Restos de Franco descansan en El Pardo tras exhumación

Como si se hubiera tratado de un noticiario oficial de la época, los gritos de “¡Viva España! y ¡Viva Franco!” volvieron a resonar en los oídos de los españoles.
viernes, 25 de octubre de 2019 · 00:04

EFE / El Pardo, España

Los restos del dictador español Francisco Franco reposan ya junto a los de su mujer Carmen Polo en el cementerio del barrio madrileño de El Pardo, tras ser exhumados  del complejo monumental de El Valle de los Caídos, donde permanecía desde hace 44 años.

Después, la familia celebró una ceremonia religiosa “en la más estricta intimidad” oficiada por el sacerdote Ramón Tejero, hijo de Antonio Tejero, el oficial de la Guardia Civil que encabezó el intento de golpe de Estado de 1981 contra la incipiente democracia española. 

Al abandonar el cementerio, Francis Franco, el mayor de los nietos varones del dictador, declaró a los periodistas allí congregados que, en un “momento como este, no se puede estar satisfecho, pero ha sido digno”.

Foto:EFE

“Para todos aquellos que dicen que esto ha sido un victoria de la democracia, lo que en realidad ha sido es un victoria de los que quieren separar a los españoles entre azules y rojos”, dijo en referencia a los colores de los dos bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil española (1936-1939).

El nieto del dictador repartió un comunicado entre los medios en el que la familia Martínez-Bordiú Franco califica la exhumación del dictador de “impúdico circo mediático” con el que el Gobierno español “sólo busca propaganda y rédito electoral”. En el texto, la familia señala que el Ejecutivo “con el aval de los demás poderes del Estado y de la jerarquía eclesiástica ha consumado la profanación del sepulcro de nuestro abuelo Francisco Franco”. “Todo ello ha supuesto un grave atropello a los derechos fundamentales de la familia”, añadió.

 Como si se hubiera tratado de un noticiario oficial de la época, los gritos de “¡Viva España! y ¡Viva Franco!” volvieron a resonar en los oídos de los españoles, aunque esta vez de forma momentánea y como parte del homenaje que sus familiares le dedicaron a la salida de sus restos del Valle de los Caídos.

A través de la televisión se pudo observar la salida del féretro hasta la explanada de la basílica benedictina, a hombros de sus familiares, con cara seria, y en medio de un silencio sepulcral que fue roto en el momento de depositar el ataúd en el coche fúnebre que lo transportaría hasta un helicóptero militar.

Foto:AFP

“¡Viva España! y ¡Viva Franco!”. El grito resonó en la gran explanada, a la que sólo habían tenido acceso los familiares de Franco, el prior de la basílica, custodiada por una comunidad de monjes benedictinos, los encargados de la empresa funeraria y una representación del Gobierno español encabezada por la ministra de Justicia, Dolores Delgado, que dio fe de todo el proceso.

El ataúd del dictador, el mismo en el que fue enterrado, fue cubierto con un pendón con el escudo del Ducado de Franco colocado sobre el emblema de la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima distinción militar española, que el dictador se impuso a sí mismo en mayo de 1939 por el triunfo de sus tropas en la Guerra Civil (1936-1939). Encima una corona de laurel  en referencia a los versos del Cara al Sol, el himno franquista: “Volverán banderas victoriosas / al paso alegre de la paz / y traerán prendidas cinco rosas /  las flechas de mi haz”.

 El nombre del dictador volvió a resonar en los nostálgicos

El nombre de Franco volvió a resonar en las voces de varios centenares de nostálgicos de su régimen que esperaban la llegada de sus restos en los alrededores del cementerio de El Pardo.

“¡Franco, Franco, Franco!”. Brazos en alto. Banderas franquistas. Y de nuevo el sonido de los versos del Cara al Sol y de himnos militares, como el conocido “La muerte no es el final”, mientras el helicóptero iniciaba su descenso hasta la explanada cercana al camposanto.

También frases contra el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez.

Foto:EFE

Entre el grupo de nostálgicos, Antonio Tejero, el oficial de la Guardia Civil que encabezó el asalto al Congreso de los Diputados durante el intento de golpe de Estado de 1981 contra la incipiente democracia española,  llegó rodeado de simpatizantes ultraderechistas y fue recibido al grito de “Tejero, Tejero”.  Su hijo, el sacerdote Ramón Tejero, fue el encargado de dirigir el oficio religioso que la familia ofició en la más estricta intimidad tras inhumar al dictador.

Sánchez, aseguró  que la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, donde estaba enterrado desde hace 44 años, pone fin a la “afrenta moral” que constituía el enaltecimiento del dictador en un lugar público.

“Con la exhumación España cumple consigo misma. Se da un paso más en la reconciliación que solo puede descansar en la democracia y la libertad que compartimos. Y nuestra democracia se prestigia a los ojos del mundo”, puntualizó el jefe del Gobierno español.

 

 

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