Honoris Causa para boliviano que vive en el “asilo científico”

El ingeniero radicado en México creó lentes con inteligencia artificial para guiar a discapacitados visuales. Participó en el II Simposio de Ciencia y Tecnología.
domingo, 18 de noviembre de 2018 · 00:00

Leny Chuquimia /  La Paz 

Asilado científico, así se define Eduardo Bayro Corrochano, ingeniero  boliviano experto en robótica  e inteligencia artificial que  es investigador en uno de los centros más importantes del rubro en  México. Entre el  7 y 11 de noviembre estuvo en La Paz como invitado del Segundo Simposio de Ciencia, Ingeniería y Tecnología. Durante su visita la Universidad de Aquino le confirió el título  Honoris Causa. 

“Yo me considero un asilado tecnológico, tuve que irme  porque si me hubiera quedado en Bolivia no hubiera podido crecer profesionalmente. En México tengo un puesto  (en el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados de  Guadalajara). Me dedico  a la investigación, hay los recursos, los equipos y estoy  ligado a los centros de otros países. Tengo muchos estudiantes de maestría y doctorado con quienes sigo desarrollando mis ideas. Gracias a ese ambiente es que he podido hacer lo que he hecho”, señala Bayro.

Reynaldo Mamani le presentó las  prótesis biónicas que crea.
Foto:Gentileza Reynaldo Mamani

Nacido en Oruro en 1952, cursó primaria y secundaria en Cochabamba. Se graduó como Ingeniero Electrónico con mención en Telecomunicaciones en Chile, para luego especializarse en Alemania. Pese a que pasó su vida estudiando en el exterior, siempre apuntó al desarrollo tecnológico de Bolivia. 

Fue  pionero en el estudio de la  robótica. En la UMSA fundó el Instituto de Electrónica; mientras que en la Universidad Juan Misael Saracho de Tarija creó el Instituto de Ciencia y Tecnología. 

Con un doctorado en sistemas cognitivos en la Universidad de Cambridge (Inglaterra), profundizó sus estudios sobre  Inteligencia Artificial. A la par creció su pasión por la robótica humanoide con el fin de poner la “ciencia al servicio del pueblo”. 

Con ese objetivo creó los  lentes con inteligencia artificial para guiar a discapacitados visuales. Este invento será presentado por la asociación de personas ciegas al Gobierno en busca de financiamiento para fabricar el dispositivo, que es económico, y entregarlo gratuitamente.

El científico está seguro de que sólo falta apoyo para concretar  proyectos  científicos en  Bolivia. “Hay muchos talentos  jóvenes, a quienes se debe dotar de  herramientas para llevar al país a cuarta revolución digital”, dice. Estamos a destiempo -recalca- y pide la promulgación de la ley de ciencia y tecnología. 

El científico boliviano, pionero en  la robótica.
Foto:Archivo Internet

“Bolivia es muy rica, un ejemplo de ello es el litio pero el país  no tiene  industria tecnológica. La pregunta  es ¿nos vamos a quedar así para siempre? ¿vamos a dejar que los  otros países siempre nos vendan sus productos y se lleven nuestros minerales? Pues no”, manifiesta.

Con ese norte, el simposio que llevó adelante la Asociación de Científicos Bolivianos -con Bayro y otras personalidades como invitados- apuntó a sensibilizar al Gobierno para que impulse la producción de conocimiento científico en el país. Plantearon para ello    la promulgación  de una ley, la creación de un Ministerio y de la Fundación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacit), que  se encargaría  de administrar recursos destinados a la investigación.

“Para eso estamos  trabajando: para  estructurar un sistema de tecnología ciencia e innovación. Esa sería la respuesta para que Bolivia  no sea una analfabeta digital, para reducir la brecha entre países ricos y pobres. Sería la respuesta para que podamos afrontar   la cuarta revolución digital. Si no se construye este  sistema, Bolivia no tiene futuro. Los jóvenes son la materia gris y la energía”, dice el profesor Bayro.
 

Los 50 de Tiquipaya, echados al olvido 


El profesor  Eduardo Bayro Corrochano.
Foto:Archivo Internet

 En  2016, convocados por el Gobierno, se reunieron en Tiquipaya 50 de los mejores científicos bolivianos que radican en  el exterior para dar  pautas del desarrollo científico del país. Sus propuestas, dos años después, siguen sin implementarse. 

En aquella cumbre, los  especialistas llegados de todo el mundo   plantearon  una ley y un  ministerio de Ciencia, además de la creación Conacit -que administre fondos para la investigación-  entre otras estrategias. 

El profesor Eduardo Bayro  fue parte de los 50. Después del encuentro, señala,  mandó cartas, se comunicó con autoridades para continuar ese trabajo. Le prometieron que lo harían pero no fue así.

 “Como resultado nosotros (científicos bolivianos) dijimos  ‘bueno, no nos oyen’ y en noviembre de 2017  hicimos el primer Simposio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Fundamos la Asociación Boliviana de Ciencia   e Ingeniería para seguir reclamando el derecho  del pueblo a un sistema  que garantice  el conocimiento. Seguimos trabajando”, dice.
 

 

 

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