Los “terminator ” asesinos ya son una realidad en el mundo

Diversas organizaciones exigen su prohibición por los riesgos de su autonomía. La ONU dice que es “repugnante” tener máquinas con poder de matar.
miércoles, 23 de octubre de 2019 · 00:04

EFE / Naciones Unidas

 Los “robots asesinos”, armas capaces de decidir y ejecutar ataques sin intervención humana, son ya una realidad al alcance de varios gobiernos, pero el mundo sigue dividido sobre cómo responder a su presencia.

La amenaza, que hasta hace poco sonaba casi a película futurista, lleva años discutiéndose en Naciones Unidas sin resultados tangibles pese a que la urgencia no hace más que crecer.

“Estas no son tecnologías del mañana, son posibles hoy, aunque resultan muy poco seguras”, explicó  experta Liz O’Sullivan, miembro de la Campaña Para Detener los Robots Asesinos.

Esta coalición de 130 ONG, respaldadas hasta ahora por 29 Estados, está promoviendo la negociación de un tratado internacional para prohibir este tipo de armamento. 

Entre sus miembros figura la estadounidense Jody Williams, ganadora en 1997 del Nobel de la Paz por liderar una iniciativa parecida contra las minas terrestres que logró convencer a países de todo el mundo. “Los robots asesinos son inmorales y tienen que ser prohibidos cuanto antes. Permitir que máquinas, en teoría a través de algoritmos, decidan qué es un objetivo y atacarlo es una de las enormes razones por las que consideramos que cruzan un rubicón”, explicó.

Los intentos para frenar el desarrollo de este tipo de armamento se han encontrado hasta ahora con la oposición de grandes potencias que están invirtiendo en la tecnología.

“El mayor obstáculo para negociar un tratado sobre robots asesinos son Estados Unidos (EEUU) y Rusia”, señala abiertamente la coordinadora de esta campaña, Mary Wareham. Ella defiende que “la gran mayoría de países” son favorables a legislar, pero están siendo frenados por las “potencias militares”.

Aunque son los ejemplos más claros, EEUU y Rusia no son los únicos que están apostando por el desarrollo de “robots asesinos”. China, Corea del Sur, Israel o el Reino Unido trabajan  también en este ámbito. Los activistas, además, no descartan que otros como Turquía e Irán puedan estar haciéndolo también.

Según fuentes diplomáticas, las potencias, en general, no se oponen de forma explícita a un tratado, pero han ido retrasando y buscando rebajar la ambición de las posibles medidas.

“Nunca es demasiado tarde para regular”, responde rápidamente Wareham, que subraya que lo que no quieren las ONG es esperar a que haya un número masivo de víctimas para que el público demande la prohibición de este armamento. Por ello, poco a poco, están tratando de despertar el interés de la sociedad, recurriendo a herramientas como un dicharachero robot que pasean por el mundo para advertir sobre el peligro de sus parientes “asesinos”.

Esta semana Mariana Sanz, una estudiante de la Universidad de los Andes en Bogotá intervino en un acto en Naciones Unidas para pedir apoyo a los Estados miembros.

“Un problema que me preocupa  un montón es quién toma la responsabilidad en caso de las consecuencias, que son víctimas”, apuntó. Activistas y expertos avisan, entre otras cosas, del riesgo de que con estas armas las guerras se conviertan en algo aún más habitual o de que un error de una computadora puedan desencadenar un gran conflicto  imposible detener.

Gobiernos de todo el mundo comenzaron a debatir oficialmente en 2014 sobre los “robots asesinos”, unas discusiones que se celebran regularmente en Ginebra. La ONU lo tiene claro: “la perspectiva de máquinas con el criterio y el poder para acabar con vidas humanas es algo moralmente repugnante”, advirtió el jefe de la organización, António Guterres, a los líderes internacionales reunidos el pasado año en la Asamblea General.

¿Qué apariencia tienen?

Un “robot asesino” no tiene por qué ser un humanoide de metal armado hasta los dientes como los que ha imaginado a menudo la ciencia ficción. De hecho, su apariencia puede ser la de un simple tanque, avión, barco o sistema de misiles.

La diferencia está en si opera de forma autónoma, tomando decisiones sin la participación directa de un humano.

Los especialistas ven probable que la tecnología se incorpore en un primer momento a drones, pero que luego se extienda a otro tipo de vehículos.

Liz O'Sullivan, que dejó la compañía en la que trabajaba cuando sus superiores se negaron a prometer que sus algoritmos no iban a usarse en “robots asesinos”, asegura que la tecnología para crear esas armas ya está disponible, pero subraya que cualquiera que diga que puede producirlas de forma “segura” está mintiendo.

Los riesgos 

  • Peligro La puesta en marcha de este tipo de armamento no es una cuestión del futuro, sino algo ya posible al día de hoy, aunque con muy poca precisión y muchos errores.
  • Advertencia Su temor es que, como ocurrió con los drones, su generalización llegue sin generar mucho ruido y con poco debate sobre las implicaciones que pueden tener para las personas.
  • Tecnología Para ganar visibilidad, las ONG han traído a Nueva York un robot creado originalmente para un programa de televisión en el Reino Unido y que está ahora programado para pedir un tratado contra las armas autónomas. Dentro de la industria, gigantes como Google se han distanciado de este tipo de productos. 

  

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