Transporta unos 26 millones de pasajeros diarios

La red de trenes de Tokio es tan fiable como un reloj suizo

En caso de retraso, los pasajeros reciben la información y disculpas oportunas cada minuto.
jueves, 19 de septiembre de 2013 · 19:54
AFP / Tokio
Centenares de estaciones, 26 millones de pasajeros diarios, una limpieza sorprendente, un personal amable y servicial y una puntualidad casi perfecta. Bienvenidos a la red de trenes y metro de Tokio.
A las horas punta, unos expeditivos funcionarios empujan a los pasajeros para que los vagones vayan al 200%, pero nadie se queja abiertamente ni amenaza con dar un pisotón a su vecino.
En cambio, la puntualidad es casi perfecta, dice uno de los responsables de la empresa de transportes Tokyo Metro, una de las varias compañías que aseguran el transporte colectivo en la mayor megalópolis del mundo.
"Tenemos un margen de cinco segundos con respecto a los horarios” en cada llegada y cada salida. Los trenes se suceden, dependiendo de las líneas, cada dos o tres minutos. Si hay un retraso, hay que recuperarlo”, dice el conductor Shunsaku Hagita, de 27 años.
"El metro forma parte de la vida diaria en Tokio. Nuestros pasajeros esperan este nivel de seguridad y de puntualidad”, señala Shogo Kuwamura, portavoz de Tokyo Metro, grupo que recibe la visita de numerosos representantes de compañías extranjeras.
La ciudad tiene dos operadores de metro, Tokyo Metro y Toei Subway, pero sus redes cruzan los de una multitud de empresas ferroviarias, cuyos empleados y conductores cumplen con la misma fiabilidad, puntualidad y buen humor su trabajo.
Y es que un retraso mínimo en una línea puede tener un efecto dominó en el conjunto del tráfico y provocar peligrosas aglomeraciones en las estaciones donde se cruzan varias líneas.
 
En caso de retraso -incluso de menos de un minuto- los pasajeros reciben las informaciones y las disculpas oportunas. Pero si el factor humano contribuye a hacerle más agradable la experiencia al pasajero, la fiabilidad depende sobre todo de las computadoras.
"Los metros están cada vez más regulados por ordenadores y supervisados por el centro de comando central para minimizar el error humano”, dice Hagita.
 La función del conductor consiste esencialmente en supervisar las pantallas y adoptar medidas en caso de emergencia. Pero la consciencia permanente de la importancia de la seguridad quizá radique en la rutina de sus gestos.
Los conductores, que llevan guantes blancos, anuncian cada uno de sus movimientos en voz alta, según la orden y las señales aprendidas y mil veces repetidas.
En cada parada, el  encargado   abre las puertas, sale de su compartimento en la parte trasera del tren para ver los movimientos de los pasajeros en los andenes antes de sonar para indicar que las puertas se van a cerrar.
De vuelta en su cabina, sigue asomado a la ventana hasta que el tren se va de la estación, saludando de paso a los colegas de la estación. Todo el mundo respeta el ritual, con los gestos, la cadencia y la voz.
Este espectáculo puede parecer ridículo y exagerado para los que no conocen la importancia que los japoneses le dan a la disciplina con los métodos enseñados de forma homogénea y que han demostrado su eficacia.

Los  imprevistos
Aglomeración Con 35 millones de personas, que usan en su mayoría trenes y metros una o varias veces por día, la capital nipona es la mayor aglomeración de la Tierra. Pero siempre hay cosas imprevisibles, como los suicidios, los seísmos, los tifones y otros caprichos de la naturaleza que obligan a parar los trenes o a espaciarlos.
 Sueño  Los nipones respetan a estos hombres en uniforme que los niños imitan con admiración. Para los niños japoneses convertirse en conductor de tren es un trabajo soñado, igual que convertirse en piloto de avión, policía o futbolista.  La ciudad de Tokio   está orgullosa de sus transportes, fiables y seguros.

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