Conozca los divorcios de famosos que son suculentos negocios

lunes, 25 de julio de 2016 · 06:45
El Mundo / Beatriz García Manso
The End (el fin). Esas dos palabras rotundas e irrefutables en enormes caracteres góticos presiden el despacho de una de las abogadas especializadas en divorcios más famosas y cotizadas del mundo. A Laura Wasser las estrellas de Hollywood no le pagan 750 euros la hora por andarse con romanticismos ni paños calientes, sino por poner un punto y final, en condiciones ventajosas, a aquello que alguna vez fue un matrimonio con ínfulas de eternidad.
 
No tiene fama de despiadada, pero sí de ser una negociadora implacable a la hora de conseguir el mejor acuerdo para su cliente en el reparto de todo lo salvable de las ruinas del amor: custodias, cuentas, propiedades, negocios, 'royalties'... "En un divorcio nadie gana. Solo puedes pretender alcanzar un buen acuerdo", asegura en su libro 'It Doesn't Have to Be That Way: How to Divorce Without Destroying Your Family or Bankrupting Yourself' ('No tiene por qué ser así: cómo divorciarse sin destruir tu familia y sin arruinarte').

Y por nadie se refiere, suponemos, a ninguno de los miembros de la pareja. Porque a buen recaudo de los vaivenes emocionales, el divorcio en carnes ajenas es un lucrativo negocio para muchos, tal vez incluso mayor que la muy rentable industria de las bodas. En Estados Unidos, donde más del 50% de los matrimonios termina en ruptura, ya se han echado cuentas y se ha vislumbrado el filón. Las estimaciones más conservadoras consideran que es un negocio en torno al cual se mueven unos 50.000 millones de dólares al año; las más optimistas dicen que incluso alcanza los 175.000 millones.

En España, el divorcio celebra este verano su 35 aniversario con, a juzgar por las cifras, una salud de hierro. La tasa supera a la americana y se sitúa en torno al 60%: cada cinco minutos se rompe un matrimonio en algún punto de nuestro país, lo que nos coloca como quinta nación del mundo con mayor índice de divorcios. Unas cifras que crecen, además, en cualquier rango de edad; las que se refieren a los mayores de 65 años, por ejemplo, se han duplicado en la última década.
 
Ahí están los casos de Mario Vargas Llosa o Manuel Benítez El Cordobés haciendo borrón y cuenta nueva a los 80. Sin embargo, los números aquí son escurridizos. "Es prácticamente imposible saber lo que mueve el sector", asegura Luis Zarraluqui, que dirige desde hace 30 años Zarraluqui Abogados de Familia, uno de los despachos más prestigiosos y con mayor trayectoria de España.
 
Imposible hacer un recuento de los profesionales especializados porque no existe un registro nacional; inviable también concretar a cuánto asciende la minuta por poner fin al matrimonio, porque los profesionales tienen libertad para establecer las tarifas por sus servicios, que varían en función de cada caso concreto y sus circunstancias.
 
Todo depende de si se hace de mutuo acuerdo o hay que emprender procedimiento contencioso, de si se tramita por internet o de manera presencial, de si se involucra a procuradores o notarios, de si se tienen hijos o no; de si además de la redacción del convenio regulador hay que añadir su negociación y de si hay que proceder a la liquidación del régimen económico matrimonial. Depende, también, del volumen del patrimonio que haya que saldar.

Por establecer la horquilla más amplia posible, podría ir desde unos 400 euros o 500 aproximadamente si se tramita a través de internet y de forma amistosa (el supuesto más económico) hasta varios (incluso muchos) miles de euros cuando el proceso es contencioso y las negociaciones prolongadas y complicadas. "Por eso mismo es muy recomendable que la gente solicite presupuesto (hoja de encargo profesional) previo", recomienda Luis Zarraluqui. Para evitar sorpresas.

