Proyecto inmobiliario amenaza con demoler cines soviéticos

Los edificios tendrán una fachada de vidrio y serán ampliados. Solo sus nombres y carteles permanecerán sin cambios. El tema ha generado debates ideológicos.
martes, 08 de enero de 2019 · 00:04

AFP  / Moscú

Durante décadas, los cines soviéticos fueron el centro de la vida social de las inmensas ciudades dormitorio de los alrededores de Moscú. Pero ahora, un proyecto inmobiliario amenaza con demolerlos, lo que podría acabar con un preciado patrimonio arquitectónico. 

 Llevan el nombre de ríos, piedras preciosas o de ciudades de los otrora “países hermanos” de la URSS y fueron construidos en los años 1960 y 1970 en su mayoría, una época prolífica para la industria del cine soviético. 

Tras la caída de la URSS, los moscovitas siguieron utilizándolos, atraídos por sus precios competitivos, aunque eso no impidió que su estado se degradase.  Una cuarentena de esos cines deben ser remodelados o demolidos. 

 El Estado y el promotor ADG Group compraron 39 cines soviéticos para transformarlos en “centros vecinales” con salas oscuras, comercios y cafés, con el objetivo, según ellos, de revitalizar la periferia. 

Para Grigori Pecherski, codirector de ADG, estos cines estaban en un estado lamentable cuando su empresa los compró en 2014. 

 Según Pecherski, este proyecto de renovación “devolverá su función histórica” a los cines soviéticos, al permitir que los habitantes “aprovechen cómodamente su tiempo libre” sin tener que recorrer largas distancias hasta el centro de Moscú. 

“Estas zonas residenciales están muy densamente pobladas, pero en la mayoría de los casos no hay nada”, sostuvo Pecherski. 

Según él, diez millones de moscovitas viven en el cinturón que queda entre las dos autovías de la periferia, donde se encuentran los cines. De las 39 salas, en principio solo se conservarán tres en su estado original, mientras que el resto serán derruidas o completamente renovadas.

Uno de los cines conservados es el Rodina (Madre Patria), que data de 1938, un edificio de arquitectura estalinista de grandes columnas y decorado con mosaicos. Se prevé reabrir la terraza de su azotea. Los otros cines son de estilo brutalista, una forma de arquitectura utilitarista, reconocible por sus grandes bloques de hormigón armado, muy en boga en la URSS durante la segunda mitad del siglo XX.  

Entre estos, se encuentra el Almaz (Diamante), construido en 1964 y pintado de azul turquesa, situado en el barrio de Chabolovka, al sur de Moscú.  Vecinos y asociaciones lamentan que se ponga así en peligro una parte del patrimonio arquitectónico para sustituirlo con edificios que parecerán centros comerciales.  

Juntos se movilizaron para salvar el Ulán-Bator, que lleva el nombre de la capital de Mongolia, un país antaño hermano de la URSS. Al noreste de Moscú, el Bakú, que también será reconstruido, sirve de centro cultural para la diáspora azerbaiyana desde el periodo soviético.  

Cuando se construyeron  en la época de Brezhnev, los cines respondían a una demanda de entretenimiento de las masas en un contexto cultural muy encorsetado.  Hoy, las películas que se produjeron entonces se han convertido en filmes de culto, incluso para las jóvenes generaciones.

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

2
1
Cargando más noticias
Cargar mas noticias