Sumo en Venezuela, la otra lucha contra una pesada crisis

En un país en el que para cubrir la canasta básica se necesitan 11 sueldos básicos, los practicantes de este deporte se esfuerzan más por cubrir sus necesidades.
jueves, 08 de noviembre de 2018 · 00:04

AFP / Caracas

Lejos de la envergadura de los mastodónticos combatientes de Japón, deportistas como Walter Rivas respiran el sumo en Venezuela. Buscan un espacio en el mapa del milenario deporte japonés, pero tienen un rival de muchísimo peso: la crisis económica.

 “¿Sumo en Venezuela? Sí. Acá en Venezuela se hace sumo”, pregunta y se responde a sí mismo Duglexer González, conocido como King Musampa, uno de los primeros practicantes de la disciplina en el país caribeño y, ahora, dirigente de la federación fundada en 2012. 

“Luchamos contra los tabúes y los altos costos”, comenta a la AFP Musampa, uno de los responsables de que la beisbolera Venezuela empezara a hablar tímidamente de sumo, aunque el béisbol, el fútbol, el baloncesto y el boxeo dominen la escena. 

“No somos simplemente gordos”, subraya tajante. Sin embargo, el camino elegido no es fácil cuando escasean los alimentos básicos y los precios escalan exponencialmente por la hiperinflación. 

“Peleo en la categoría de 115 kilos y siempre estoy por debajo del peso, 20 o 15 kilos por debajo”, relata a la AFP Rivas, de 1,74 metros de estatura y 90 kilos de músculo sólido. Hace dos años se coronó campeón sudamericano. 

El único país donde se practica sumo profesional es Japón, con sus monumentales yokozunas enzarzados en el rikishi, círculo donde combaten. Menos ritual, el sumo aficionado, con la aspiración de convertirse en deporte olímpico, se practica en las categorías -85 kilos (kg), -115 (kg) y +115 (kg) en la rama masculina y -65 (kg), -85 (kg) y +85 (kg ) en la femenina. 

Las necesidades hipercalóricas marcan a los atletas de las divisiones más altas. Un hombre de la categoría máxima, en ciclos competitivos, necesita unas 10.000 calorías diarias, explica Musampa. Requiere de cinco a seis comidas diarias, con porciones de 250 o 300 gramos de proteínas en cada una, vegetales y frutas. El consumo en una mujer de la mayor división se ubica entre 6.500 y 7.500 calorías, agrega Musampa. 

La selección venezolana de sumo tiene respaldo del estatal Instituto Nacional de Deportes (IND) para cubrir las necesidades nutricionales de sus integrantes en fase competitiva; pero la situación se complica cuando no hay torneos. 

“Cuando hay un campeonato importante uno ingiere más calorías, más proteínas, para estar un poquito más en el peso, pero como está la situación (en Venezuela) uno tiene que comer lo que haya”, explica Rivas, quien se gana la vida como instructor en un gimnasio de la ciudad de Barquisimeto (oeste). 

Cubrir la canasta básica alimentaria en Venezuela requiere 11 salarios mínimos, según el privado Centro de Documentación y Análisis de los Trabajadores. 

La alimentación no es el único problema. Por falta de recursos, Venezuela canceló su participación en el último Campeonato Sudamericano, en septiembre pasado en Sao Paulo, Brasil, meca de los deportes de combate en América Latina. Iba a competir con tres hombres y tres mujeres.

 El sumo se estrenó en Venezuela en 2012, con el primer campeonato nacional, en Maracay (centro-norte). 

“Hoy tenemos 36 clubes, asociaciones y atletas de talla mundialista como María Cedello”, medallista en eventos internacionales, sostiene.

El sumo, intentando ganar terreno, ha organizado exhibiciones en zonas populares, pues sus dirigentes creen que puede ser una “herramienta” para el trabajo social. “Hemos llegado a espacios donde no pensábamos que se podía llegar”, celebra Musampa.
 

 

 

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