Primer baño de multitudes de Francisco en Czestochowa

“El Papa está bien”, aseguró el estadounidense Greg Burke, nuevo portavoz del Vaticano, tras el accidente del Pontífice en el Santuario de Czestochowa.
viernes, 29 de julio de 2016 · 00:00
AFP  / Cracovia

Miles de católicos acogieron este jueves a Francisco en el santuario de Czestochowa, en lo que ha sido el primer baño de multitudes del Papa argentino en Polonia, donde sufrió una caída pública sin consecuencias. 
"El Papa está bien. Regresó en helicóptero porque el tiempo mejoró”, aseguró el estadounidense Greg Burke, nuevo portavoz del Vaticano. 

El Pontífice había cambiado su programa en la mañana para trasladarse en automóvil y no en helicóptero de Cracovia a Czestochowa, a unos 100 kilómetros de distancia, y se temía que el regreso en helicóptero hubiera sido decidido por su aparatosa caída, transmitida en directo por televisión. 

Antes de la solemne ceremonia para conmemorar el 1.050 aniversario del "bautizo de Polonia”, a la que asistieron numerosos obispos de todo el mundo así como las autoridades nacionales, el Papa, de 79 años, se cayó mientras se dirigía al altar, lo que generó inmediatamente preocupación.

Francisco cayó de un escalón no muy alto mientras caminaba hacia el altar y tuvo que ser levantado por un grupo de religiosos que lo asistían, tras lo cual prosiguió la celebración sin problemas. No es la primera vez que Francisco se cae, ya que en varias oportunidades se ha tropezado públicamente y en una ocasión se enojó por los empujones de los fieles que le provocaron la pérdida de equilibrio. 

Francisco llegó en el papamóvil a la explanada del popular santuario de Jasna Gora, el lugar donde desde el siglo XIV se venera el ícono de la "Virgen Negra”, llamada así por el color de su piel y donde una muchedumbre silenciosa lo esperaba. 

Antes de celebrar la misa el Papa se recogió en silencio en la capilla ante el ícono, que según la tradición fue realizado por San Lucas, que lo pintó con el verdadero color de su piel. Igual que sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco donó una rosa de oro, el regalo tradicional que los pontífices ofrecen a los santuarios marianos.

Ya en el altar, con el santuario a sus espaldas, el Papa argentino presidió una misa solemne en honor a Polonia, entre los países más católicos del mundo. "Dios prefiere instalarse en lo pequeño, al contrario del hombre, que tiende a querer algo cada vez más grande. Ser atraídos por el poder, por la grandeza, por la visibilidad es algo trágicamente humano”, dijo Francisco ante la multitud, que según algunos medios locales superaba las 200 mil personas, la mayoría polacos.

En presencia del presidente Andrzej Duda, la primera ministra Beata Szydlo y el líder del partido conservador Derecho y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, todos católicos practicantes, el Papa pidió no ceder "jamás a la tentación de aislarse e imponerse”. Una alusión a las tensiones por las divisiones políticas entre los conservadores en el poder y los que son considerados herederos del régimen comunista. 

Un imponente dispositivo de seguridad, incluido el despliegue de ocho helicópteros, acompañó el regreso del Papa a Cracovia, todo un desafío por lo que han sido movilizados 20.000 efectivos ante la psicosis de atentados que ronda en el viejo continente. 

El Papa inició su segunda jornada en Polonia, la tierra de Juan Pablo II, con una visita privada al anciano cardenal polaco Franciszek Macharski, de 89 años, hospitalizado en Cracovia, y acto seguido con las monjas de las Hermanas de Presentación en un monasterio de la ciudad.

Francisco llegó el miércoles a Polonia para una visita de cinco días, donde una multitud festiva de jóvenes católicos de todo el mundo lo espera este jueves en el enorme parque de Blonia, en el centro de la ciudad, para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, conocida como el "Woodstock” de los católicos, creado por Juan Pablo II en 1986. 

Pese a la seguridad y fiel a su estilo menos pomposo, el Papa viajará en un tranvía moderno y ecológico, conocido como el "Krakowiak”, con los colores del Vaticano blanco y amarillo, para llegar al parque. 

La víspera, el Pontífice argentino pronunció un discurso fuerte y político para pedir al Gobierno polaco que acoja a los refugiados, un tema espinoso que incomoda hasta al episcopado. A bordo del avión, el Papa se refirió al asesinato el martes en Francia de un sacerdote e insistió en el concepto de que el mundo está en guerra, "una tercera guerra mundial a pedazos”, que, aclaró, no se trata de una "guerra de religiones”.
 
Minimundial de fútbol católico para el Pontífice
 
AFP  / Cracovia

Les gusta tanto el fútbol como aprecian a Francisco. En espera de la llegada del Papa argentino a Cracovia por la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), equipos del todo el mundo compitieron por conseguir la Copa Católica. 
"Vinimos aquí por Francisco pero también para jugar al fútbol. Lo esencial es divertirse y no tanto ganar. Nos gusta el fútbol y nos gusta el Papa”, dijo Hugh Spencer, un joven estadounidense de Texas. Vestido con una camiseta roja con el nombre del jugador polaco Lewandowski, la estrella del Bayern de Múnich, afirma adorar a Lewy, como le llaman en su Polonia natal. 

Cuarenta y ocho equipos de 25 países se enfrentaron durante dos días en esta primera edición mundial del torneo. Inspirada por la Clericus Cup nacida en Roma y disputada por equipos de curas, la Copa Católica ya había sido organizada en América Latina y debería tener lugar al margen de cada JMJ. 

Los encuentros se celebraron en Nowa Huta, un barrio de Cracovia construido en la década de  los años 50 y que debía ser, según las autoridades comunistas de la época, un distrito obrero modelo sin Dios. En esta ocasión, con motivo de la JMJ, el barrio, ejemplo de la arquitectura del realismo socialista con sus monumentales esculturas de obreros, fue ocupada por miles de católicos de todo el mundo. 

El trofeo de la Copa Católica llegó a manos del equipo italiano Sassuolo, que venció en la final al equipo francés Fondacio. "Lo principal no era ganar sino participar (...), estar todos juntos con jóvenes de todo el mundo y conocer a otras naciones y rezar también”, explicó Martin de Pas, un peregrino francés. 

 Un Padrenuestro recitado en grupo da más fuerza, afirmó Thona Okri, peregrino de Francia. "Existe un lazo entre la religión y el deporte. El deporte transmite muchos valores importantes que tienen un fuerte vínculo con nuestra fe: la fraternidad, el compartir. Como cristianos, hay que inspirarse en estos mismos valores”, dijo. 

Okri parecía traducir una de las ideas del Papa, que lanzó  a nivel mundial, el programa Scholas Ocurrentes, que asocia educación y deporte y que cuenta con el respaldo de muchas personalidades.

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