Conoce la viagra 'homo erectus'

viernes, 28 de abril de 2017 · 07:10
elmundo.es / Paco Rego
El escritor, de 80 años y "con testosterona de un chaval sano de 30", ha convertido un potente afrodisiaco que usaban los griegos en una pastilla blanca que vende en herbolarios con el nombre de 'Homo erectus'... En el ensayo previo a su comercialización han participado 170 personas.

"Yo soy un cobaya, no recomiendo a nadie algo que yo no haya tomado". En uno de sus infinitos viajes por el mundo haciendo acopio de pócimas mágicas y brebajes ancestrales, Fernando Sánchez Dragó, escritor, articulista polémico y aventurero, supo de la existencia de una hierba silvestre a la cual ya los antiguos griegos ensalzaban por su capacidad para mantener alta la virilidad. Dragó, con 80 cumplidos, la probó durante tres meses y de aquella "satisfactoria" experiencia que le mantuvo "sexualmente predispuesto y activo durante horas", según él, nacería el Homo erectus, el elixir del sexo que andaba buscando.

Lo que el cobaya Dragó se había tomado era un afrodisiaco natural que corría como el vino en las orgías griegas, el fenugreco, una planta mediterránea cuya fama milenaria le viene porque al parecer mejora el rendimiento sexual en los hombres. Y a Dragó se le ocurrió convertir el trébol de cuerno de carnero, como también se conoce la planta, en unas pastillas. Homo erectus, las bautizó sin ambigüedades.

-Llegué a tener erecciones durante cinco horas -confiesa como si nada el autor de Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España (1978).

-Más de uno o de una dirá que exagera, que lo suyo es... una fantasmada...
-No necesito mentir. He dicho "durante" [insiste en la palabra] cinco horas, no que estuviera todo ese tiempo empalmado. Sería una tortura. El matiz es importante.

También lo es la seguridad de su invento. Sánchez Dragó, provocador casi siempre, ha puesto su imagen y su incontenible verbo al lanzamiento de Homo erectus este martes. ¿Un producto milagro más? "Nada de eso", puntualiza él. "Detrás hay ciencia y mucha investigación". De esa parte se ha encargado el doctor en genética molecular y bioquímico Javier Morán Rey, que dirige su propio grupo de investigación e imparte cátedra en la Universidad Católica de Murcia. "Mi primera sorpresa -cuenta Rey- fue que Fernando supiera tanto de medicina natural y que a diario tomara tantas cosas en dosis tolerables, sin pasarse, guiándose exclusivamente por su propia experiencia".

Esas "cosas" a las que el científico se refiere son las 68 pastillas que Dragó ingería al día, un compendio de sustancias naturales que él mismo fue descubriendo en sus viajes por los cinco continentes, hasta configurar una receta particular o elixir de la juventud. Él lo llama Elixir Dragó, ocho botes con 28 pastillas cada uno a base de aminoácidos, minerales, coenzimas, vitaminas, antioxidantes... "Si me iba un mes de vacaciones, necesitaba el baúl de la Piquer, tendría que llevarme 2.000 pastillas. Y temía que en algún aeropuerto me pararan y me tomasen por narcotraficante o algo así", cuenta con gracia el octogenario escritor. "Ya sólo me faltaban en el pack las pastillas del sexo". Y ahí entra en escena el bioquímico Morán Rey.

"Lo primero que hicimos fue asegurarnos de que el fenugreco tenía las propiedades que dicen", explica el catedrático de Murcia. Para conseguir los efectos deseados (aumento del apetito sexual, incremento de la llegada de sangre al pene y facilitación de la erección) la planta tenía que ser pura, sin cruces, tal cual era en la Grecia clásica. Y el único cultivo en el mundo con esas características lo encontraron en Italia.

La fama le viene de lejos. Y no sólo en cuanto al sexo. En el siglo V a.C. el médico griego Hipócrates consideraba el fenugreco como un excelente paliativo, y destacaba sus muchas propiedades curativas en el tratamiento de sinusitis, congestión pulmonar, infecciones... También se usa en el tratamiento de la anorexia, ya que aumenta el apetito, y su efecto anabólico incrementa la masa corporal y mejora los ciclos de sueño. Algunas pruebas en humanos han demostrado que los efectos antidiabéticos de las semillas de fenugreco también aminoran muchos de los síntomas asociados con diabetes tipo I y II.

En la prueba definitiva, antes de sacar el producto al mercado, 170 voluntarios con edades que iban desde los 35 a los 70 años lo probaron. El otro requisito importante para poder entrar en el ensayo, que se alargó 12 semanas, era padecer disfunción eréctil y no haber tomado ninguna medicación, y tener en general buena salud. "Los efectos comienzan a notarse a partir de la primera semana (dos pastillas al día)", asegura el doctor. Resultado del ensayo: los que tenían una erección por semana pasaron a tener dos y tres, multiplicándose también el número de coitos. Los voluntarios que lo hacían una o dos veces al mes pasaron a cuatro en el mismo periodo.

"Esto no es la purga de Benito, que nadie se equivoque", se cura en salud Dragó, el padre de Homo erectus, consciente de las críticas que le puedan llover. "Tampoco es viagra ni mucho menos un medicamento", añade el bioquímico. Ha sido registrado como complemento alimenticio, y sus canales de distribución son sobre todo herbolarios, parafarmacias e internet.
Morán Rey remarca aun más diferencias con la famosa pastilla azul. "La viagra y otros fármacos similares producen un efecto mecánico e inmediato, haya o no deseo sexual, mientras que Homo erectus necesita más tiempo para actuar, tres meses de tratamiento, y que el hombre tenga apetito sexual".

Como un "chaval de 30"
Frente a las populares pastillas de color cielo, las blancas de Homo erectus contienen, según Dragó, otro secreto: "Un 20% de protodioscina que aporta el fenugreco y que actúa como precursor de la testosterona". Y presume: "Tengo los índices de testosterona de un chaval sano de 30 años". Es obvio que Dragó sabe vender. Y la empresa CNCE Innovación ha visto el potencial negocio y desde el martes comercializa el invento: el bote sale a 37 euros y dura un mes, a razón de dos pastillas al día que deben tomarse en la comida.

"Las pastillas ayudan. Los genes, supongo, también. Pero lo más importante es tener la conciencia tranquila. Y yo la tengo. Es un remedio infalible para mantener el cuerpo y la mente en buena forma", dice "de corazón" Sánchez Dragó, con cuatro bypass coronarios.


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