Conoce los tres normas sobre la atracción sexual

viernes, 23 de diciembre de 2016 · 07:36
La Vanguardia / Annia Monreal
Todos tenemos en nuestra vida personas con las que sabemos que jamás pasará nada. Esos amigos que son ‘como hermanos’. Y por otro lado, están esas otras personas con las que claramente hay una química innegable. La complicidad entre las miradas y las sonrisas. Aunque puede que nunca pase nada, la atracción está ahí y es palpable.

La ciencia busca, desde hace mucho, una respuesta a por qué surge este tipo vinculación. "Es una sensación que va mucho más allá de los rasgos físicos y que hace referencia a la capacidad de despertar deseo sexual, de suscitar interés”, indica Lara Castro-Grañén, psicóloga y directora de la Escuela de Sexualidad del Institut Gomà.

Son muchos los factores que intervienen en la atracción sexual. Es una emoción compleja y en el caso de las mujeres es más amplia que la del hombre, según concluye Satoshi Kanazawa, psicólogo especializado en evolución, tras estudiar durante diez años la orientación sexual de jóvenes estadounidenses.

Tanto hombres como mujeres pueden ser sexualmente fluidos (término acuñado por el investigador japonés para designar una sexualidad libre de restricciones de género), pero es más común en las mujeres pasar sin problemas de una identidad heterosexual a una homosexual o una bisexual.

La sexualidad femenina es más amplia
"Las mujeres podrían no tener orientaciones sexuales de la misma manera que los hombres”, ha explicado Kanazawa. "En vez de ser heterosexual u homosexual, la persona que atraiga sexualmente a una mujer puede depender de una pareja en concreto, de su estatus reproductivo o de otras circunstancias”, sostiene el psicólogo.

Lara Castro-Grañén complementa las conclusiones de Kanazawa añadiendo una influencia muy extendida en la sociedad occidental: haber crecido con una "educación sexual y afectiva basada en estereotipos de género, donde se perpetúa un modelo en que, desde una mirada heterosexual, se aceptan más las relaciones entre dos mujeres que entre dos hombres”.

Estudios anteriores al de Kazawa (el japonés publicó los resultados el pasado mes de mayo en Biological Reviews), como los de Meredith L. Chivers, ya pusieron de relieve, empleando otros métodos, que la atracción femenina, sobre todo a nivel fisiológico, distingue menos entre hombres y mujeres. Se manifiesta con independencia del género sobre quien recae.

Atracción por los semejantes
Otros estudios que han analizado la idiosincrasia de la atracción sexual han visto que, por norma, nos sentimos atraídos por personas que se nos parecen. "Hay investigaciones que afirman que esto es debido a la sensación de familiaridad y confianza que nos produce ver estos rasgos similares”, indica Castro-Grañén.

En unos experimentos con montajes fotográficos, las personas estudiadas sentían mayor atracción sexual por las imágenes en las que, sin que ellos lo supieran, había rasgos suyos. La atracción incluso se activó al ver imágenes en las que, subliminalmente, aparecían sus progenitores (del sexo opuesto a la persona analizada), lo que lleva a la pregunta de si nos sentimos atraídos por nuestros padres.

Ciclo menstrual y atracción sexual
Finalmente, otros estudios han demostrado que, en función del momento del ciclo menstrual de la mujer heterosexual, su atracción sexual se manifiesta sobre un tipo de hombre u otro.

Así, en los días más fértiles, prefieren a hombres con un físico claramente masculino y facciones simétricas. También durante los días de fertilidad la mujer siente mayor atracción sexual por su pareja. E incluso algunos estudios señalan que ellas se sienten más atraídas por otros hombres que no son su pareja cuando están en el punto fértil de su ciclo menstrual.

Por el contrario, en los días no fértiles del ciclo, la atracción sexual disminuye o se centra más en la pareja estable.

 

 


   

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