El día en que los periodistas conocieron el mismo infierno

Horrorizados y estupefactos tuvieron una “visión digna del Bosco” ante unos 2.000 cadáveres en descomposición en unos 40 vagones de tren
jueves, 23 de junio de 2016 · 00:00
Agencias / Barcelona y Londres

Era el 3 de abril de 1945 cuando, montados en el jeep que compartían, el periodista estadounidense Meyer Levin y el fotorreportero de  la agencia de noticias France Presse Éric Schwab, ambos judíos, llegaron a la ciudad alemana de Ohrdruf y se cruzaron con lo que para ellos era aún un "espectáculo inédito”: "Cadáveres vivientes, esqueletos con el cráneo rapado y los ojos febriles hundidos en las órbitas”, vestidos con uniformes a rayas. 

Uno de ellos se les acercó y les guió por el campo donde habían estado prisioneros y les mostró un gran agujero lleno de cadáveres. "Hemos penetrado en el corazón tenebroso de Alemania. Hemos alcanzado la zona de los campos de la carnicería humana que los nazis, en su terror culpable, querían ocultarnos”, escribiría Levin en su momento. 

Schwab sabía que su madre había sido deportada a un campo como aquel, iba en su busca. 
La reconocida historiadora y especialista en el Holocausto Annette Wieviorka (1948) reconstruye los pasos de aquellos primeros testigos que descubrieron los campos junto a las tropas americanas que liberaron Buchenwald, en 1945. Cómo el mundo descubrió el horror (Taurus), publica El Periódico.

Luego llegarían a los campos de Buchenwald y Dachau , donde "horrorizados y estupefactos”, tuvieron una "visión digna del Bosco” ante unos 2.000 cadáveres en descomposición en unos 40 vagones de tren. 
Aunque Auschwitz simboliza hoy el horror nazi, aquella primavera fueron Ohrdruf, Buchenwald y Dachau los que abrieron los ojos al mundo y concentraron la atención de los medios. 

"Las imágenes -fotografías o películas- de Ohrdruf se difundieron profusamente en abril de 1945, sobre todo las de la visita al lugar que hicieron los generales estadounidenses Eisenhower, Bradley y Patton. Hoy cualquiera puede encontrarlas en internet”, explica por correo electrónico la autora de origen polaco.  


Patton vomitó, Eisenhower palideció y guardó silencio. Pero ambos quisieron que el mundo viera aquello y que sus soldados "supieran por qué luchaban”. 

Al llegar al campo de  Buchenwald, donde estuvo el escritor Jorge Semprún, vieron cómo los presos políticos, mayoritariamente comunistas, habían estado organizados en una resistencia interna y habían mantenido una jerarquía de mando sobre los reos comunes a pesar de estar sometidos a los SS. 

Fueron ellos, "los presos rojos, quienes organizaron una oficina de prensa y guiaron las visitas de numerosos periodistas, dando prioridad a aquello que resultaba más horrible”, señala Wieviorka, autora de Auschwitz explicado a mi hija. 
 
Los judíos

Sin embargo, ni Patton ni Eisenhower citaron el sufrimiento expreso de los judíos, difuminado en el horror general de los deportados. Aquello obsesionó a Levin toda su vida. 

"Levin y algunos más fueron conscientes del destino de los judíos. Pero ese conocimiento no se compartió entonces. La investigación histórica no se interesó realmente por la historia de los que entonces se llamaron "personas desplazadas” -y que hoy llamaríamos inmigrantes- hasta hace muy pocos años”. 
De hecho, algunos, como Otto Frank (padre de Ana Frank), "veían que el destino de los judíos nada tenía de particular, eran simplemente víctimas del nazismo, como tantas otras”. 

Pero Levin sí puso el acento en "que la persecución nazi se centró en los judíos” y "hoy es evidente que estaba en lo cierto”. 

Armados para el presente 

Para Wieviorka, por muchos testimonios y libros que existan hoy sobre el Holocausto, "no está todo dicho y no hay que dejar de cuestionar ese periodo”. 

"Lo más importante es tratar de comprender y de llamar a la reflexión sobre ello. Las lecciones del pasado no son que la historia vaya a repetirse de manera idéntica. Ella sabe sorprendernos. Pero es posible que estudiándola, nos armaremos mejor para entender los acontecimientos de nuestro presente”, dice. 
 
Recuerdos desde la  antesala del horror 

  • Polonia  Numerosos junquillos de papel fueron distribuidos por la capital polaca el  19 de junio, día del aniversario del inicio de la insurrección del gueto de Varsovia, de la que esta flor se convirtió en un símbolo. 
  •  Italia Abrió   el acceso por internet  el  "armario de la vergüenza”, un archivo con numerosos documentos hasta ahora secretos que podrían aclarar las masacres cometidas por las tropas nazis y fascistas en la II Guerra Mundial. 
  •   Libro Un libro de cuentos de hadas que pertenecía a la célebre adolescente judía muerta en el Holocausto, Ana Frank, y lleva su firma, fue subastado   en Nueva York en 62.500 dólares, indicó en su página de internet  la famosa casa de remates Swann Auction Galleries.



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