La gran ilusión propone un viaje en el tiempo

Buenos Aires vuelve a la belle epoque

Muestran el estilo de vida de una de las más reconocidas familias de la burguesía argentina.
viernes, 8 de noviembre de 2013 · 20:54
Mar Marín  / Buenos Aires
La gran ilusión es el título de una muestra que propone un viaje en el tiempo hasta los años dorados de la belle epoque argentina en la residencia familiar de la popular escritora Victoria Ocampo, una de las más influyentes intelectuales de su época.
La imponente casona, construida hacia 1890 en el partido bonaerense de San Isidro, donde crecieron las cinco hermanas Ocampo, sirve de escenario para esta evocación de unos años en los que Buenos Aires se entregó a la modernidad y se convirtió en la gran capital latinoamericana.
Concebido como un proyecto integral, La gran ilusión no sólo muestra el estilo de vida de una de las más reconocidas familias de la burguesía argentina del momento, sino que pretende reflejar la ambiciosa transformación social que experimentó el país en ese periodo, explica Ernesto Montequin, curador de la exposición.
Mientras Europa disfrutaba de la bonanza económica entre finales del siglo XIX y la primera Guerra Mundial, la alta sociedad argentina trataba de superar su herencia colonial y se dejaba seducir por el brillo de las grandes capitales europeas, como París, Londres o Berlín.
Aprovechando su condición de país "granero del mundo” y sus importantes beneficios por la exportación de granos y carnes, la burguesía local alargó su particular belle epoque hasta bien entrados los años 30.
Fue la etapa, explican los organizadores de la muestra, en la que Buenos Aires dejó de ser una gran aldea para transformarse en una capital capaz de medirse con Europa, con la construcción del Teatro Colón, de las avenidas panorámicas o el trazado de los bosques de Palermo.
Construida por el ingeniero Manuel Ocampo, la villa familiar es uno de los más simbólicos reflejos del cambio que experimentó la sociedad porteña durante estos años, añade Montequin.
El diseño de sus jardines, los muebles y objetos decorativos adquiridos en viajes a Europa, su biblioteca, sus baños o las innovaciones tecnológicas -era la única casa de la zona que contaba con su propio generador eléctrico- definen el estilo de vida de la familia.
En una jornada normal en la villa, hoy propiedad de la Unesco, las hermanas Ocampo podían mirar fotografías en tres dimensiones en uno de sus estereoscopios, practicar cricket o badminton en el jardín, jugar con sus cabras o sus patos y avanzar en sus clases de inglés, francés y geografía con los profesores que acudían a la residencia en los periodos de vacaciones estivales.
Precisamente el concepto de progreso y modernidad que inculcó el ingeniero Ocampo a sus hijas fue determinante para marcar el carácter de las dos hermanas escritoras, Silvina y Victoria.
Para el viaje que propone La gran ilusión se han recuperado objetos familiares de la época, el antiguo auto de los Ocampo y cartas y escritos de la joven Victoria con las impresiones de sus viajes a Europa y de sus primeros bailes en los salones de París.
Los organizadores han contado, además, con aportes de coleccionistas privados, como los trajes que visten a los maniquíes distribuidos por las habitaciones y que dan cuenta de la moda de la época, que liberó a la mujer de los rigores del corsé.
 La muestra permite, además, recorrer los rincones de la residencia por la que pasaron algunos de los más importantes intelectuales argentinos.

 

 


   

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