La tradición nació hace cuatro décadas

Japoneses celebran Navidad con Kentucky Fried Chicken

El julio de 1971, la cadena internacional de pollos inauguró su primer restaurante en Tokio, en el barrio de Aoyama, y acertó de pleno.
lunes, 23 de diciembre de 2013 · 21:05
EFE / Tokio
Japón, un país sin tradición cristiana, comenzó a desarrollar hace cuatro décadas una peculiar costumbre navideña que a día de hoy lleva a millones de familias niponas a compartir un cuenco de pollo frito para cenar en Nochebuena.
Pero no cualquier producto vale como festín el 24 de diciembre; el genuinamente navideño en Japón es el de Kentucky Fried Chicken (KFC). Y es que fue en esta conocida franquicia estadounidense de pollo frito donde se originó esta peculiar tradición que, no obstante, nació casi por casualidad.
Corría 1974 cuando la empresa lanzó por primera vez su campaña "Kurisumasu ni wa kentakkii!” ("¡En Navidad, Kentucky!”), una apuesta que este año celebra su 40 edición convertida en un rentable negocio que le llega a generar a la subsidiaria nipona hasta 12.000 millones de yenes (unos 116 millones de dólares) cada diciembre, el doble de lo que factura en un mes normal.
Cuatro años antes, la franquicia había aterrizado en Japón como una empresa de riesgo compartido con la matriz estadounidense y Mitsubishi Corporation al frente.
Tras un primer año descorazonador, el socio nipón  cambió de  estrategia y abrió restaurantes en el corazón de las ciudades más pobladas en vez de apostar por las zonas suburbanas, como se hacía entonces en EEUU.
Así, en julio de 1971 KFC inauguró su primer restaurante en Tokio, en el barrio de Aoyama, y acertó de pleno, pues el establecimiento se convirtió en uno de los más populares entre los jóvenes capitalinos.
Fue en este local de Aoyama donde, según cuenta la compañía en su página web, un extranjero que trabajaba en un colegio cristiano explicó al personal del mostrador que ante la inexistencia de pavo en Japón había decidido poner en la mesa para Nochebuena algo que se le pareciera.
Poco más se sabe sobre el misterioso personaje extranjero que originó esta peculiar y muy rentable tradición.
El caso es que su relato llegó a oídos del encargado del local, que se la transmitió a los directivos de la empresa.
El fenómeno que desencadenó es a día de hoy palpable cada 24 de diciembre en los más de 1.200 restaurantes nipones de la cadena.
A las puertas de los locales la gente hace largas colas para conseguir su "Party barrel”, el menú navideño por antonomasia que incluye además una ensalada y una tarta por un precio que está lejos de ser una ganga, 3.980 yenes (unos 37 dólares).

"Cuando he comido pollo frito en Navidad siempre he optado por hacer la cola. Al fin y al cabo es lo tradicional”,  dice  Takashi Sato, un empleado inmobiliario.

 

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