Miles de personas meditan en horas pico en Manhattan

Hoy está en todos lados, desde los hospitales a las escuelas, que la proponen a veces a los niños, pasando por series televisivas.
martes, 17 de octubre de 2017 · 00:00
AFP / Nueva York
 
  Son las cinco de la tarde, hora pico en Manhattan, y miles de personas llenan las aceras. Julia Lyons, de 31 años, sale del trabajo y corre hacia su oasis cotidiano: media hora de meditación en la joven empresa Mndfl (diminutivo de Mindful). 
 
Desde abril de 2016, cuando descubrió este flamante estudio, la empleada de un banco de inversiones dejó el yoga y abrazó esta práctica que los Beatles contribuyeron a difundir en Occidente cuando regresaron de India a fines de los años 1960. 
 
"Medito muy regularmente, probablemente cinco veces por semana, en sesiones de 30 minutos”, cuenta Lyons, taza de té en mano, sentada en el sofá del estudio luego de su práctica cotidiana. "Preciso un tiempo para distenderme: en esta ciudad siempre estamos corriendo de un lado a otro”, explica. 
 
"Me hace mucho más feliz, me ayuda a tomar mejores decisiones, decisiones más pensadas”.
 
 Durante mucho tiempo, estos testimonios fueron comunes solo entre intelectuales, famosos o iluminados. Hoy están en todos lados, desde los hospitales donde la meditación es cada vez más común para lidiar con enfermedades crónicas o graves, a las escuelas que la proponen a veces a los niños, pasando por series televisivas. 
 
Todo esto contribuye a estimular un mercado en plena expansión en las ciudades estadounidenses y a democratizar una práctica que algunos asimilan a una higiene del cerebro, mezclando ejercicios de concentración, respiración y conciencia de sí mismo. 
 
El desarrollo en Nueva York de los estudios Mndfl, o plena conciencia, uno de los aspectos de la meditación o de otra empresa, Inscape, figuran entre los numerosos ejemplos de esta búsqueda del nirvana, prolongación del yoga que se practica casi en cada esquina. 
 
Otros centros han abierto en Los Ángeles, Miami, Washington o Boston. Lodro Rinzler, de 34 años, "director espiritual” de Mndfl, abrió sus primeros estudios en Greenwich Village a fines de 2015 y ahora tiene otros dos locales en Manhattan y Brooklyn. 
 
Iniciado en la meditación cuando era niño, en los años 1970, por sus padres budistas, reconoce que "las cosas marchan bien”. "Las personas que vienen son verdaderamente representativas de todos los neoyorquinos. Con un denominador común, ‘estoy muy tenso, necesito ocuparme de mi cerebro’, cubrimos prácticamente a todo el mundo”, afirma riendo. 
 
Se niega a hablar de dinero. Solo dice que sus cursos están muchas veces completos y que los 75 cojines numerados de sus tres estudios han sido reservados por internet 70.000 veces en los últimos 18 meses. 
 
¿Las razones de este éxito? Un modelo   barato de esta práctica ancestral. Durante mucho tiempo los centros budistas más reconocidos solo ofrecían largas y costosas introducciones  a un costo que muchas veces ascendía a varios miles de dólares.

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