Conoce el arte de esconder mensajes

lunes, 5 de junio de 2017 · 07:15
lavanguardia.com / David Ruiz Marull
Dice la Real Academia Española de la Lengua que la criptografía es el "arte de escribir con clave secreta o de un modo enigmático”. La palabra viene de los términos griegos Kryptos (oculto) y Graphos (escribir). A lo largo de los siglos, no han sido pocos los métodos utilizados para esconder mensajes, para codificar información sensible, para cifrar detalles estratégicos de vital importancia.

La escritura oculta se lleva practicando desde hace más de 4.000 años. "Como siempre cuando hay un mensaje, tenemos un emisor y un receptor. Y, entre ellos, un cifrado que se hace para evitar que un interceptor reciba la información sin que tú no quieras”, explica Pura Fornals, directora del Museu de Matemàtiques de Catalunya (MMACA) y que imparte talleres de iniciación a la criptografía.

Una de las fórmulas básicas para esconder mensajes son los acrósticos, aunque esta fórmula no es estrictamente una herramienta criptográfica. Se basa en una composición formada por distintas frases y que, cogiendo la primera letra de cada frase, forman un vocablo oculto. "Buscando y buscando, un día encontramos uno en un diario (La Razón) que hablaba sobre Julio Iglesias y es muy divertido”, recuerda.

"Podemos hablar de distintos tipos de criptografía. La simétrica utiliza la misma clave para cifrar y descifrar. La asimétrica utiliza dos claves distintas y hay que generarlas matemáticamente en un mismo momento. La híbrida como, por ejemplo, los protocolos HTTPS, utiliza los dos tipos anteriores”, explica.

Las escítalas que usaban los militares espartanos, que aparecen descritas en el libro Vidas Paralelas de Plutarco, son uno de los primeros sistemas de cifrado conocidos. La técnica consistía en enrollar una cinta en una vara (escítala) que ordenaba las letras y mostraba el mensaje. Para poder descifrarlo, el receptor debía contar con una escítala del mismo diámetro que la que había usado el emisor (criptografía simétrica) porque era la única forma de visualizar el mensaje de la misma forma.

"Este sistema del siglo V a.C. llama mucho la atención. La vara podía ser un bastón para caminar o cualquier cosa que pasara desapercibida. La cinta era de ropa o de cuero que podías llevar escondida entre el vestido. Es imposible descubrir el mensaje del otro si las escítalas no tienen las mismas medidas”, cuenta Pura Fornals a La Vanguardia.

Durante el Imperio Romano se extendió el cifrado César, cuyo uso se atribuye al propio Julio César. Funciona desplazando letras, con lo que el texto original queda sustituido por otro totalmente ininteligible. Según el historiador romano Suetonio, Julio César desplazaba tres letras en el abecedario (la A pasa a ser la C, la B es la D…).

Para descifrar estos mensajes sin tener la clave, explica Pura Fornals, "hay que buscar las letras que hay repetidas y que tendrían que corresponder, generalmente, a una A o una E. En un texto largo, puedes calcular frecuencias de las letras que aparecen para poder interpretar el texto en un idioma concreto”.

Fue el filósofo iraquí Al-Kindi quien, en el siglo XI, sentó las bases para romper mensajes cifrados con el análisis de frecuencia. El criptógrafo árabe Ibn al-Durayhim y el matemático egipcio Ahmad al-Qalqashandi desarrollaron códigos más robustos aplicando múltiples sustituciones de cada letra.

"Otro método fueron los círculos giratorios”, apunta la directora del MMACA. Este sistema -el primer cifrado por sustitución polialfabético conocido- fue descrito por Leon Batista Alberti, secretario personal de los Papas Eugenio IV, Nicolás V y Pío II, en su tratado De Cifris en 1466. "La idea es que, a partir de círculos superpuestos, tú eliges qué letra coincide con otra. De aquí salen muchas combinaciones diferentes”, añade Fornals.

En época de Carlomagno se inventaron alfabetos que sustituían el propio. "Este es un sistema engorroso, pesado y que hay que conocer muy bien. En su momento servía, pero tenías que haber hablado previamente con el receptor del mensaje en un momento en que los viajes comportaban varios días”, afirma.

Otro de los sistemas clásicos más conocidos es el cifrado de Polybios que data del siglo II a.C. y es el sistema por sustitución de caracteres más antiguo que se conoce. "En este caso sustituimos cada carácter, cada letra, por una pareja de números o letras. La A pasa a ser una AA, la B una AB, la C una AC… Esos cuadros podían cambiar la combinación de letras cada vez, provocando muchas variables”.

A principios del siglo XX, este formato de Polybios evolucionó gracias al trabajo del teniente alemán Fritz Nebel hasta convertirse en la cifra ADFGVX. "Estas letras eran muy difíciles de confundir utilizando el código Morse”, apunta Fornals.

El alto mando alemán eligió esta fórmula como la más segura para cifrar sus comunicaciones durante la Primera Guerra Mundial, sobre todo antes de las grandes ofensivas de 1918. Y cambiaban las claves diariamente para no ser descubiertos. Fue el criptógrafo francés Georges Painvin quien descifró el método gracias a un mensaje sobre municiones.

De ahí se pasó, durante la Segunda Guerra Mundial, a la conocida máquina Enigma. "Parecía imposible que nadie descubriera el código porque había más de 10.000 billones de maneras de codificar. Y cada día cambiaban a otra combinación diferente. La única fórmula para descodificar estos mensajes fue encontrar patrones de comportamiento”, analiza Pura Fornals.

El británico Alan Turing, el padre de la computación, trabajó junto a un equipo de científicos en las instalaciones de Bletchley Park (Buckimhanshire, Inglaterra) para desarrollar procesos y máquinas suficientemente rápidas para calcular las combinaciones posibles y romper así los códigos de Enigma.

Cuando se habla de álgrebra modular aplicada a la criptografía se entra en un espacio "más complicado” vinculado directamente a las matemáticas. "En este caso, nos interesa hacer operaciones (sumas, multipicaciones…) para poder alcanzar las combinaciones numéricas”, desgrana Fornals.

"Hacemos un salto automático –explica- a las matemáticas de nivel. Se trata de resolver ecuaciones de primer grado para generar el código (para encriptar el mensaje)”. "Estos conceptos ya se escapan de la matemática elemental y hay que ser técnico para resolver estas cuestiones”, añade.


 

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

64
1
Cargando más noticias
Cargar mas noticias