Los Boyer, Gonzalo Vargas Llosa y Alba Carrillo contra Isabel Preysler

jueves, 30 de noviembre de 2017 · 07:09

lavanguardia.com/ Andrés Guerra

La primera andanada provino de Laura Boyer, hija mayor del exministro socialista y la doctora Elena Arnedo, quien decidió romper el silencio que la familia mantuvo desde que falleció su padre. Hubo filtraciones acerca de los roces entre herederos por el legado de Miguel Boyer –que hoy sabemos muy escaso– pero la primera vez que Laura ha hablado en un medio de comunicación ha sido para atacar a Isabel Preysler al explicar por qué no acudirá a la boda de su hermana, Ana, con Fernando Verdasco: “Nunca he tenido relación con ella. Su madre se preocupó desde muy pequeña de que Ana no nos tuviera cariño ni a mi hermano ni a mí”, decía hace unos días en las páginas de Lecturas. La acusación significa que Preysler habría manipulado a su hija menor para apartarla de su otra familia.

El segundo ataque proviene, de nuevo, de la familia que su actual pareja ha dejado atrás. Mario Vargas Llosa mantiene buena relación con su hijo Álvaro pero nula con Gonzalo y Morgana, quienes arroparon a su madre, Patricia Llosa, cuando el nobel decidió dejarla por Isabel. Ambos han hecho frente común contra el escritor. El último episodio acabamos de vivirlo: el pasado 13 de noviembre Vargas Llosa asistió como homenajeado a la entrega de premios J. Paul Getty en Nueva York y estuvo acompañado de Isabel Preysler.

Del egregio acto existen fotos. Y no gustaron al otro lado de los Vargas Llosa. Gonzalo envió una durísima carta al diario El Mundoexplicando que sus hijas acudieron al homenaje a su abuelo en Nueva York sin saber que habría periodistas en el acto y mucho menos que la revista ¡HOLA! publicaría la instantánea de ellas sonriendo junto a Isabel Preysler. “De lo contrario, no hubiesen aceptado ir al premio. Si lo hicieron, es exclusivamente por el cariño y admiración que le tienen a su abuelo”, añade Gonzalo.

El párrafo verdaderamente demoledor de esa carta es este: “Este reportaje es una penosa ilustración más de la capacidad de la señora Preysler para manipular a las personas para sus propios fines: en este caso, para dar la impresión –muy falsa, por cierto– que tiene una relación con mis hijas. Pero la verdad es muy distinta. En estos dos años y medio desde que comenzó su relación con mi padre, la señora Preysler no ha invitado ni una sola vez a mis hijas a comer o a cenar en privado para poder conocerlas. Eso es exactamente lo que hubiese hecho si quisiera establecer una relación genuina y transparente con ellas. Y no lo ha hecho porque su único interés es la publicidad”.

El propio Gonzalo dijo ya fue muy duro en julio de 2015: “Lamento profundamente ese exhibicionismo innecesario que hemos visto (...). Sobre todo tratándose de una relación que nace de una infidelidad y que ha causado mucho daño. (...) Supongo que en este caso son los fuertes intereses económicos los que han prevalecido. Y esto último explica las portadas, semana tras semana”, decía en las páginas de ABC. En esta ocasión habla directamente de “manipulación” y no puede ser casual que se trate de la segunda vez en el mismo mes en que alguien con apellido ilustre usa ese término para referirse al modo de actuar de Isabel Preysler.

La tercera vez en que se ha puesto en entredicho a Isabel ha sido por parte de la inefable y revoltosa Alba Carrillo, exesposa de Feliciano López, madre del hijo de Fonsi Nieto, antes modelo y hoy devenida en ubicuo y divertidísimo personaje de lo social. La colaboradora de Telecinco firma una columna periódica en la revista Semana con reflexiones de toda índole.

En el número anterior su teclado combinó, acaso por primera vez, las letras que forman el nombre Isabel Preysler: “Es la Dama de Hierro. Se coloca su cota de maya (sic) en las tinieblas y consigue, con su voz de pajarito, salirse con la suya. No le tiembla el pulso ni para firmar talones ni para tachar invitados en la lista de bodas. Es capaz de convencer a su yerno de acabar viviendo en su casa y, al estilo Carlos V, controlar todo su imperio familiar. Para ser su yerno tienes que cumplir lo que yo llamo las tres ENGAS: que vENGAS, que convENGAS y, sobre todo, que tENGAS”.

Alba se está refiriendo, obviamente, al enlace entre Ana Boyer con Fernando Verdasco, que se celebrará el próximo puente de diciembre en la antillana isla de Mustique, tal como avanzó en primicia La Vanguardia . Por primera vez un personaje que ocupó portadas como ente propio –o por su actualidad sentimental, que en este sector es sinónimo– lanza una invectiva despiadada al personaje primus inter pares de la prensa social. Alba Carrillo destrona a la reina de corazones rebajándola a interesada alcahueta de su propia hija: Verdasco interesa porque tiene dinero. La bofetada (un tanto gratuita) a Isabel Presyler incluye también la organización de la boda.

Carrillo alude al supuesto malestar de la familia del tenista, acomodada aunque más sencilla, por el acaparador protagonismo del clan Preysler en el enlace. Del texto de Alba colegimos que Isabel se habría permitido editar la lista de invitados de su hija y futuro yerno en función –suponemos– del interés mediático de los mismos. Lo que supone una cuarta andanada en una semana infausta.

Faltan sólo días para la boda entre Ana Boyer y Fernando Verdasco. Si una tormenta tropical no destruye fotos e ilusiones, suponemos que el reportaje que nos ofrecerá la revista ¡HOLA! remará –como siempre hasta ahora– a favor de su personaje estrella alicatando su imagen en el momento más necesario para la, hasta ahora, intocable reina del corazón. ¿Será suficiente?


 

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