Un muerto y un herido en los 15 años de Rubí

martes, 27 de diciembre de 2016 · 07:35
El Mundo / Javier Brandoli
Televisiones, radios y periódicos retransmitiendo la celebración en directo. Cientos de personas llegadas de todos los puntos de México, incluso desde Texas y Houston. No fueron el millón y medio de personas que se apuntaron al evento en Facebook, ni hubo famosos de renombre, pero la quinceañera más famosa de la historia del país tuvo su ansiada celebración y dejó una frase con la que se puede resumir todo: "Quiero que, por favor, me dejen en paz".

La puesta de largo de Rubí se convirtió primero en una broma viral en las redes sociales, luego en un evento social de masas, después en un reclamo de empresas y políticos que se acercaron al fenómeno a hacer caja y finalmente, desde la mañana del lunes, en un espectáculo costumbrista mexicano, divertido para algunos y bochornoso para otros.

Sí había más medios de comunicación que público se sabrá cuando se haga el recuento, pero desde primera hora cientos de personas se agolpaban en la comunidad de la Joya, en San Luis de Potosí, un pueblo de apenas 200 habitantes, a disfrutar de la fiesta que el padre de la homenajeada, Crescencio Ibarra, convirtió en macrofiesta al subir a YouTube una invitación sin restricciones.

El maquillador de la primera dama, Angélica Rivera, daba a las 10 de la mañana los últimos retoques a Rubí, anunciaba el periódico Milenio, que ha dado un minuto a minuto de la celebración. La misa, según este medio, se celebró entre empujones de la multitud congregada y las decenas de periodistas, mientras familiares y amigos de la joven pedían calma.

Un accidente mortal
La adolescente, escoltada desde que salió de casa y que suspendió una rueda de prensa prevista para las nueve de la mañana, iba comprobando que la cosa iba a ser complicada cuando el cura echó de menos que se le hiciera la "obligada ofrenda" durante la misa. Según los familiares, la dádiva no llegó porque Carmen, la encargada de llevarla al altar, no había podido abrirse paso entre la multitud.

Luego llegó ya el banquete, que Crescencio amenazó con cancelar si los medios seguían presionando a la joven, y se sirvió una multitudinaria comida de chilaquiles de mole de arroz y frijoles. Sonaba la música, Rubí y sus padres disfrutaban de la fiesta y los invitados se encaminaban a la famosa "chiva" (carrera de caballos), por la que el padre había ofrecido un premio de casi 500 euros al ganador. Desgraciadamente, un hombre murió y otro resultó herido durante la celebración tras atravesar la pista de la competición, según informó la Fiscalía.

El fenómeno Rubí, un huracán mediático inventado por todos, ha pasado para muchos de ser una divertida broma que pone en relieve el carácter festivo de los mexicanos a convertirse en un sinfin de tópicos que han acabado hartando a otra mayoría que cree que México tiene problemas más importantes en los que volcarse que la fiesta de una quinceañera.

Ha habido gobernadores que se han grabado en vídeo hablando con el padre ofreciéndole a la familia estancias en sus zonas turísticas mientras mejoraban, creen ellos, sus deterioradas imágenes públicas; compañías aéreas que han regalado billetes y diputados que se han postulado como padrinos al saber la repercusión de una fiesta que, sin el vídeo subido a YouTube y una broma de alguien que lo compartió, habría sido una más de las miles que se celebran cada año en el país.

 

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