A la actriz Kelly Rutherford (la madre pija de la serie 'Gossip Girl') la batalla judicial por la custodia de sus hijos tras el divorcio le ha costado, según sus propias palabras, un millón y medio de dólares y la ha sumido en una auténtica crisis financiera.
 
El músico británico Liam Gallagher no reparó en gastos al negociar su divorcio de Nicole Appleton: fichó a la muy reputada y temida baronesa Fiona Shackleton, apodada Magnolia de acero, que factura a mil euros la hora (también representó al príncipe Carlos en su divorcio de Diana y a Madonna cuando se separó de Guy Ritchie) y tanto se enzarzaron las negociaciones que acabó gastando un millón de euros en abogados. Una suma que escandalizó al propio juez, que le reprendió por el gasto "manifiestamente excesivo". Y todo para acabar repartiendo la fortuna de 15 millones a partes iguales.

En cualquier caso, los honorarios de abogados, notarios y procuradores no son el único dinero que se mueve en torno a una familia rota. Las separaciones inciden de forma directa en el mercado inmobiliario, por ejemplo, y requieren con frecuencia de otros servicios profesionales como mudanzas, asesores fiscales y contables, consejeros, psicólogos, terapeutas...
 
Empiezan a no ser raras las empresas que ofrecen servicios integrales e incluso 'apps' que facilitan la organización de los gastos y la logística familiar después de la separación. La suma de todo esto es el precio de reconstruir una vida, y no sale barato. De hecho, en Estados Unidos el divorcio ya es la tercera causa de la quiebra de las familias en el país.

Otros negocios más frívolos florecen también a imagen y semejanza de la prolífica industria de las bodas: ofertas turísticas específicamente pensadas para divorciados, hoteles donde el todo incluido significa algo así como "entre usted casado un viernes y salga divorciado (y relajado) el domingo", empresas que organizan despedidas de casados al más puro estilo Las Vegas...
 
El filón de la cara B del amor es prometedor porque cada vez nos casamos menos y nos divorciamos más: por cada 10 matrimonios que se celebran en España, se producen siete divorcios. Luis Zarraluqui, que ha sido testigo de muchos, ha llegado a algunas conclusiones. Primera: "Si lo que queremos saber es si los matrimonios (y las parejas) duran ahora más o menos que antes, la respuesta es clara: cada vez menos y a medida que sube el nivel económico de la familia, menos aún.
 
Y eso es válido tanto para España como para la mayor parte del mundo occidental", asegura. La estadística le da la razón, el 52% no supera los cinco años. La segunda conclusión es que los asuntos económicos suelen ser el punto más árido de las negociaciones. "Generalizar es siempre un error pero hay mucha gente que por dinero es capaz de hacer cosas tremendas y que, desde luego, sus parejas no podían llegar a imaginar. Alguien dijo alguna vez que realmente no conoces a tu cónyuge hasta que no te divorcias de él". La cita a la que alude el abogado es de Zsa Zsa Gabor, la actriz casi centenaria a quien, con nuevematrimonios y ocho divorcios, nadie ha conseguido arrebatar el récord. Algo de ello sabrá.

Mucho sabe también Laura Wasser, que ha negociado las condiciones de divorcios tan millonarios y mediáticos como los de tres de las hermanas Kardashian, Angelina Jolie, Demi Moore, Melanie Griffith, Maria Shriver o Heidi Klum. Y que, aunque ha hecho de su discreción el sello y la razón de su éxito y no da nombres, recopila en un libro un jugoso anecdotario de ruindades humanas, como la de aquella mujer que el día de San Valentín recibió un ramo de rosas marchitas con la demanda de divorcio clavada en una de sus espinas; o la de una pareja que emprendió toda una cruzada judicial por la custodia de su loro.

Cosas de Hollywood y del despecho. Y que nadie piense que los abogados son unos escépticos insensibles. Zarraluqui -que ondea la misma bandera de la discreción, tampoco suelta prenda de sus clientes más célebres de la aristocracia y el papel cuché- asegura creer en el amor, en la confianza ciega... y en los contratos prematrimoniales.
 
