Él 40 y ella 25 ¿influye en el sexo la diferencia de edad de una pareja?

viernes, 23 de septiembre de 2016 · 07:06
El Mundo /
No hace tantos años, era bastante habitual encontrar matrimonios, por supuesto heterosexuales y muchos de ellos pactados, donde el hombre era considerablemente mayor que la mujer. Esto aún se sigue practicando en muchos países, siendo diferencias dramáticas en muchos casos y una práctica inconcebible por la mayoría, en la actualidad.

No existe la diferencia de edad perfecta aunque sí es cierto que estamos más acostumbrados a que el hombre sea el mayor. El género es un factor determinista y, al igual que ocurre con la altura, la edad sirve para jerarquizar la pareja, pudiendo generar relaciones de poder. A su mayor edad, mayor probabilidad de tener trabajo y poder mantener así a su familia, lo que corresponde al varón en la cultura patriarcal.

Ella mejor si es joven para poder concebir y sin desarrollo a nivel profesional. Así podría dedicarse a los cuidados de su familia exclusivamente. Sin olvidarnos del valor extra de la belleza femenina asociada a la juventud, que nos han transmitido hasta el hartazgo, pero seguimos perpetuando incluso en los cuentos infantiles, como es el caso de "La Bella y La Bestia", por citar un ejemplo conocido por la mayoría y evidente desde el título.

Esta costumbre se basa en el reparto desigual de las tareas asociadas al género, determinado por el sexo, con un carácter biológico reproductivo. En este modelo la mujer era educada para ser buena hija, esposa, madre y nuera.

Este tipo de educación sexista tiene sentido dentro de ese marco referencial, donde no se podía elegir qué hacer con nuestras vidas. Con este reparto se aseguraba el buen funcionamiento reproductivo y de supervivencia pero no la felicidad de la pareja ni de la persona.

Modelo relacional actual
La búsqueda de pareja se efectúa por diversas cuestiones y no impera la reproductiva que, en ocasiones, no es deseada. La erótica tiene un peso determinante, lo normativo y la juventud no siempre es deseada. Además, ya no se construyen únicamente relaciones heterosexuales, sino también homosexuales y bisexuales, cuyo día se celebra el 23 de septiembre, por cierto, y en diferentes formatos relacionales como el poliamor.

Ahora a la mujer se la considera deseante cuando anteriormente era solo la deseada, por tanto elige. También puede desear desarrollarse profesionalmente, teniendo poder adquisitivo, aunque no tanto como los hombres. Esto también potencia que se siga suponiendo que si una mujer muy joven se uniera a un hombre bastante más mayor, lo haría por razones socioeconómicas y no por otras cuestiones. Y puede que sea así en algunos casos, pero también sucede en parejas de similar edad y sexo, o cuando es la mujer la poderosa y adinerada.

Actualmente, conocemos más casos donde es la mujer la de mayor edad y, aunque siga extrañando a algunas personas, suele estar mucho más aceptado que hace un par de décadas.
La equidad o igualdad de valor en la pareja, compartir un modelo emocional, afectivo y de comunicación similar y encontrarse en un momento vital similar, también permite que las parejas con edades dispares se entiendan y se busquen.La madurez en este sentido no siempre la dan los años.

Casos reales
Cleopatra y Julio César, Madonna, Demi Moore, Michael Douglas y Catherine Zeta Jones, Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, Gena Davis, Risto Mejide o Flavio Briatore, son solo algunos personajes conocidos que han hecho pública su relación donde la edad era un factor llamativo. Pero solo tenemos que observar nuestro entorno para comprobar que hay muchos casos similares.

He entrevistado a unas cuantas parejas, entre ellas dos de orientación heterosexual y dos homosexual. Todas ellas han indicado que lo que menos peso tiene en la pareja es la diferencia de edad y se valoran otras cuestiones que consideran más importantes como los pilares básicos de cada uno, sus objetivos vitales y otros factores citados anteriormente. Igualmente, todas ellas han expuesto que lo que podría generar desajustes o separación sería, en algún caso, plantearse tener descendencia y coincidir en ello.
 
Actualmente la edad reproductiva ha aumentado, gracias a la ciencia, y no siempre se desea tener hijos o se llevan a cabo roles paternos o maternos con los hijos de la pareja, que son suficientes para muchas personas. Pero, como en cualquier pareja de edad similar, podría existir este desencuentro.

Ella 35 - Él 17
Imagínese una mujer de 35 años, viuda y con tres hijos, comenzando a salir con un "chaval" de 17 años, sin hijos. Ahora imagine que esta pareja inició su relación en los años 40. Póngase en la piel de sus protagonistas. Quizá se murmurase, "¿qué hará este chico con esa señora?", "Le tendrá engañado", "¿Por qué no se buscará una más joven?", "Qué pena, con la cantidad de mozas casaderas que hay", "¡No le va a poder dar hijos!", y un largo etcétera.

Por desgracia este tipo de pensamientos aún permanecen vivos en muchas personas de nuestro entorno aunque, por suerte, cada vez son menos y se lo piensan más antes de expresarlo en voz alta por, temor a ser etiquetadas como anticuadas, en ocasiones.

Generalmente se suele asociar que es la persona más joven la que pierde en el reparto, salvo que el nivel económico del de más edad sea mayor a su vez, entonces la vejez mágicamente se vuelve valiosa. Triste, pues toda persona tiene su valía y el culto a la juventud sigue en boga y es solo superado por el profesado al dinero.

Él 40 - Él 25
Aunque el factor género parezca estar fuera, la edad sí podría ofrecer la jerarquía en este caso. Sin embargo, aseguran que, como cualquier persona, cada uno tiene sus aptitudes siendo diferentes en determinadas áreas de la pareja y esto también enriquece. La familia del más joven sí vivió peor la relación al principio pero se dieron cuenta de que funcionaba enseguida.

Ella 27- Ella 39
En esta caso, la mayor asegura que su actitud es más jovial que la de su pareja. A lo cual asiente la otra parte. La edad no es más que un número en el DNI y no indica la energía vital o la alegría de vivir, afirman.

Él 71 - Ella 28
Un apareja peculiar, sin duda, pues la diferencia es evidente y no pasa desapercibida. Con siete años de relación a sus espaldas, pensar en proyecciones edípicas o roles padre-hija, es bastante fácil. Y claro que existen en muchas ocasiones, aunque estas se dan con igual probabilidad en parejas de edad similar, por lo que las relaciones jerarquizadas por el rol no son exclusivas ni inherentes a las relaciones con personas de diferente edad.
 
Les aseguro que la química y afinidad entre estas dos personas fue palpable por todas las personas que les conocimos. En cuanto al supuesto de que la edad es un grado, él afirma que su experiencia y la de su pareja tienen el mismo valor.

Tener amigos de edades tan diferentes, sí podría generar incomodidad pues, "no todos son tan vitales como mi marido", afirma ella. "Pero tampoco estoy a gusto con todas las personas de mi edad, como es lógico". Lo dicho, el amor no tiene edad, ni horario ni fecha en el calendario.


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