Diego Simeone y Carla Pereyra invitan al bautismo de su hija Francesca

lunes, 26 de junio de 2017 · 07:20

hola.com/ Argentina

En cuanto entraron a la imponente parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el cruce de Medrano y Mansilla, corazón de Palermo, Diego Simeone,(47) y Carla Pereyra (30) se emocionaron. Habían escuchado muchas veces los buenos recuerdos que Nilda y Carlos, los padres del técnico del Atlético Madrid, les compartían sobre la también llamada "Basílica del Espíritu Santo”, donde se casaron.

Aquel sábado 17 sumaron otro hito a la historia familiar: Francesca (9 meses), la primera hija de Diego y Carla, recibiría su primer sacramento. "Para nosotros era muy especial bautizar a nuestra hija acá, por la historia de sus abuelos. Fue difícil, porque tuvimos que coincidir con los hermanos de Francis [Giovanni (21), Gianluca (18) y Giuliano (14), los hijos que el Cholo tuvo con su primera mujer, Carolina Baldini]. Pero lo logramos y tuvimos una celebración muy linda”, contó la modelo a ¡Hola! Argentina.

–¿Organizaste el bautismo "a la distancia”?

–Hacía bastante tiempo que venía planeando este día. Como te decía, dependíamos mucho de las fechas de Diego, teníamos que coordinar con las fechas de la Champions y los tiempos de sus hijos, que tienen sus compromisos. Queríamos que toda la familia estuviera. Me ayudó con la organización el equipo de Plan V, que es la compañía de Claudia Villafañe. Siempre confiamos en ella.

–¿Cómo viviste el momento en que Francesca recibió su primer sacramento?

–Fue muy emotivo para mí. Tenía muchos nervios, no quería que ella estuviese incómoda. Se portó tan bien que me conmovió. No lloró nada, se reía, hablaba…

–El padrino fue Giovanni, el hijo mayor del Cholo…

–¡Sí! Y la madrina, Jimena, mi hermana. Siempre creí que los padrinos tenían que ser aquellas personas que, de faltarle a mi hija, estoy segura que la guiarán por el mejor camino. En eso nos basamos con Diego para la elección.

–¿Hubo alguna celebración después?

–Claro, en el Galpón de Milagros Resta. El espacio me encanta: armamos livings, estuvimos al aire libre, comimos asado, bailamos… Nos divertimos mucho. Vinieron varios amigos, algunos de Paraná, donde yo nací.

–También estuvieron Valeria Mazza y Alejandro Gravier.

–Con dos de sus hijos, Tiziano y Taína. Los conocí hace mucho tiempo por amigos en común. Diego también era amigo y entonces, cuando comenzamos a salir, la relación con ellos se acentuó. También estuvieron Lorena Ceriscioli y Sofía Blaquier, a quien conocí cuando yo vivía en Nueva York y nos hicimos íntimas.

–Estuvieron casi tres semanas en Argentina. ¿Ya extrañaban?

–Siempre volvemos a nuestro país en esta época del año, en las vacaciones europeas. Es un período muy familiar, hacemos una vida muy casera. Nos gusta venir y que parezca que Madrid está muy lejos. Diego, además, tiene a sus hijos. Ese es el principal motivo: venir a verlos a ellos y que él, como papá, pueda ejercer a pleno su rol. En estos días se dedicó a acompañarlos en todas sus tareas. El Día del Padre, por ejemplo, fueron a almorzar los cuatro solos.

–¿Ya regresan a Madrid?

–No, vamos a tomarnos unas vacaciones en la playa. Va a ser la primera vez de Francesca jugando en la arena y el mar, sé que va a ser una imagen inolvidable para mí. Nos vamos una semana y después Diego ya tiene que volver a trabajar. ¿La verdad? Me hacía falta un poco de verano porque el invierno en España fue muy largo y cuando estaba empezando el verano nos vinimos para acá… Ahora ya tengo ganas de un poquito de sol y de que estemos los tres solos.

·Texto: Paula Galloni

·Fotos: Omar Díaz para Plan V

 

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