Las fabulosas vacaciones de la familia Obama

jueves, 25 de agosto de 2016 · 07:08
El Mundo / Pablo Scarpellini
Bien podrían ser parte de un linaje de rancio abolengo, de la aristocracia que Estados Unidos nunca tuvo y que, durante años, se le ha atribuido al clan de losKennedy de forma simbólica durante décadas. Quizá por eso los Obama llevan varios veranos recalando en una de las islas más cotizadas del mundo, el Saint Tropez de la costa este americana, Martha's Vineyard.

Para allá viajaba John John Kennedy aquella fatídica noche de julio (1999) cuando su avioneta se estrelló en el Atlántico con su mujer y su cuñada a bordo, y en ese mismo lugar han veraneado los suyos durante décadas, una isla ubicada en el sur de Massachussets con un nivel de vida muy superior a la media del resto del país: un 60% por encima, para ser exactos.

También las casas son para bolsillos privilegiados, con una media de precios casi el doble al resto del país. Obama (55) ha pasado unos cuantos días de agosto en una de esas residencias junto a su mujer, Michelle (52), y sus dos hijas, Sasha (15) y Malia (18), en una propiedad de 11 hectáreas de terreno, una granja en realidad bautizada como Blue Heron Farm.

Se construyó en 1993 y ha sido la residencia veraniega de los Obama desde 2009 de forma ininterrumpida, una casa que también utilizó el ex presidente Bill Clintonpara una fiesta. Disfrutar de la vivienda de tres habitaciones no está al alcance de cualquiera, ya que este verano se alquilaba por 50.000 dólares (44.000 euros) a la semana. Una pequeña fortuna.

Además de un terreno espectacular situado junto al lago Tisbury y muy cerca de a la playa, la propiedad cuenta con una casa para invitados, zona de piscina, pista de tenis, un pequeño campo de golf y una cancha de baloncesto para practicar el deporte favorito del presidente americano.

Deporte, playa y cenas
De acuerdo al corresponsal de CBS en la Casa Blanca, Obama repartió su tiempo entre la actividad social, el deporte y la familia. En total, jugó diez veces al golf, otra de sus pasiones, estuvo cuatro veces en la playa, se dio tres paseos, cenó ocho veces fuera -sin especificar ni dónde ni con quién- y atendió un evento para recaudar fondos para los suyos, los demócratas.

Debería haber tenido tiempo de más, pero tuvo que acortar sus vacaciones para visitar Baton Rouge, en Luisiana, una ciudad afectada por las inundaciones. Tuvo tiempo de volver y volar de vuelta a Washington con su mujer y sus dos hijas para poner fin a un verano tradicional salvo por el incidente de Malia en un festival de música en Chicago.

Hace unas semanas, la hija mayor del presidente fue sorprendida fumando lo que parecía un porro de marihuana, un pequeño escándalo que no trascendió, pero del que se habló bastante en medios sensacionalistas en su momento.

Por lo demás, siguen siendo una familia modelo con un gusto similar al de los Kennedy. Martha's Vineyard y su entorno puede estar satisfecha de estar manteniendo el caché.

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