El “burgués” culto al cuerpo va en franco aumento en Cuba

Ser propietario, y más de un gimnasio en un país donde el Estado acepta, de a poco, la propiedad privada y la inversión extranjera, resulta novedoso.
miércoles, 25 de mayo de 2016 · 12:12
AFP / La Habana

 Armando Yera nunca logró que sus grandes músculos fueran tomados en serio por las autoridades estatales comunistas. Aun así, hoy es el responsable de los cambios más drásticos de los que se habla en La Habana. 
 
De ojos claros y estatura media, Yera no es político ni guía espiritual, sino el fisiculturista de moda  a quien cada vez acuden más los cubanos en busca de transformaciones. 
 
Gracias a él, Lídisy de la Rosa ya ni se reconoce en fotos viejas. De 31 años, esta comerciante privada perdió los 43 kilos de más que la obligaban, básicamente,  a usar holgadas batas. 
 
Y Sian Chiong, de 21 años, le atribuye al fisiculturista de La Habana parte de su éxito entre las adolescentes que literalmente se desmayan con sus brazos y abdomen tonificados. 
 
El público cubano "se ha convertido en un consumidor de imagen y música al mismo tiempo”, justifica Chiong, líder de la banda de pop Ángeles. Tanto él como De la Rosa van al gimnasio que tiene Yera, un lugar para "sentirse y lucir bien”. 
 
Nada extraordinario de no ser porque por años el cultivo de la imagen fue despreciado socialmente en Cuba por su origen definitivamente  "burgués”. 
 
De hecho, ser propietario, y más de un gimnasio en un país donde el Estado acepta, de a poco, la propiedad privada y la inversión extranjera, resulta novedoso. "Es la moda de lucir bien que ha llegado un poco tarde aquí, producto de que nunca te dejaron ver la realidad de lo que es el trabajo en gimnasio. Y también de la negación del fisiculturismo”, sostiene Armando Yera en una entrevista concedida a  la agencia de noticias. AFP.  
 
Músculos sobre todo  
 
Su gimnasio de dos plantas y con espejos en las paredes está en Centro Habana. A la entrada hay un cartel con fotos del antes y después de sus clientes, y dentro, otro aviso a todo color con la sugestiva frase "esto aumentará tu oportunidad de ser exitoso”. 
 
"Ahora a trabajar brazos”, dice uno de los tres entrenadores del lugar y dirige la mirada hacia un banco de musculación con la cubierta roída y una polea enmendada con ingenio. A simple vista los gimnasios se han multiplicado en La Habana. Hasta 2010 había 18 estatales -en condiciones "deplorables” según Yera-, y la prensa  calculaba que otros 82 funcionaban sin licencia. No hay datos actualizados, pero Yera ilustra la tendencia al alza: de 20 clientes que tenía cuando arrancó su negocio hace 16 años, pasó a tener 80, quienes  pagan al mes 30 dólares (más que los 25 dólares de ingreso mensual promedio).

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