Los errores científicos más graves de la saga Star Wars

Según expertos, en la realidad, los sables láser serían inofensivos, muchas naves acabarían hechas chatarra y los combates en el espacio serían muy aburridos.
viernes, 16 de diciembre de 2016 · 00:00
Página Siete  / Agencias 

En Star Wars hay un universo lleno de civilizaciones alienígenas que conviven en un precario equilibrio. Las batallas pueden implicar a gigantescas naves espaciales y a soldados armados con potentísimas armas.  En medio de ese caos, hay caballeros capaces de manipular las reglas de la física y pilotos capaces de moverse entre dimensiones. 

¿Quién no querría vivir algo así en el mundo real? ¿Sería esto posible? Una de las primeras cosas que haría falta para hacer un viaje al universo Star Wars sería, evidentemente, un buen sable láser. Son capaces de cortar a cualquier enemigo o incluso atravesar una gruesa plancha de metal con facilidad. 

Si la situación se pone complicada, también pueden hacer rebotar disparos láser. Por desgracia, la física del universo "real” se lo pone muy difícil a los sables láser. ¿Por qué?

La luz atraviesa la luz: Tal como explica el documental ¿Puedes construir un sable láser real? de Michio Kaku, uno de los primeros problemas que aparecen es que la luz no tiene masa ni sustancia, así que las "hojas” de estos sables jamás entrarían en contacto. Sería como hacer un combate con linternas de aspecto bonito.

El láser no se detiene

La luz láser sigue su trayectoria hasta que se encuentra con un obstáculo en medio, tal como se explicó en Physics.org. Los sables láser podrían ser en realidad lanzas de varios kilómetros de largo, capaces de acabar con la cabeza de cualquier compañero de batalla. 

Una opción sería poner un espejo al final del sable, pero entonces ya no se podría cortar a nadie sin romper el dispositivo. También podría ser que el enemigo usase espejos como arma de defensa contra láseres, y que incluso los usase en nuestra contra.   

Faltaría  un reactor de bolsillo

 También se puede considerar que estos sables están hechos de plasma (gas a una temperatura extremadamente elevada) mantenido en una especie de campo de fuerza.

 El problema aquí es que la tecnología necesaria para generar toda la energía para producir el plasma y contenerlo requeriría inmensas cantidades de energía sólo producidas hoy en día, y en teoría, por un gran reactor. ¿Podría llevarse algo así en el espacio de un empuñadura?

El plasma estallaría

 En todo caso, cuando dos sables de plasma chocasen, sufrirían probablemente un fenómeno de reconexión magnética. El resultado sería una explosión de plasma de preocupantes consecuencias para el esgrimista. 

También cuesta imaginar materiales capaces de soportar temperaturas tan elevadas para la empuñadura y demás componentes; de momento las cerámicas usadas por la NASA soportan temperaturas de hasta 4.000 grados centígrados.

La luz no hace ruido

Pocas cosas hay más inconfundibles en Star Wars que los sonidos de los sables láser. Por desgracia, un sable real sería totalmente silencioso, porque la luz no hace ruido.

 Probablemente también sería medio invisible, salvo que a su paso se encontrase con partículas de polvo o gas. ¿Pero quién vería una película con combates de sables invisibles y silenciosos?

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