La mansión más cara del mundo es de un saudí

martes, 19 de diciembre de 2017 · 11:00

elmundo.es/
El nombre del futuro rey de Arabia Saudí, el treinteañero Mohamed bin Salman, vuelve a aparecer vinculado a una adquisición de cifras astronómicas. El príncipe heredero, protagonista de los vertiginosos cambiosque vive la ultraconservadora monarquía saudí, es el propietario de una opulenta mansión situada a las afueras de París que adquirió en 2015 a través de una serie de empresas pantallas por 300 millones de dólares (unos 275 millones de euros).

Una investigación del rotativo estadounidense 'The New York Times' acaba de desvelar la identidad del dueño de un palacete que hace dos años la revista 'Fortune' catalogó como la vivienda más cara del planeta. El château Louis XIV -en honor al rey galo que ordenó construir el Palacio de Versalles- se halla en Louveciennes, una localidad situada a diez kilómetros al oeste de París entre los enclaves de Versalles y Saint-Germain-en-Laye.

Aunque inspirada en los majestuosos palacios del siglo XVII, el de Louis XIV es, en realidad, una construcción de nueva planta que desde 2009 se alza sobre los terrenos que una vez ocupó un inmueble del siglo XIX. Sus 23 hectáreas albergan cuidados jardines, estatuas de mármol, vastas fuentes y estanques y un edificio que más allá de su clásica fachada guarda un cine, una piscina e incluso un acuario visible desde una estancia con cristales. La última tecnología reina en su interior. Las fuentes, el sistema de luces y sonido y el aire acondicionado se pueden gestionar por control remoto con un teléfono móvil.

El nombre del propietario había permanecido hasta ahora oculto bajo una sucesión de empresas pantalla radicadas en Francia y Luxemburgo. Su rastro lleva hasta Eight Investment Company, una empresa saudí que gestiona el responsable de la fundación personal del príncipe heredero y que asesores citados por el diario estadounidense relacionan directamente con Bin Salman. El palacete, con escaso movimiento, sirvió de escenario para un cameo de Kim Kardashian con motivo de su boda con Kanye West.

Eight Investment Company es, además, la misma firma que compró en 2015 a un magnate ruso un inmenso yate con dos piscinas y un helicóptero en un transacción que superó los 550 millones de dólares, por encima incluso del valor del palacete. Los detalles de la compra saltaron a la luz pública con los "papeles del paraíso", una filtración masiva de documentos que el pasado noviembre desveló como multimillonarios y multinacionales de todo del mundo echaban mano de complejas estructuras financieras para ocultar patrimonio y mover grandes cantidades de dinero.

La nueva revelación en torno a la fortuna de Bin Salman -el todopoderoso ministro de Defensa que el pasado junio escaló hasta la primera línea sucesoria por la gracia de su padre, el rey Salman- se produce cuando el joven lidera una supuesta purga anticorrupción que ha confinado a más de 300 súbditos -entre ellos, decenas de príncipes, ex ministros y empresarios- en un lujoso hotel de Riad. A principios de este mes el fiscal general saudí aseguró que la mayoría de los detenidos habían alcanzado acuerdos financieros con las autoridades a cambio del indulto.

El comité establecido para perseguir a los presuntos corruptos les acusó de haber robado unos 100.000 millones de dólares durante las últimas décadas y haber amasado una fortuna a costa de las arcas del país, el mayor exportador de petróleo del planeta. "Bin Salman ha intentado crearse con bastante éxito la imagen de reformador libre de corrupción. Esto es un duro golpe para su reputación", reconoce a 'The New York Times' el ex miembro de la CIA Bruce Riedel.

"A pesar de la crisis económica y las medidas de austeridad, los privilegios de Mohamed bin Salman y su séquito se mantienen", denunció recientemente a EL MUNDO el príncipe Jaled bin Farhan al Saud, un disidente saudí que vive refugiado en Alemania. El palacete parisino es tan solo una de las propiedades del enorme entramado inmobiliario de la familia de Salman, repartido por Francia, Reino Unido, España o Marruecos.

Hace apenas una semana varios medios de comunicación estadounidenses situaron al príncipe heredero como el comprador de 'Salvator Mundi', una obra pictórica atribuida a Leonardo da Vinci vendida por 450 millones de dólares el mes pasado en una subasta que pulverizó registros. Aunque el recién inaugurado Louvre de Abu Dabi aseguró más tarde que la pintura había sido adquirida para su colección, fuentes citadas por 'The New York Times' insisten en que su dueño es el hombre de 32 años llamado a reinar en Arabia Saudí.


 

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