Arqueólogos se reencuentran con el León de Palmira

La estructura fue descubierta en 1977 por una misión de arqueólogos de Polonia.
domingo, 24 de abril de 2016 · 00:00
AFP / Palmira, Sitia

Cuando en 2005 restauraron una primera vez el León de Palmira, joya de esta antiquísima ciudad siria, los arqueólogos polacos Bartosz Markowski y Robert Zukowski no podían imaginarse que 11 años más tarde volverían a encontrarlo hecho pedazos. 
 
"Creíamos que habíamos preservado esa estatua por 200 o 300 años. Por desgracia, nuestra restauración habrá durado apenas una década”, cuenta  Markowski, a la entrada del museo de Palmira, donde se encontraba la imponente estatua de 15 toneladas. 
 
En mayo de 2015, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) se apoderó de esta ciudad milenaria. Sus combatientes destruyeron sus templos más hermosos, varias torres funerarias, el León de Palmira, y ejecutaron a 280 personas en 10 meses de ocupación, antes de ser expulsados por las fuerzas del régimen a fines de marzo. 
 
Una vez echados los yihadistas, Markowski, del Instituto de Arqueología de la Universidad de Varsovia, fue el primer arqueólogo extranjero en pisar Palmira, inscrita en el patrimonio mundial de la Unesco. 
 
Con el pelo y la ropa recubiertos de polvo, Markowski enumera pacientemente los pedazos dispersados de la estatua, conocida también como el León al Lat, en honor a una diosa preislámica.
 
Desde que vinimos en 2005 a Palmira para los trabajos de restauración, hemos desarrollado una relación sentimental con este monumento”, confía Markowski. 
 
Tras la partida del EI, cuenta, "decidimos volver invitados por la Dirección de Antigüedades y Museos de Siria”. 
 
El monumento de piedra caliza, del primer siglo a.C., fue descubierto en 1977 por una misión arqueológica polaca en el templo de al Lat. "Cuando vimos las primeras imágenes de la estatua decidimos regresar lo antes posible (...)
 
Nos dimos cuenta de que el león seguía ahí, y de que podíamos hacer algo para salvarlo” pese a los daños, añade el arqueólogo. 
 
Los dos polacos no han podido visitar la ciudad vieja, todavía peligrosa, pues está sembrada de minas que dejaron los yihadistas antes de marcharse acogotados por las fuerzas del régimen. 
 
Durante su ocupación, el EI destruyó los templos más hermosos de Palmira, los de Baal y Baalshamin, destruidos con explosivos. Igualmente reventó torres funerarias únicas en el mundo y redujo a escombros su famoso Arco del Triunfo.

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