Los submarinos made in Brasil enfrentan turbulencias

Un proyecto prevé la construcción de cinco submarinos, entre ellos uno de propulsión nuclear, en cooperación con Francia.
jueves, 13 de abril de 2017 · 00:00
AFP / Itaguaí

  En un hangar inmenso dominado por un ruido ensordecedor, obreros brasileños trabajan en el montaje de los cascos de dos submarinos, pero en un país sacudido por la crisis y la corrupción las nuevas embarcaciones enfrentan aguas turbulentas antes incluso de salir del taller.

 El galpón situado en Itaguaí, 70 kilómetros al sur de Río de Janeiro, tiene 38 metros de altura y alberga las estructuras donde las futuras naves, colocadas en secciones diferentes, están siendo armadas antes de ensamblar todas sus partes. 

Este proyecto faraónico que prevé la construcción de cinco submarinos, entre ellos uno de propulsión nuclear, está conducido en estrecha cooperación con Francia, después de que el grupo DCNS consiguiera en 2009 el contrato de unos 7.100 millones de dólares.

 Pero la crisis obstaculizó los planes: hundido en la peor recesión de su historia, el gigante sudamericano enfrenta severas reducciones presupuestarias contra las que lucha para poder lanzar al agua la primera nave en 2018. 

Un estreno, que aún si logra cumplirse a tiempo, llegaría ya con más de un año de retraso. El programa Prosub está diseñado para proteger los 8.500 kilómetros de costas de Brasil, así como sus yacimientos de petróleo en aguas profundas. Los nuevos submarinos sustituirán a los cinco sumergibles convencionales en actividad, construidos en colaboración con Alemania entre 1980 y 1990. 

Además de la transferencia de tecnología, incluye la construcción de un taller naval y una base militar que operará en Itaguaí, en un complejo de 540 mil metros cuadrados. 

 La espera de la nave que lleva componentes nucleares -construida exclusivamente con tecnología brasileña- será aún más larga. 

Con su fase de diseño ya terminada, la construcción empezará en 2021 y su debut bajo el agua quedaría para 2028, cinco años más tarde de las previsiones iniciales. Para hacer frente a esos retrasos, más de 1.700 obreros trabajan sin descanso, la mayoría vistiendo uniformes con el logo de Odebrecht, socio de la francesa DCNS en la construcción de las infraestructuras y corazón del megaescándalo de corrupción que sacude al país. 

Odebrecht está acusada de pagar sobornos  a políticos para obtener contratos públicos. 

"La investigación no afectó al proyecto. Disminuimos el ritmo de las obras por las restricciones presupuestarias, pero ahora concentramos todos nuestros esfuerzos para que el primer lanzamiento al agua sea en 2018”, dijo el almirante Gilberto Max Hirschfeld, responsable del proyecto.

 

La amplitud  del proyecto
  •  Calendario La primera sección del casco será enviada en julio al taller naval, un recorrido de unos cuatro kilómetros que pasa por un túnel de 710 m cavado en una montaña. Un detalle que dice mucho sobre la amplitud de un proyecto del que el almirante no esconde su importancia estratégica.
  •   Naves Para Gilberto Max Hirschfeld   es normal que los plazos sean flexibles en este tipo de proyectos, para lo que citó como ejemplo el retraso en la entrega de la nueva generación de submarino nuclear francés Barracuda, otra obra de DCNS, pospuesta recientemente de 2017 a 2019.

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