¿Qué culpa tiene Melania Trump?

miércoles, 21 de diciembre de 2016 · 07:20
El Mundo / 
Una Historia de EE.UU. a través de sus primeras damas sería a veces 'El Ala Oeste' y otras 'Mujeres Desesperadas'. Pero el capítulo último, el de Melania Trump, pertenece más al mundo de los realities. La llegada al trono (perdón, al Capitolio) de Donald Trump podría inaugurar oficialmente una legislatura estructurada a modo de temporada de las Kardashian.
 
Eso si los Trump no fuesen inabarcables, que lo son. Ivana e Ivanka (las Conchi y Chonchi de allí), Marla Maples, Alicia Machado... el mundo femenino que rodea a papá Donald es tristemente uniforme y plastificado. En el colmo de la incorrección política, sólo le falta al presi integrar en su equipo a Laverne Cox y luego meter la pata repetidamente al darse cuenta de su transexualidad, que ignoraba. Él es así. Y por eso le han votado (esto no debería olvidársenos nunca).

Melania es el epítome de la creación femenina Trump. Los valores trumpianos hechos mujer: neumática, sustituible, lucible, decorativa y vacua. No más que muchas otras primeras damas (o damas en general) pero sí la primera que ha hecho de estas características virtudes. El camino que Carla Bruni tuvo que construirse para dignificarse como representante de Francia fue justo el contrario. Ese "no soy solo una chica superficial" al que Bruni tenía todo el derecho del mundo, en Melania parece ser un deber: soy lo que mi marido quiere que sea. 

Lo interesante de todo esto es que los cuidadanos quizá no tengamos derecho a pedirles nada a estas señoras cuyo papel social viene dado por ser mujeres de. ¿Es justo que les exijamos a las parejas de los cargos electos el mismo compromiso que a ellos? ¿Cuadra que entendamos que un presidente de gobierno tiene derecho a tener vida privada con que a veces parezcamos reclamar que su mujer (suele ser ése el caso: él es el electo, ella la consorte) tenga presencia pública? 

En definitiva, ¿por qué nos interesan y/o fascinan las primeras damas? ¿Porque son, si no una extensión de sus maridos, si una pista más de su manera de ser y pensar? Si es así, el caso de Donald y Melania es un caso ganado. Un (primer) matrimonio sin fisuras. Es de coña que se critique a Melania por vivir en un piso forrado en oro y hacer ostentación constante de su riqueza y poder. ¿Lo suyo no es criticar sólo a su marido? "Dejadme en paz, coño", podría decir ella en cualquier momento. Y tendría toda la razón del mundo.


AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

61
4
Cargando más noticias
Cargar mas noticias