Las webs salafistas venden peluches que recitan el Corán

Además ofrecen muñecos sin cara, ni ojos, como símbolo de la ausencia de alma y de ausencia de vida. Esta tendencia genera debate en el mundo musulmán.
domingo, 19 de febrero de 2017 · 00:00
AFP  / París
 
 Páginas webs salafistas venden peluches que recitan el Corán y otros juguetes sin ojos, llevando al extremo una prohibición del islam de hace siglos aplicable a los ídolos. "Mi osito Hamza”, un osito de peluche blanco con nariz en forma de corazón, barriga prominente, designado "peluche preferido de los niños musulmanes” por sus fabricantes, habla cuando se le aprietan las orejas. 
 
"Rezo cinco veces al día. Alá quiere a aquellos que rezan”, dice con voz aguda el osito blanco disponible en dos versiones, con o sin ojos. Los padres interesados en Hamza adorarán también un "móvil coránico”. En sus cunas, los recién nacidos podrán contemplar estas "figuritas” de plástico, coloreadas pero "sin cara”, presume un vendedor en YouTube. 
 
Estos juguetes se venden por miles, afirma Ahmed, fundador de la primera web francófona de venta para este tipo de productos, mooslim-univers.com, que ha revendido. "Estábamos siempre con los productos agotados”, continúa este hombre de 29 años, que prefiere no dar su nombre. 
 
La artesanía sigue la tendencia 
 
El blog oumsoumeyya.com -para Oum Soumeyya, "la madre de Soumeyya” en árabe- publica una lista de las artesanas de "muñecas sin cara”. "Si esta práctica se extiende, ya no nos verán como a gente anormal”, escribe. 
 
Consultada  por la AFP, esta mujer de 29 años, ama de casa pese a un diploma universitario, justifica la ausencia de ojos como "el símbolo de la ausencia de alma, de ausencia de vida”. 
 
"Como un musulmán cree que Alá es el único creador, poner ojos a un juguete sería una especie de ‘reivindicación’ de ser creador, cuando solo puede crear Alá”, añade esta bloguera que prefiere quedar en el anonimato. "Tonterías”, replica Tareq Oubrou, rector de la gran mezquita de Burdeos (suroeste), figura liberal de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF). 
 
 Mercado del halal 
 
Aunque sí existía una prohibición de esculpir caras en el islam de hace varios siglos, en los tiempos de las "estatuas idólatras”, no existe ninguna "advertencia” para los juguetes porque "un niño no va a transformar una muñeca en un ídolo”, insiste. 
 
Y vilipendia a los "vendedores del templo”, que "cultivan la ignorancia de la gente para venderles cualquier cosa”. El empresario Ahmed no está de acuerdo. "No buscamos corromper un mercado. Al dirigirnos a un determinado público, adoptamos sus códigos”, responde. Pero los juguetes representan un segmento menor de un mercado "islámico”, cuyo sector alimentario está evaluado en Francia en 5.000 millones de euros. La tendencia "halal” es general. 
 
Existen desde páginas de pasta de dientes "halal” (es decir con permiso legal), hasta de alquiler de pisos, y nada escapa al evidente "refuerzo” online del ‘islamic way of life’, comenta el sociólogo Mohamed Ali Adroui. Los juguetes coránicos obedecen a esta lógica.
 
 "Hay una voluntad de que el niño esté inmerso 24 horas al día bajo un influencia religiosa”, analiza el sociólogo Samir Amghar, que considera que este comportamiento apareció en los años 1990 con "la emergencia de una generación conservadora, islamizada o reislamizada”. Los salafistas son la punta de lanza de este fenómeno. 
 
Ellos reivindican una vuelta al islam de los orígenes, rigorista, y se distinguen a menudo por sus símbolos externos -barbas largas, túnicas hasta los tobillos-, aunque siguen siendo muy minoritarios entre los casi cinco millones de musulmanes que viven en Francia, se lee en AFP. 

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