Emmy Rossum, la actriz que revoluciona Hollywood con sus exigencias salariales

jueves, 15 de diciembre de 2016 · 07:09
La Vanguardia /

Desde que Patricia Arquette soltó su discurso feminista en los Oscars, pidiendo igualdad salarial para las actrices, el tema está candente en Hollywood. Cada vez son más las actrices que denuncian en los medios de comunicación que quieren estar tan bien pagadas como los hombresque las acompañan delante de las cámaras.

Pero Emmy Rossum (30), que lleva siete temporadas protagonizando la serie Shameless en el prestigioso canal Showtime, se está saliendo de la norma (y tiene sus razones). Está renegociando su contrato para la octava temporada y, según publica Variety, no pide cobrar igual que William H. Macy, su compañero de trabajo, sino que quiere cobrar más que él.

La cuestión es la siguiente. Cuando Emmy Rossum consiguió el papel de Fiona en Shameless , una comedia muy negra sobre una familia desestructurada, se consideró que debía cobrar menos que William H. Macy, que tenía el otro personaje protagonista de la ficción como Frank, el alcohólico y desastroso patriarca de la familia Gallagher.

No era una situación insólita. Mientras que Warner Bros contempla la igualdad salarial en sus repartos, se consideraba que Macy había entrado en la serie con un estatus superior al de Rossum, que tampoco era una recién llegada con papeles protagonistas en superproducciones como El día de mañana y El fantasma de la opera. Pero Macy había sido nominado al Oscar por Fargo y era un actor de prestigio, sobre todo por sus papeles como secundario (Magnolia).

En las series es habitual que los actores vayan teniendo cada vez sueldos más similares en función de la popularidad de los personajes y sobre todo porque se convierten en estrellas de la misma magnitud o similar. Este es el caso de Modern family, donde Ed O’Neill tenía un sueldo superior al resto y, si bien sigue cobrando más (ahora tiene un mayor porcentaje de beneficios), ahora el reparto adulto tiene condiciones similares porque son estrellas.

También es el caso de The big bang theory, donde inicialmente Kaley Cuoco y Johnny Galecki cobraban mejor que Jim Parsons porque tenían más experiencia en televisión y han terminado los tres cobran ahora mismo un millón por episodio, también con la filosofía de evitar problemas en el rodaje y batallas de ego siguiendo el modelo de los actores de Friends.

Pero Emmy Rossum estaría pidiendo cobrar más que Macy al ver que el canal Showtime y Warner Bros no tienen ningún problema en subirle el salario para la octava temporada y considerando que se la debe compensar por estos años de desigualdad.

El asunto no termina aquí. A Rossum no le resulta muy difícil argumentar que es la verdadera protagonista de la ficción. No solamente está en el centro de la mayoría de conflictos sino que tiene muchas más escenas que William H. Macy, que en algunas temporadas ha tenido un papel claramente secundario y los productores no tenían ningún problema en pagarle más que al resto del reparto.

En Warner Bros, sin embargo, no pueden estar contentos con la situación. Independientemente de si piensan que la actriz tiene razón en sus peticiones o no, tienen la renegociación de los contratos de The big bang theory a la vuelta de la esquina y, si aceptan las condiciones de Rossum, podrían sentar un peligroso precedente para la regla de paridad establecida. Si cada actor negocia por su lado, los problemas no tardarán en llegar al set de rodaje.

Pero también resulta bastante hipócrita que Rossum no pueda cobrar más que Macy y que se mencione la regla de paridad cuando lleva siete temporadas cargando el mismo peso o más que Macy por un salario muy inferior y siendo la favorita de la audiencia. El actor, que ha sido nominado tres veces al Emmy por su papel, solamente ha declarado al respecto que Rossum se merece lo que pida en declaraciones recogidas por TMZ y que la igualdad salarial es un derecho.

Sólo falta confirmar hasta qué punto Rossum está pidiendo cobrar más que Macy para en realidad conseguir la paridad, si son ciertas estas informaciones (los temas salariales raras veces tienen comunicados oficiales) o si el futuro de Shameless está verdaderamente en el aire por las renegociaciones de contrato.

Pero, todo hay que decirlo, las actrices suelen tener que negociar con mucha voluntad para cobrar lo mismo que sus compañeros. Sólo hay que leer los casos recientes: Gillian Anderson reveló que le habían ofrecido un salario menor que el de David Duchovny para volver otra vez a Expediente X (algo que rechazó) y Robin Wright tuvo que pelear para cobrar lo mismo que Kevin Spacey en House of cards.

Esta es la segunda vez que el nombre de Emmy Rossum salta en los titulares y no por su talento como actriz. En noviembre tuvo que denunciar que era el blanco de supremacistas y neonazis en las redes sociales después de criticar a Donald Trump. Rossum, abiertamente judía, había recibido amenazas donde le indicaban que acabaría en un tren vía un campo de exterminio como en los tiempos de Adolf Hitler.


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