"Las primeras por convencimiento y la tercera por lo mucho que aportan a las otras dos. Los recomiendo en todos los casos; al fin y al cabo de lo que se trata es de llegar a acuerdos en relación con un proyecto de vida. Lo sorprendente es que haya muchas parejas que inicien una vida en común, tengan hijos, compren inmuebles, adquieran deudas, dejen trabajos... sin firmarlos".

Aunque rubricar uno de esos contratos es algo frecuente entre las celebrities (y cada vez más entre los de a pie), todavía hay quien prefiere lanzarse al vacío sin paracaídas en pos de la confianza. Cuando los asistentes de Britney Spears se enteraron de que iba a casarse con Kevin Federline no tardaron en concertarle una cita con un organizador de bodas, un joyero y con Laura Wasser que, por supuesto, le recomendó un convenio prenupcial.
 
Spears se negó, tenía 23 años, estaba enamorada y creía que el divorcio era algo que jamás le pasaría a ella. Pero le sucedió, y al cabo de solo dos años. Tampoco quiso ni oír hablar de contratos Paul McCartney, que lo rechazó antes de su boda con la modelo Mills porque le pareció "poco romántico".
 
Acabó pagándole 30 millones de libras, una minucia si se considera que la fortuna del músico está estimada en unos 800. En una de las negociaciones más peliculeras que han llegado a oídos públicos, Heather Mills arrojó un vaso de agua a la cara de la abogada Fiona Shackleton, que defendía los derechos de su ex, encolerizada por lo mucho que había logrado mermar sus ambiciones. Y es así como suele llegar el final del amor. Como un jarro de agua fría.

Los divorcios más caros de España
Hasta la fecha, el récord lo tienen Amancio Ortega y Rosalía Mera, fundadores de Inditex. Se estima que ella, ya fallecida, recibió más de 1.500 millones de euros en 2007. En 1990, Manuel de la Concha, responsable de la Bolsa de Madrid y vicepresidente de Ibercorp, se separó de Paloma Altolaguirre, a la que pagó 7,2 millones de euros. Alicia y Esther Koplowitz se casaron con pocos meses de diferencia y se divorciaron el mismo año, 1990.
 
Aunque nunca se publicaron las cifras exactas, se estima que Los Albertos (Alberto Cortina y Alberto Alcocer) recibieron 12 millones de euros y un porcentaje de acciones. Alberto Cortina se casó poco después, en 1991, con Marta Chávarri. Se divorciaron cuatro años más tarde y esta vez le costó a Cortina más de 9 millones de euros y una pensión mensual de 9.000 euros. En 1997, Fernando Fernández Tapias, en pleno romance con Mar Flores, puso fin a su matrimonio con Juana García-Courel desembolsando 12 millones de euros.

Los divorcios más caros del mundo
1.Dmitri y Elena Rybolovlev. El oligarca ruso propietario del club de fútbol AS Mónaco protagonizó el divorcio más caro. Tuvo que pagar 4.500 millones de dólares, que se rebajaron a 600.
2.Alec y Jocelyn Wildenstein. El comerciante de arte poseía una fortuna de 10.000 millones de dólares. Se estima que eldivorcio le costó 2.500.

3.Rupert Murdoch y Anna Maria Torv El magnate de los medios de comunicación y actual marido de Jerry Hall pagó cerca de 1.700 millones de dólares en 1999 a su segunda mujer tras 32 años de matrimonio.
4.Bernie y Slavica Ecclestone. 28 años de edad y 29 centímetros de estatura les separaban, pero pasaron juntos casi 25 años. Finalmente, al presidente de la Fórmula 1 el divorcio le costó 1.200 millones de dólares.
5.Adnan y Soraya Khashoggi. Uno de los hombres más ricos del mundo en los 80, el traficante de armas tenía una fortuna de 90.000 millones de dólares. Divorciarse le costó 850.

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