Sexo en zapatillas: razones para no obsesionarse con pelos, arrugas o carnes flácidas

viernes, 14 de octubre de 2016 · 07:11
El Mundo/ Arian Benito

"¡Qué pereza!", esta es la expresión que más se repite desde hace un tiempo en las consultas de los sexólogos. Practicar sexo en pareja está provocando desgana y puede que una de las razones sea la fiebre del sexo pomposo. Es decir, el que se practica con técnicas traídas de lejos, gemidos bien administrados y el obligado remate del orgasmo. Siempre a su debido tiempo. Ni antes, ni después. ¡Y cuidado si no das la talla!

"¡Qué estrés tener que aparentar perfección cuando uno se conformaría con alcanzar la normalidad y conseguir un rato de placer sin mayor miramiento!" es otra de las perlas que dejan caer los pacientes. Parece que el buen sexo se hubiese convertido en patrimonio exclusivo de héroes y heroínas. A la psicóloga Sonia Cervantes no le resulta extraño que tanta exigencia provoque ansiedad. Pero antes de que las parejas reclamen definitivamente su derecho a desertar, ¿por qué no quedarse con el sexo en zapatillas? Esto es, gozar sin tener que ingeniárselas para experimentar con nuevas posturas, sin necesidad de hacerlo en un escenario delicioso y sin la preocupación de parecer eternamente joven.

El sexo es para vivirlo y la psicóloga propone una sexualidad sin otro fin que el goce, sin más pasión que la que impone el deseo y sin más acción que la que reclama el cuerpo en el momento. "La fijación por hacer del sexo algo extremadamente sofisticado y complejo para no perder el deseo puede tener el efecto bumerán: acaba resultando tedioso y la libido se va".

El sexo en zapatillas o, lo que es lo mismo, disfrutar sin ningún tipo de artificio tiene, además, muchas ventajas. Para empezar, te libera de la obsesión de los pelos y de la amenaza de las arrugas o de las carnes flácidas. Es verdad que en los últimos años la tendencia es la ausencia casi absoluta de vello púbico y, según las encuestas, las mujeres con el hábito de depilarse esta zona disfrutan de una actividad sexual mayor pero, si te pilla de improviso, ¿por qué no pensar que donde hay pelo hay alegría? En zapatillas, se impone la naturalidad. El coito imperfecto, la palabra incorrecta y el momento inoportuno. Lo principal es que el cuerpo aporte seguridad y excitación en los encuentros amorosos.

El sexo en zapatillas nace de la espontaneidad. "Si lo convertimos en una tarea más, pierde todo su encanto. Es gratificante mientras se hace lo que se desea y no se llevan a cabo prácticas que van en contra de uno mismo", explica Cervantes. Nuestra sexualidad debería regirse bajo ese principio del placer, no del deber, de la obligación o de la exigencia. Pero lo espontáneo no significa, según la psicóloga, olvidarse para siempre de un toque de variedad. "Lo importante es mantener la atracción en la pareja y para ello es muy positivo añadir elementos que aporten innovación, siempre y cuando haya mutuo acuerdo y ninguno de los dos pierda su coherencia, ni vulnere sus ideas".

Al sexo en zapatillas puede que le baste un minuto. Parece muy poco tiempo, pero cualquiera dispone de este espacio sin que la rutina, las responsabilidades o los críos se interpongan en el camino. 60 segundos cortos son suficientes para dar un beso apasionado, coquetear o lanzar una mirada impúdica a tu pareja. El contacto físico y el roce de la piel son fundamentales para mantener el erotismo en la pareja y conseguir que al final ese momento íntimo llegue inesperado. Hay ocasiones que lo propician: el sofá, unos pies fríos, un paseo de la mano... Los gestos aparentemente más inocentes suelen tener un resultado maravilloso.

El sexo en zapatillas ayuda también a sortear los obstáculos de la vida cotidiana. Y aquí, según Cervantes, aún queda mucho por hacer: "Cualquier persona, desde que se levanta hasta que se acuesta, va con el cohete en los pies, avanzando acontecimientos y perdiendo la capacidad de disfrutar aquí y ahora. Este es el principal inhibidor sexual de los amantes". El cuerpo y la cabeza llegan demasiado exhaustos a la cama y sin más afán que recargar las pilas para poderlas gastar de nuevo al día siguiente. "Pero un rato de placer es precisamente un excelente cargador de baterías y por eso debería añadirse al ritmo vital de cada pareja. Solo habría que invertir un poco más de esfuerzo en intimidad".

El sexo en zapatillas no necesita convertir la cama en un campo de experimentación. El único aditivo que exige es la atracción física y coherencia entre lo que nos gusta hacer y lo que hacemos. "No pretendamos perder el norte en experimentos altamente exigentes para dar chispa. Es suficiente con buscar el equilibrio entre la variación, no hacer siempre lo mismo, en los mismos lugares y a la misma hora. Introducir elementos nuevos es satisfactorio y beneficioso. Otra cosa distinta sería tener que incorporarlos en cada uno de nuestros encuentros. Lo que extraordinariamente podría llegar a enriquecer nuestra sexualidad la empobrece. Si implantamos lo novedoso y fuera de lo común como una exigencia continua, entonces se vuelve peligrosamente cotidiano y fastidioso", aclara Cervantes.

A cambio, el sexo en zapatillas obliga a mantener alejados de la pareja los móviles, las tablets y cualquier otro distractor externo. "La tecnología ha provocado que perdamos la comunicación, el juego verbal y el espacio que deberíamos dedicar a la sexualidad. Esta cultura en la que un 'like' en las redes sociales se ha convertido en gran sustituto del placer es un enorme error. ¿Quién imagina una velada romántica con el móvil en la mano? No resulta nada halagador. Hay que recuperar la comunicación, dedicar tiempo al ocio en pareja y divertirse juntos".

El sexo en zapatillas huye, en fin, de las expectativas con respecto a lo que debería ser una sexualidad ideal. Como ya advierten los profesionales de la salud y también las encuestas, tales expectativas han acabado convirtiéndose en grandes frustraciones y fuentes de insatisfacción e inhibición del deseo. Este nivel de exigencia de un sexo idealizado, más propio del cine que de la vida cotidiana, es un gran freno a la hora de vivirlo de forma plácida y placentera.
Definitivamente, exigencia y placer no van de la mano. Conviene tomar nota de estas propuestas porque, visto así, hacerse con unas zapatillas para completar nuestro atuendo erótico ayudará a sacar la mejor versión de nosotros mismos.




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