EEUU entró hace un siglo en la Primera Guerra Mundial

Los estadounidenses se mostraron a favor de la neutralidad, pero la opinión pública cambió con el hundimiento del transatlántico Lusitania en mayo de 1915.
jueves, 6 de abril de 2017 · 00:00
AFP / Washington

 Estados Unidos entró hace un siglo en la Primera Guerra Mundial, lo que lo convirtió en una potencia mundial mientras las naciones europeas quedaban atrapadas en un conflicto que dejó millones de muertos y arrasó el Viejo Continente. 

El 6 de abril de 1917 Estados Unidos puso su poderosa industria y su numerosa mano de obra al servicio de la guerra contra Alemania, inclinando así la balanza del conflicto, conocido entonces como la Gran Guerra. 

"La Primera Guerra Mundial fue claramente el punto de inflexión para que Estados Unidos desarrollara un nuevo papel en el mundo, marcando el comienzo de un siglo de compromiso con la promoción de la democracia”, apunta Jennifer Keene, experta en la materia de la Universidad de Chapman, en California. 

Desde que estalló la guerra en 1914 los estadounidenses la siguieron con atención, y en su mayoría mostraron a favor de la neutralidad. Pero la opinión pública cambió con el hundimiento del transatlántico Lusitania en mayo de 1915. 

El buque británico iba de Nueva York a Liverpool, cuando un submarino alemán lo torpedeó, matando a 1.201 pasajeros, 128 de ellos estadounidenses. 

"Parece inconcebible que tengamos que abstenernos de tomar medidas en este asunto, porque no nos debemos sólo a la humanidad, sino a nuestra propia dignidad”, dijo entonces al diario The New York Tribune el expresidente de Estados Unidos, Teddy Roosevelt, un influyente político que estaba a favor de los aliados. 

Proaliado pero neutral

Aunque la opinión pública se inclinaba por los aliados, la mayoría de los estadounidenses insistía en la neutralidad. El entonces secretario de Estado, Williams Jennings Bryan, llegó a renunciar en junio de 1915, por considerar excesivamente beligerante el tono del presidente Woodrow Wilson, frente a Alemania. 

No obstante, miles de voluntarios estadounidense pelearon por la causa de los aliados, alistándose en las fuerzas militares francesas, británicas y canadienses. 

A Roosevelt le preocupaba que la derrota de los aliados derivara en la ocupación alemana de partes de Canadá, así como de territorios que franceses y británicos tenían en el Caribe. Y consideraba que la neutralidad hacía más probable el ingreso de Alemania en el continente americano. 

"Los estadounidenses tenían mucho tiempo para pensar sobre lo que querían hacer, pero no podían ponerse de acuerdo”, considera Michael Neiberg, del Army War College de Estados Unidos.

 Wilson, quien luchó por mantener la neutralidad, obtuvo la reelección en noviembre de 1916 con el lema: "Él nos mantuvo fuera de la guerra”.
 
A principios de 1917, tres acontecimientos motivaron un cambio. El 16 de enero el secretario de Relaciones Exteriores de Alemania, Arthur Zimmermann, envió un telegrama a su embajador en México para que propusiera una alianza militar al país, que podría recuperar el territorio perdido en una guerra con Estados Unidos. 

Pero la inteligencia británica interceptó el mensaje y se lo entregó a Washington. Su publicación escandalizó a los estadounidenses. Por otro lado, el 1 de febrero Alemania reanudó la guerra submarina, hundiendo buques mercantes en aguas internacionales. 

Los alemanes consideraban que si lograban hundir suficientes barcos, podrían provocar escasez y hambruna en Inglaterra e inclinar la guerra a su favor. 

En los días siguientes hundieron tres barcos mercantes estadounidenses, lo que aumentó la indignación de los norteamericano. 

Los estadounidenses "no vendrán”, dijo confidencialmente a un comité parlamentario de Alemania el almirante de ese país Eduard von Capelle. "Nuestros submarinos los hundirán. Porque Estados Unidos desde el aspecto militar no significa nada”. 

En medio del caos y la revolución, el zar Nicolás II de Rusia abdicó el 15 de marzo y entregó el poder a un Gobierno Provisional.  

El ataque de Alemania a los submarinos "es una guerra contra la humanidad”, dijo Wilson en un discurso ante el Congreso el 2 de abril en el que pidió declarar la guerra. Pero el pequeño y poco equipado ejército de Estados Unidos no estaba preparado para la contienda, y hacía décadas que no había librado combates importantes. Entrenadores franceses y británicos se apresuraron a adiestrar a las tropas. Hacia el final de la guerra, en noviembre de 1918, se habían movilizado más de cuatro millones de estadounidenses.

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