Exceso de ruido impide a las aves recibir llamadas de alarma

El ruido del tráfico hace que las aves tengan menos posibilidades de percibir las llamadas de alarma que les alertan de peligros tales como sus depredadores.
viernes, 30 de diciembre de 2016 · 00:00
Página Siete  / Agencias 

La contaminación puede adoptar diferentes morfologías y entre ellas se encuentra la acústica.
 
Según asegura un estudio publicado esta semana en la revista The Condor: Ornithological Applications los excesos de ruido en el medio ambiente tienen efectos negativos en aquellos animales que utilizan el sonido para obtener información de su entorno y comunicarse.

Los responsables de esta investigación descubrieron que el ruido del tráfico hace que las aves tengan menos posibilidades de percibir las llamadas de alarma que les alertan de peligros tales como sus depredadores.

Para evaluar el impacto de estos sonidos, Megan Gall y Jacob Damsky del Vassar College de Nueva York, pusieron a prueba a una serie de carboneros cabecinegros (Poecile atricapillus) y herrerillos bicolor (Baeolophus bicolor) para ver cómo se desenvolvían frente a las llamadas de alarma combinadas con sonidos generados por vehículos. 

El experimento se desarrolló situando altavoces cerca de plataformas con semillas que proyectaban tres grabaciones diferentes: vocalizaciones de alarma, ruidos de tráfico y una combinación de los dos anteriores.  El tráfico no disuadió a las aves de alimentarse pero se acercaron cinco veces más individuos cuando los investigadores realizaban llamadas de alarma con ruido de por medio en comparación a cuando sólo se añadían las vocalizaciones. 

Los resultados sugieren que el ruido antropogénico es capaz de interferir en las aves para escuchar vocalizaciones de los miembros de su especie y, a su vez, aumentar su vulnerabilidad frente a los depredadores.  "Es interesante que la búsqueda de alimento no se viera afectada en ningún momento. Las aves fueron a comer porque no escucharon las llamadas de alerta que les advertían de los peligros y porque el ruido en sí no les resulta agresivo porque se han ido adaptando”, explica Rindy Anderson de la Universidad de Florida Atlantic, un experto en comunicación vocal de aves. 

Problemas en España 

En España más del 95% del territorio se encuentra a menos de 10 kilómetros de una infraestructura, lo que supone que muchos de los hábitats de las especies del país se vean perjudicados por actividades humanas. Desde SEO/birdLife explican que a medida que nuestra actividad crece las aves se van adaptando. 

No obstante, existen ejemplares más sensibles que no llegan a acostumbrarse y otros que para sobrevivir deben modificar su comportamiento progresivamente aunque eso signifique vivir bajo estrés y un esfuerzo superior para conseguir alimento o reproducirse. 

"El mayor problema de construir carreteras es la fragmentación del hábitat. Este aspecto afecta muy especialmente a las aves esteparias como avutardas o sisones (...) que necesitan grandes extensiones de terreno sin obstáculos para poder sobrevivir”, explica Juan Carlos del Moral, coordinador de Seguimiento de  SEO/BirdLife.

En relación con el estudio de Gall y Damsky, del Moral lamenta que en España aún no se ha estudiado directamente su efecto pero admite que es sensato pensar que en las ciudades con mucho ruido la comunicación de las aves está "truncada” y no se desarrolla en condiciones normales.

En este sentido, en los últimos 18 años, y según datos de la organización de ornitología, España registra una caída del 15% en la población de gorriones, lo que supone 25 millones ejemplares menos de una especie muy asidua a los entornos humanos. De hecho, entre el periodo de 2015 y 2016 se calcula un pérdida del 7%.

"Además de los altos niveles de contaminación, seguramente el altísimo volumen de ondas generado por todos nuestros sistemas de comunicación también es contaminación para ellos”, sostiene del Moral.

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