Yacimientos del Cerro de los Batallones, Madrid

Hallan el hueso de pene de oso más antiguo del planeta

Ciencia La longitud media del hueso del pene de estos osos prehistóricos es de casi 24 cm, mayor que la de las ocho especies de osos actuales
domingo, 22 de septiembre de 2013 · 20:59

EFE / Madrid

Un grupo de investigadores encontró en los yacimientos del Cerro de los Batallones (Madrid) cinco huesos de pene de un tipo de oso prehistórico que vivió hace nueve millones de años, lo que les convierte en los más antiguos del planeta.
Según el estudio de estas piezas, encontradas en la localidad de Torrejón de Velasco, la longitud media del hueso del pene de estos osos prehistóricos (Indarctos artoides) sería de casi 24 centímetros, mayor que la de las ocho especies de osos actuales.
Cuatro de estos báculos, nombre que recibe este hueso que se encuentra en la mayoría de los mamíferos, pertenecen a adultos y uno a un individuo de entre un año y año y medio de edad.
El hallazgo de báculos fósiles ocurre en muy raras ocasiones porque sólo se encuentra en la mitad de la población de la especie y se trata de un hueso que, por su morfología, rara vez fosiliza completo.
El análisis de estos fósiles, los más antiguos de este tipo descubiertos hasta el momento, ofrece pistas acerca del comportamiento sexual de estos osos y su estudio, en el que también ha participado el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha sido publicado en la revista Plos one.
"En los osos, el báculo actúa como soporte físico durante el apareamiento y el tamaño del pene de estas especies podría haber facilitado unos tiempos de cópula más largos y esto habría incrementado la efectividad de la fecundación”, explicó el investigador Juan Abella.
 "Las cópulas largas se dan en especies cuyos encuentros sexuales son menos frecuentes, por lo que quizá las poblaciones de este tipo de osos estuvieran fragmentadas”,  apuntó.
El investigador  aclaró que los individuos estarían muy ligados a los bosques que crecen en torno a los cursos de agua y no podrían vivir en zonas abiertas, donde entrarían en competencia con los grandes tigres de dientes de sable y con los llamados osos-perro.
En el trabajo también   participaron el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, el Instituto de Geociencias (centro mixto del CSIC y la Universidad Complutense) y la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense.

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