Selena Gómez: “No he sucumbido gracias a mi madre”

sábado, 09 de abril de 2016 · 09:42

El Mundo /

Selena Gomez, la cantante de 23 años exestrella de Disney y exnovia de Justin Bieber, llega sola a nuestra cita en un coqueto restaurante a las afueras de Los Ángeles. Sin acompañantes, sin escándalo, algo inusual para una chica que acumula 72 millones de seguidores en Instagram [recientemente superó a su íntima Taylor Swift en 'followers' y se alzó con el cetro de personaje más seguido en la red social fotográfica] y una banda de fans entregados que se llaman a sí mismos los 'selenators'.

Su cara en forma de luna es adorable; sus grandes ojos, amables. En conjunto, su apariencia es absolutamente tranquilizadora, se entiende por qué decían que era una influencia estabilizadora para Bieber (durante los últimos años, el cantante ha tenido que enfrentar varios cargos por agresión y conducción temeraria).

A los dos niños del pop los presentaron en 2009 en una reunión organizada por la madre de ella (en aquel tiempo también su 'manager') y se hicieron amigos. En 2011, cuando Selena tenía casi 19 años y él 17, empezaron a salir oficialmente. Fue el sueño de la prensa hecho realidad, que puso su vida patas arriba e hizo que los 'paparazzi' la persiguieran allá donde fuera. "Hoy en día mi madre se preocupa por mí si me critican, cuando he llegado a tener helicópteros encima de casa", relata Gomez. ¿Helicópteros? Se encoge de hombros: "Absurdo. Mi relación anterior era un tema candente". Rompieron en 2012, pasaron los dos años siguientes tonteando y lo dejaron definitivamente a finales de 2014.

He leído que las letras de su álbum 'Revival', publicado en octubre pasado, están inspiradas en su relación con Bieber. Digo su nombre. No se inmuta. "A la gente le resulta difícil separarnos. Internet quiere congelar ese momento en el tiempo y repetirlo constantemente", dice. ¿Está enamorada ahora? "No. He estado trabajando un montón. Salgo con alguien, pero en realidad ahora no quiero una relación".

Le pregunto si le ha resultado difícil manejar su sexualidad y su amor en público; encontrar el camino para un adolescente ya es suficientemente duro sin tener que hacerlo delante de todo el mundo. Afirma solemnemente con la cabeza. "No creía estar haciendo nada malo al enamorarme", dice en referencia al escrutinio al que fue sometida mientras salía con Bieber, "ponen muchísimo énfasis en que la gente sea perfecta y luego la destruyen, porque resulta que eso vende en la prensa. Ten en cuenta que ser adolescente lo hace aún más difícil. Mi próxima relación será algo muy querido para mí". El volumen de su voz se atenúa: "No voy a esconder mi vida, de ninguna manera".

La existencia de Selena ha sido pública desde que era pequeña. "Algunos días me levanto y lo odio. Luego me digo: 'Esto es lo que elegí'. Trabajo muy duro, amo mi profesión más que a nada. Voy de un extremo al otro", relata.

Nació en Grand Prairie, Texas, en 1992. Su padre, Ricardo, es de ascendencia mexicana, y su madre, Mandy, tiene sangre italiana. Habían cumplido solo 16 años cuando nació su hija; se separaron al cumplir los cinco. Su madre pasó por problemas financieros; su padre la llevaba a Hooters -un bar conocido por sus camareras de pecho exuberante y ligeras de ropa- cuando estaba creciendo. "Mi padre me tuvo con 16 años. ¿Qué esperas que haga un chico joven? Me sentaba y coloreaba dibujos. No estaba mal. Hoy en día sigo yendo a Hooters con mis amigos", aclara.

Selena consiguió un papel en la serie infantil 'Barney & Friends' [un programa del estilo de Barrio Sésamo] con nueve años, y a los 15 saltó a un espacio televisivo de Disney, 'Wizards of Waverly Place' (Los magos de 'Waverly Place'). "Fue un buen entrenamiento y me preparó para muchas cosas", explica. Es fácil entender por qué la reclutaron: rezuma dulzura y elegancia, es mona y simpática, la mezcla perfecta para Disney.

También es más guapa en la realidad que en las fotos, aunque ella misma se ponía recientemente un seis o un siete en un programa de radio. "Cada persona tiene días en los que se despierta sintiéndose 'supersexy', y otros en los te ves hecha un desastre. Quiero que la gente sepa que yo no me considero perfecta". Me mira suplicante. Quiere agradar.

"En el cole no era popular. Fue difícil. Conseguí tirar para adelante porque estaba obsesionada con 'Ab Fab' ['Absolutely Fabulous', una comedia de televisión de la BBC]. Con el tiempo conseguí superar mi torpeza cuando conversaba".

Hoy en día comparte piso en Los Ángeles, cerca de su madre y de su padrastro, Brian. La primera ya no es su agente, pero sigue involucrada en su carrera, y "es la razón de que nunca haya sucumbido al lado malo de esta industria", añade. Aun así, su vida nunca será normal. "Incluso para salir de mi casa a veces tengo que agacharme en el asiento trasero del coche porque no me gusta estar rodeada de fotógrafos si intento pasar un día agradable fuera", comenta.

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