Candomblé, la religión en la que ningún sexo es superior a otro

Mujeres y homosexuales pueden ocupar altos cargos, rangos en los que especialmente se valora y se respeta la palabra femenina, en los sitios de culto.
sábado, 12 de enero de 2019 · 00:04

EFE  / Río de Janeiro

En Brasil, el país donde más se matan homosexuales y donde la ideología de género no es aceptada por su mandatario, el ultraderechista Jair Bolsonaro, miles de personas encuentran su espacio en el candomblé, la religión de origen africano en la que ningún sexo es superior a otro.

Derivada del animismo africano –que rinde culto al alma de la naturaleza a través de sus dioses, los orixás–, esta religión milenaria, que llegó a Brasil con los esclavos africanos, consigue cada vez más adeptos por ser un culto tolerante y “abierto a todos”.

Además de Brasil, país donde más se practica, el candomblé también tiene seguidores en Uruguay, Argentina, Venezuela, Colombia, Panamá, México, Alemania, Italia, Francia, Portugal y España.

A diferencia de religiones como la católica, la judía o el islam, donde los altos puestos jerárquicos sólo pueden ser desempeñados por hombres, en el candomblé las mujeres tienen cargos importantes, porque está inspirada en los orishas, “donde cada uno tiene su propia cualidad, y donde hay un respeto profundo por el otro”, explicó a EFE Conceiçao Panasco da Silva, experta en candomblé y quien desde hace más de 20 años estudia el tema.

Esto también ocurre con los homosexuales, que son aceptados y respetados independientemente de su orientación sexual porque, según la experta, el candomblé está abierto a todos y acepta la individualidad de cada quien y eso permite que las personas no tengan que vivir escondidas como en otras religiones.

El candomblé nació inspirado en los orixás, ancestros africanos divinizados por haber adquirido control sobre la naturaleza durante su paso por la tierra y que son vistos como fuerzas vitales inspiradas en sus elementos: agua, fuego, aire y tierra.

Así como existe Ogum, orixá del hierro, la guerra y el fuego, está Iemanjá, deidad femenina de los lagos, los mares y la maternidad. La muerte y las tempestades se visten de mujer con las orixás Nana y Oya, mientras que Oxalá es el dios de la creación.

Según el candomblé, los orixás también han sido hombres y mujeres que han traído conocimientos básicos para la supervivencia, como la caza, la siembra y el uso de hierbas medicinales.

Además de sus poderes como dioses, los orixás tienen características muy humanas. Son vengativos, temperamentales, vanidosos, celosos, fuertes, particularidades propias de los elementos de la naturaleza que dominan y por lo que fueron convertidos en deidades.

Al igual que la santería cubana, que también nació de las creencias y deidades que llegaron a la isla con los esclavos africanos, en el candomblé el cosmos y las personas están interrelacionados y eso es lo que le da sentido, según explica la doctora en psicología y sociología Sylvia Marcos en uno de sus estudios sobre religión y género.

Esta conclusión fue reafirmada por Panasco da Silva al decir que el candomblé “cree que somos el espejo de una deidad, que tenemos un orishá arquetipo que representa una fuerza de la naturaleza y de esa forma vemos a las personas como ellas son realmente”.
 

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