El escandaloso pasado que Trump intenta dejar atrás para ser presidente

martes, 10 de mayo de 2016 · 16:18

The Washington Posty Globovisión

Durante 15 años, el conductor de radio Howard Stern y su amigo Donald Trump actuaron como "hermanos" de vestuario que se golpean con toallas, debatiendo acerca de si el sexo oral es o no "importante", y fantaseando sobre con quién les gustaría ir a la cama, desde Cindy Crawford hasta Diane Sawyer.

"Pudiste haberla tenido, ¿correcto?", le preguntó Stern a Trump al aire brevemente después de que la Princesa Diana muriera en 1997. "Pudiste clavarla", insistió. "Creo que hubiera podido", respondió el magnate. ¿Y sobre Mariah Carey? "¿La follarías?", consultó Stern. Trump replicó: "La follaría sin dudarlo".

Entre 1990 y 2005, las crudas charlas al aire con Stern eran parte de la imagen que el empresario cultivaba como un playboy de Manhattan que tenía tantas mujeres que rara vez tenía tiempo para dormir.

El magnate era visto a menudo en clubs nocturnos con diferentes mujeres, aparecía en las portadas de la revista Playboy, escribía en sus libros acerca de las mujeres con las que estaban y de su vida sexual.

Esa reputación fue útil mientras Trump, entre sus 40 y 50 años, construía una marca diseñada para equiparar su nombre con el éxito y la vida de lujo, sin embargo es problemático mientras Trump, hoy de 69 años, pretende lavar su pasado de escándalos y moda y convertirse en una persona más moderada y como el potencial comandante en jefe y líder del mundo libre.

En tanto que Trump promete en convertirse en "más presidencial", sus comentarios pasados contribuyeron a altos niveles de desaprobación entre las mujeres.

En una entrevista, Trump intentó bajarle el tono a la significancia de su comportamiento pasado.

"Nunca creía que fuera a ser candidato o político, por eso podía pasarla bien con Howard en la radio y todo el mundo lo amaba", dijo sentado detrás de su escritorio en la Trump Tower, repleto de revistas con su rostro en la portada. "Podía decir lo que quería cuando era un emprendedor, un hombre de negocios".

Entre sus matrimonios, una cantidad de celebridades, incluyendo Madonna y Kim Basinger, fueron indicadas como mujeres que persiguieron a Trump, aunque ellas no desmintieron.

Socios de largo tiempo revelaron -bajo la condición de anonimato- que Trump quería verse rodeado de jóvenes y atractivas mujeres. Cuando hacía fiestas en su mansión de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, les pedía a sus amigos de agencias de modelos que le enviaran mujeres que estuvieran alrededor de su piscina y en su limousine.

El lenguaje más vulgar de Trump se conoció durante sus charlas con Stern, cuando ambos criticaban el look de las mujeres.

"Su cirugía de senos terrible. Parecen dos postes de luz saliendo de su cuerpo. Alguien que tiene el pecho muy plano es difícil que sea un 10", aseveró.

Con la nominación del Partido Republicano más cerca, Trump ha proyectado más una imagen familiar para un presidente que la de un hombre de familia.

Sus hijos, particularmente los más adultos, están constantemente con él en la campaña. Su hija Ivanka, de 34 años, vicepresidente ejecutiva de Trump Organization, es la estrella de varios avisos alrededor del país en los que dice que su padre le decía que no sería nadie -como sus hermanos- sino trabajaba duro.

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