Hallan colección de vinos del siglo XIX en un castillo checo

La colección estuvo oculta durante décadas bajo el suelo de una capilla, junto a una obra maestra de orfebrería del siglo XII.
jueves, 9 de junio de 2016 · 00:00
AFP /Teplou
 
Unos aristócratas checos sospechosos de colaboracionismo con los nazis huyeron apresuradamente de su castillo al final de la Segunda Guerra Mundial, no sin antes esconder un impresionante tesoro que incluye una colección de vinos del siglo XIX. 
 
Castillo de Yquem 1896 , Pedro Ximenes 1899, Porto 1892 se lee en las placas, al lado de las botellas colocadas en los estantes de una caja de madera, en una bodega fría y cerrada con llave. 
 
Se hallan en el castillo de Becov nad Teplou, con vistas a un valle del oeste de la República Checa, entre Karlovy Vary y Plzen. 
 
"Degustar un vino de más de 20 años ya es una experiencia única, pero saborear uno del siglo XIX es casi irreal. Sólo sucede una vez en la vida”, reconoce el sumiller Jakub Pribyl. 
 
Él tuvo la oportunidad de hacerlo gracias al sistema Coravin, que permite acceder al vino sin descorchar la botella y dejar intacto el resto del contenido. 
 
"Además de los años, la colección es única por las circunstancias de su descubrimiento y por su diversidad: hay vinos diferentes de varios países, como Francia y España. ¡Y su estado es fantástico!”, declara a AFP.  
 
Un tesoro millonario
 
Las primeras estimaciones alcanzan los 20 millones de coronas (740 mil dólares) por esta colección, oculta durante décadas bajo el suelo de una capilla, junto a una obra maestra de orfebrería. Pero el precio podría dispararse en una subasta.
 
Los miembros de la familia Beaufort-Spontin, propietaria de Becov nad Teplou desde 1813, se fueron a toda prisa del castillo en 1945, pero antes escondieron tesoros que no habrían pasado desapercibidos para los soviéticos y estadounidenses. 
 
Cuatro décadas más tarde, en nombre de la familia, un empresario estadounidense pidió permiso a la administración checoslovaca comunista para recuperar un objeto oculto en alguna zona de Bohemia a cambio de una suma de 250 mil dólares. 
 
Como necesitaba  divisas occidentales, el Gobierno checo aceptó, pero al mismo tiempo pidió a la Policía que emprendiera la búsqueda a contrarreloj de "algo oculto en algún sitio”. 
 
"La investigación se centró en tres familias de la nobleza y en sus antiguas residencias. 
 
En noviembre de 1985, unos 15 días antes de la fecha prevista de la transacción, los agentes acudieron con detectores de metales a Becov nad Teplou”, cuenta Tomas Wizovsky, administrador del castillo. 
 
"Buscaban en los jardines, pero como hacía mal tiempo, entraron en el interior. Y la primera puerta a la derecha es la de la capilla”, prosigue. 
 
Los policías vieron el relicario de Saint-Maur, uno de los objetos de orfebrería más valiosos en el territorio de la República Checa, junto con las joyas de la corona real en el castillo de Praga.  
 
El hallazgo de una pieza excepcional del arte medieval, fabricada entre 1225 y 1230 en la provincia de Namur en Bélgica, eclipsó a las botellas de vino encontradas en el escondite hasta la estimación del hallazgo actual.

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