Madrid se llena de la publicidad de prostitución en parabrisas

jueves, 11 de mayo de 2017 · 07:12
lavanguardia.com / Asier Martiarena
Aparecen como setas. Basta con dejar el coche aparcado durante unos minutos para que, al volver, te lo encuentres lleno de publicidad. La escena se da en Madrid. Especialmente dentro de la M-30, y resulta más fácil contar los barrios que se libran de esta plaga que enumerar cuáles son los más afectados.

Las hay de prostitutas, de páginas web pornográficas, de prestamistas y hasta de inmobiliarias... y todas ellas incumplen la ordenanza municipal por la que el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó por unanimidad la propuesta del PSOE para que se prohíba la distribución de este tipo de anuncios. La medida se plasmó negro sobre blanco, e incluya un régimen de sanciones de hasta 3.000 euros en los casos de incumplimiento de sus disposiciones, pero los anunciantes hacen oídos sordos.

El delegado de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento, Javier Barbero, ha lamentado en varias ocasiones que esas octavillas "presenten a la mujer como una mercancía”. El compromiso del consistorio contra la explotación sexual se plasma en un segundo plan, que aborda la actividad alegal de la prostitución, que "se extiende por pobreza y desigualdad”.

El problema se agrava cuando este tipo de anuncios brota en zonas escolares. En estos casos, salvo que los padres y madres anden más rápidos retirándolas mientras caminan unos metros por delante de los menores, son los propios pequeños quienes hacen acopio de octavillas a modo de cromos que luego intercambian y comentan con sus compañeros.

El Ayuntamiento reconoce estar teniendo dificultades para que la ordenanza resulte efectiva ya que, a pesar de que se puede hacer un control de quién está repartiendo, "es difícil dictaminar quién es el responsable”. No son locales, son sólo fotografías y un teléfono particular y no hay rastro de locales o bares a los que dirigir la denuncia. Por lo que la sanción recae en el repartidor y no en el /la anunciante siendo, además, menos elevada que lo estipulado en la ordenanza municipal para el caso de los anunciadores.

Así lo ha podido comprobar ‘La Vanguardia’ por boca de uno de los repartidores habituales de este tipo de anuncios: "Me pagan entre 20 y 30 euros al día por repartir 1.500 folletos. Y me resulta rentable porque, aunque me pille un agente, como mucho me requisan las octavillas. Pero en un par de horas ya estoy de vuelta, porque la sanción no es para mí sino para el anunciante”.
 "Esos folletos transmiten la idea de que los servicios sexuales de pago son un producto más de la sociedad de consumo”

Ciudadanos como lvilarod han elevado sus quejas al Ayuntamiento -a través de la plataforma de participación ciudadana Decide Madrid- y lamentan "ver como nuestros representantes se limitan a aplicar una ley en el pleno, cuando su obligación es asegurarse de que esta ley se cumple. Una vez más las mafias de la prostitución se mofan de nuestros políticos y demuestran que están por encima de la ley”.

Según se desprende del reciente estudio realizado por Carmen Meneses, Jorge Uroz y Antonio Rúa -profesores e investigadores de la Universidad de Comillas ICAI-ICADE-, "esos folletos transmiten la idea de que los servicios sexuales de pago son un producto más de la sociedad de consumo, que gastarse el dinero en una casa de citas no es muy distinto de irse una tarde de tiendas y que las mujeres prostituidas son en ese sentido similares a objetos”. De hecho, la investigación muestra que la palabra más frecuente en todos esos folletos es ‘euros’, lo que subraya su carácter comercial y consumista.

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