Las enfermedades de los presidentes estadounidenses

Varios mandatarios de EEUU sufrieron enfermedades durante su mandato. Algunos de ellos, sin embargo, trataron de ocultarlas.
miércoles, 14 de septiembre de 2016 · 00:00
María Jesús Guzmán  / Madrid

Los problemas de salud de la candidata demócrata, Hillary Clinton, en plena campaña electoral han hecho saltar las alarmas, pero son muchos los dirigentes estadounidenses que se han enfrentado a enfermedades durante su mandato.

John F. Kennedy

Vital, enérgico y de aspecto saludable. En 1960, John F. Kennedy se convirtió en el presidente más joven de Estados Unidos. Pero, a pesar de su apariencia, padecía una enfermedad renal conocida como enfermedad de Bright. Le provocaba insuficiencia renal y fuertes dolores de espalda que hacían que tareas tan cotidianas como subir las escaleras de un avión o ponerse los calcetines se convirtieran en un suplicio. 

Sin embargo, no fue lo que lo mató. El 22 de noviembre de 1963, a las 12:30, recibió varios impactos de bala mientras el público congregado para ver pasar al flamante presidente por la calle Elm de Dallas (Texas) lo aclamaba y vitoreaba. Fue declarado muerto media hora más tarde.

Franklin Delano Roosevelt

Contrajo poliomielitis, una infección de las fibras nerviosas de la columna vertebral, cuando tenía 39 años. Perdió la movilidad de las dos piernas. Podía levantarse y, con la ayuda de muletas, mantenerse de pie, pero no era capaz de andar. 

Recurrió a infinidad de tratamientos para intentar librarse de una enfermedad de la que nunca se llegó a curar. Fundó un centro de hidroterapia, un método curativo, de cuyos beneficios estaba convencido. Lo llamó Roosevelt Warm Springs Institute for Rehabilitation y aún sigue abierto.

Temeroso de que la enfermedad le pudiera arruinar su carrera política, siempre se preocupaba por hacer ver que se estaba recuperando. En 1932 cumplió su objetivo y se convirtió en el presidente de los Estados Unidos. El 12 de abril de 1945, poco antes de que terminase la Segunda Guerra Mundial y durante su último mandato, murió como resultado de una hemorragia cerebral.

Woodrow Wilson

En octubre de 1919, cuando ostentaba su segundo mandato, Woodrow Wilson sufrió un derrame cerebral que le dejó paralizado el lado izquierdo del cuerpo y parcialmente ciego. Para conservar su cargo, trató de disimular su enfermedad por todos los medios. 

Una tarea para la que la ayuda de su mujer, Edith Wilson, fue imprescindible. Seleccionaba los asuntos que consideraba importantes para facilitarle el trabajo a su marido; también colaboraba con su médico para ocultar la enfermedad del presidente ante los medios y los ciudadanos.

Dwight "Ike” Eisenhower

Dirigió el destino de Estados Unidos desde 1951 hasta 1963. Ex comandante supremo de la OTAN y antiguo jefe de Estado mayor del Ejército estadounidense, era un experimentado estratega que llevó a cabo operaciones militares como el desembarco de Normandía. Gracias a ella se logró liberar a los territorios de la Europa occidental del dominio nazi. 

No obstante, a lo largo de sus años de presidencia, su salud se fue resquebrajando. En septiembre de 1955 sufrió un  ataque cardiaco. En junio del año siguiente se sometió a una operación quirúrgica: padecía la enfermedad de Crohn. Su sistema inmunitario atacaba a su propio intestino y hacía que se le inflamase. A partir de entonces comenzó a seguir una dieta blanda muy estricta.

Más tarde, en noviembre de 1957, tuvo un derrame cerebral.

William Henry Harrison

Tenía 68 años cuando fue elegido presidente en 1841, una edad sólo superada por Ronald Reagan, quien accedió al poder en 1980 a los 69 años. Aún era invierno y, a pesar de las bajas temperaturas, pronunció su discurso inaugural sin abrigo. A partir de entonces su salud empezó a resentirse. 

Murió de neumonía a los 30 días de jurar el cargo. El suyo es hasta ahora, el mandato más corto de la historia de Estados Unidos.

Grover Cleveland

Ostentó dos mandatos no consecutivos: de 1885 a 1889 el primero; y desde 1893 hasta 1897, el segundo. Poco después de su reelección  le fue diagnosticado un cáncer de mandíbula. Entonces, haciendo todo lo posible por ocultar el tumor, Cleveland anunció que se tomaría cuatro días de descanso para pescar en el barco de un amigo. 

En realidad, durante ese tiempo, en una intervención de 90 minutos, un equipo de seis cirujanos le extirpó el tumor y le quitó cinco dientes además de parte de la mandíbula. Su rostro ya no era el mismo, pero él trataba de ocultar los cambios tras un enorme bigote.

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