En Irán hay matrimonios ficticios para donar óvulos

lunes, 05 de septiembre de 2016 · 06:43
El Mundo / Zahida Membrado
Son las 9.30 horas de la mañana. Maryam espera en la salita de espera de un hospital de Teherán. No está del todo convencida de lo que va a hacer, pero tampoco tiene ningún cargo de conciencia. Ayudará a otras mujeres a ser madres y, además, cobrará por ello. Para ella es la primera vez, quizá no la última.
 
La donación de óvulos y semen en Irán reside en un limbo legal confuso y peligroso que las autoridades tratan de desembrollar sin éxito. Médicos y políticos tropiezan en un conflicto de raíces morales y religiosas que impide establecer una normativa que regule de forma concisa un tema tan delicado como la fecundación in vitro y la donación embrionaria.

Así, preguntarse si donar óvulos y esperma es legal en Irán ni siquiera tiene una respuesta clara. Durante una entrevista en el mismo hospital en el que Maryam espera para someterse a una donación de óvulos, Mona, enfermera sénior, responde que "no es legal". Pero su jefe la corrige automáticamente indicando que "sí lo es". Parece obvio que el tema no está claro.

"El problema es que hay un vacío legal que genera confusión en la comunidad sanitaria y en la sociedad. De lo que no hay duda es de que las donaciones son necesarias porque hay una enorme demanda, cada vez mayor, debido a un retraso en la maternidad, de parejas que no pueden tener hijos y tienen que recurrir a la fecundación in vitro (FIV) para poder ser padres", explica el doctor Mahmudi (nombre ficticio), responsable de uno de los mayores hospitales de FIV de Teherán.

Porque la reproducción asistida sí es legal, pero la donación, tal como la entendemos en España, no. "Estamos realizando tratamientos que luego pueden comportar consecuencias que la ley no prevé", resalta el facultativo. Por ejemplo, "podría ocurrir que una mujer se arrepintiera de haber donado óvulos y luego reclame el bebé a la madre. No existe ninguna ley que regule la donación, de modo que si esto ocurre no sé qué vamos a hacer".

De su explicación se deduce que en Irán el receptor conoce la identidad del donante. "Sí, en muchas ocasiones, sí. Las parejas buscan a mujeres dispuestas a donar óvulos. Se conocen fuera del hospital y pactan. Después entran y nosotros realizamos el tratamiento, tras examinar que la donante está totalmente sana".

El doctor precisa que la donación anónima y la recepción arbitraria no están permitidas, de modo que los médicos salvan la brecha de la siguiente manera: "Lo que la ley dice es que no es legal donar óvulos o semen si donante y receptor no están unidos en matrimonio. De esta forma, para que una mujer pueda recibir un óvulo de otra mujer, la donante debe casarse de forma temporal con el marido de la primera.
 
Es decir, el futuro embrión debe proceder de una pareja unida en matrimonio. Aunque sea durante media hora. Que es lo que en este caso dura el enlace. Los contrayentes ni se tocan. Firman tan solo un papel que nos permite proceder con el tratamiento".

El tema es más complicado de lo que parece. Así, Maryam, antes de entrar en la sala para someterse a una extracción de óvulos, deberá contraer matrimonio con el marido de la receptora de sus óvulos. En conclusión, lo que el derecho no es capaz de ordenar, lo arregla la religión. La rama chií del Islam -a diferencia de la suní- contempla los matrimonios temporales, enlaces que permiten tener sexo entre parejas que no están casadas sin quebrantar los mandatos del Islam. Una ventana que sitúa dentro de los márgenes de la legalidad un tratamiento médico como es la FIV.

La ley tampoco contempla la compraventa de óvulos o semen, es decir, si se produce una donación, que ésta no sea retribuida. "La realidad es que la mayoría de las donantes sí cobran por ello, pero lo hacen al margen del hospital. Nosotros no nos involucramos. Sólo recogemos las muestras y realizamos los tratamientos", puntualiza el facultativo, que advierte de los peligros que entraña otra donación: la de semen.

"Donar esperma es mucho más sencillo porque no requiere una intervención. Así, están proliferando en Teherán centros que reciben semen de donantes a los que no se somete a ningún examen médico. Mujeres desesperadas acuden a estos centrossin tener la certeza de que el donante está sano. Es muy peligroso. En Teherán debe haber unos 20 pisos en los que se realizan estos tratamientos sin ninguna garantía", asegura.

El doctor Mahmudi trabaja para el Ministerio de Salud, por eso oculta su identidad real. "Si supiera dónde están los cerraría. Tengo autoridad para ello. Pero son centros clandestinos y no sabemos dónde están. Son lugares muy peligrosos para las futuras madres". En estos pisos también se realizan abortos, práctica ilegal en Irán si no existe peligro para el feto o para la madre. "Es urgente que haya una regulación y por eso estamos presionando para lograrla. Por el momento, sin demasiado éxito, pero este Gobierno, al menos, lo está estudiando".

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