Los homosexuales de Indonesia son víctimas de feroz represión

“La comunidad gay representa un ‘riesgo’ y para combatirla hay que utilizar ‘técnicas de guerra moderna’” insistió esta semana el Ministro de Defensa.
miércoles, 18 de mayo de 2016 · 00:00
AFP / Yakarta, Indonesia
 
La pequeña comunidad homosexual de la conservadora Indonesia, país de amplia mayoría musulmana, sufre una súbita e inesperada campaña de represión, con batidas antigay o ataques ministeriales o religiosos. 
 
El mes pasado, el ministro de Educación superior, Mohamad Nasir, había denunciado el apoyo psicológico propuesto a los estudiantes homosexuales por una universidad. Ello generó de inmediato un duro debate e  inició, según los militantes de derechos homosexuales, una brutal campaña de represión. 
 
La comunidad gay representa una "amenaza” y para combatirla hay que utilizar "técnicas de guerra moderna” insistió esta semana el ministro de Defensa Ryamizard Ryacudu. 
 
"Es peligroso pues no se puede ver quiénes son nuestros enemigos. Pues todo el mundo ha padecido un lavado de cerebro” favorable a los gays, aseguró el Ministro al sitio de informaciones en internet llamado  Tempo. 
 
El Gobierno cerró  varios sitios LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero), prohibido emisiones televisadas y pedido la supresión de los emoticones específicos -como los que representan a hombres de la mano, o con la emblemática bandera arcoiris- en las aplicaciones de mensajería instantánea. 
 
El consejo de los ulemas de Indonesia, la más alta instancia del islam, pide la criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. 
 
Ya no serán sólo "desviadas” sino inconstitucionales, aseguró en un comunicado. 
 
De acuerdo con  la prensa, los parlamentarios reflexionan sobre una ley al respecto. 
 
La homosexualidad es un tema tabú en Indonesia, país musulmán más poblado del mundo. Hubo en el pasado ataques físicos y verbales contra los homosexuales. Pero la homosexualidad es legal en la mayoría del territorio, salvo en la muy conservadora provincia de Aceh, y los gays viven por lo general bastante  tranquilos y en paz.  
Presiones religiosas
 
Las causas de la controversia actual no son fáciles de determinar; sin embargo,  se producen después de presiones de jefes religiosos y conservadores para reforzar la moral pública, con medidas contra la prostitución, la droga y el alcohol. 
 
Los más conservadores y radicales  temen que la comunidad LGBT busque avances considerados como inmorales y contrarios a la cultura indonesia, como el matrimonio homosexual. 
 
Los que trabajan con la comunidad LGBT aseguran por su lado que hay un aumento de abusos y de acoso a través de internet. El Frente de defensores islámicos, un grupo radical, llevó a cabo batidas en pensiones de la ciudad de Bandung en busca de parejas del mismo sexo. 
 
En Yogyakarta, extremistas se congregaron ante una escuela islámica reputada por acoger a alumnos transgénero, antes de descubrir que éstos ya habían abandonado el lugar.
 
"Es cada vez peor. Se ha convertido en algo peligroso para nosotros”, dice a la agencia AFP Ryan Korbarri, secretario general de la Asociación de defensa de los gays, Arus Pelangi. 
 
Esta campaña choca a los defensores de los derechos humanos en el exterior. El presidente indonesio Joko Widodo debe "condenar urgentemente esta retórica anti-LGBT de las autoridades antes de que abra la vía a nuevos abusos” comentó la ONG Human Rights Watch. 
 
El mandatario, en tanto,  permanece en silencio pero muchos miembros del colectivo homosexual confían en él porque es la única esperanza que queda.
 
El debate gay sale a la luz en Túnez 

El debate sobre la homosexualidad sale a plena luz en Túnez, con emisiones de televisión dedicadas al tema o la reciente exposición de una bandera arco iris en la principal arteria de la capital, pero el rechazo social es aún grande y la legislación hostil. 
 
La defensa de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), durante mucho tiempo tabú o discreta, se afirma poco a poco tras la revolución de 2011, y la consecuente liberación de la palabra. Varias asociaciones han nacido desde entonces, como Mawjoudin ("Existimos”) o Shams ("Sol”). 
 
El debate ha irrumpido en el escenario público ya desde la pasada primavera boreal, con claros llamados de las asociaciones a despenalizar la homosexualidad, señala AFP.  
 
El artículo 230 del Código Penal castiga la sodomía y el lesbianismo con tres años de prisión, un hecho que para la pequeña comunidad debe cambiar "de una vez”.

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