En Nepal, el duro trabajo de los sherpas se abre a las mujeres

Pasang Lhamu Sherpa Akita, una de las escasas mujeres con experiencia en las cumbres, se desplazó al lugar cuando una avalancha mató a 18 personas en el Everest
lunes, 18 de abril de 2016 · 00:00
AFP /  Katmandú

En el momento en el que una avalancha mató a 18 personas en el Everest hace un año, Pasang Lhamu Sherpa Akita, una de las escasas mujeres con experiencia en las cumbres del Himalaya, no tuvo dudas en desplazarse hasta el lugar del drama.

Esta alpinista de 31 años, que hizo cumbre en el Everest con 22, encarna a la nueva generación de mujeres sherpas, los experimentados guías de alta montaña en el Himalaya, un duro trabajo reservado tradicionalmente a los hombres.

"La gente piensa que el alpinismo es un trabajo de hombres, pero yo creo que se necesitan más mujeres en la montaña”, asegura.

Durante generaciones, los hombres de la comunidad sherpa de Nepal han ascendido las cimas del Himalaya, mientras sus esposas y sus hijas se quedaban a cargo de las tareas domésticas.

Señal del cambio de época, mujeres sherpas encadenan récords desde hace poco tiempo, no solo en el Everest, la montaña más alta del planeta con sus 8.848 metros, sino también otras cumbres tan o más peligrosas que el coloso himalayo.

"Los hombres sherpas entrenan a sus hijos a escalar, pero no a sus hijas, que se supone que deben quedarse en casa”, explica a la AFP la experta en atletismo Elizabeth Hawley.

Actualmente "estas mujeres rompen las tradiciones, algo que requiere un gran coraje”. Tras el sismo ocurrido en Nepal en abril de 2015, que provocó avalanchas y deslizamientos de tierras que acabaron con la vida de 9.000 personas, estas mujeres sherpas contribuyeron en gran manera en las labores de socorro.

"Todo el mundo me decía de mantenerme en la retaguardia, que el campo base del Everest había desaparecido, pero sentía la necesidad de ir”, dice Sherpa Akita, que se encontraba en una aldea cercana al lugar de la catástrofe.

Un equipo femenino al 100%

Originaria de Lukla, una localidad de acceso al Everest, Akita quiso desde siempre dedicarse al alpinismo, inspirada por Pasang Lhamu Sherpa, la primera nepalí en alcanzar la cima del techo del mundo en 1993.

Huérfana a los 15 años, primero trabajó en expediciones de  trekking  para ganarse la vida. Sin embargo, en 2004 sigue una formación para alpinista, en un grupo en el que solo había dos mujeres, por varias decenas de hombres.

Tras esa formación recibe una beca para completar su formación en los Alpes franceses. Regresa a su país para escalar el Everest.

En 2014, ella y otras dos sherpas logran ser el primer equipo 100% femenino en hacer cima en el K2, la segunda montaña más alta del mundo.

Su prueba más dura fue el sismo de magnitud 7,8 que devastó Nepal el 25 de abril de 2015.

Ella perdió a un amigo en la avalancha ocurrida en el Everest; su casa de Katmandú quedó dañada; y la situación de miles de compatriotas obligados a vivir en tiendas le rompió el corazón.

Akita consagró las semanas siguientes al drama a conseguir fondos y a visitar pueblos remotos para llevar material de urgencia y ayuda sanitaria.

La revista National Geographic la nombró "aventurera del año” en 2016 por estos esfuerzos, convirtiéndose en la primera mujer nepalí en lograr esta distinción de la reputada publicación.

Sentimiento de libertad

En la sombra durante mucho tiempo, las mujeres sherpas ganan reconocimiento y encadenan récords. En 2012, Chhurim Sherpa se convirtió en la primera mujer en ascender el Everest dos veces en una semana, mientras que Lhakpa Sherpa, de 42 años, ha hecho cumbre en el techo del mundo en seis ocasiones, un récord para una mujer.

Hija de una pastora de yaks, Lhakpa Sherpa ha trabajado como portadora y ayudante de cocina para expediciones de  trekking  y alpinismo, antes de dedicarse a la escalada.

"En la cumbre me siento libre, la rutina diaria me parecía mucho más difícil”, explica a la AFP, aludiendo a una vida de pareja marcada por la violencia que le obligó a abandonar el alpinismo desde hace ya años.

Esta madre de tres niños quiere ahora retomar la actividad, 16 años después de su primer ascenso al Everest.
Está convencida de poder subir dos veces a la cumbre del mundo en una misma temporada, aunque su verdadero objetivo sería superar el récord de ascensos al Everest, que posee Apa Sherpa, un hombre.

Pese a estas gestas, estas mujeres explican que siguen encontrándose muchas dificultades en este entorno marcadamente masculino, en particular la financiación de sus expediciones.

Más de un año después de que Pema Diki Sherpa y su equipo se convirtiesen en la primera expedición 100% femenina en hacer cima en las montañas más altas de cada uno de los siete continentes, aún deben retornar un crédito de 10 millones de rupias (unos 84.000 euros).

Esta mujer de 28 años ha abierto también un paréntesis en el alpinismo desde el sismo para colaborar en la distribución de ayuda en la provincia de Dolakha, muy afectada.

"La gente no tenía nada para comer, lugar donde ir o vivir, ningún acceso viario por los deslizamientos de tierra. Era muy triste”. Pese a las dificultades, estas mujeres cuentan seguir progresando en esta deporte.
 "Una vez empiezas a escalar, es imposible parar. La montaña es una adicción”, justifica Sherpa Akita.

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