Bagdadi, el pequeño imán y líder del EI reconvertido en un califa

Desde su infancia tenía problemas para expresarse, quiso ser abogado, pero no tenía buenas calificaciones, tampoco llegó a ser soldado debido a que era miope.
martes, 29 de octubre de 2019 · 00:04

AFP / Beirut, Libano

Nada parecía predestinar a Abu Bakr al Bagdadi, líder del grupo Estado Islámico (EI), cuya muerte anunció Estados Unidos (EEUU) el domingo, a que asumiera el liderazgo de la organización yihadista que ha impuesto el terror en un enorme territorio, a caballo entre Irak y Siria.

Sofía Amara, autora de la obra Bagdadi, califa del terror, explica a la AFP cómo logró sobreponerse a muchas limitaciones personales para lograr liderar durante casi un lustro este “califato”, reducido a unos pocos retazos en marzo de 2019.

“Todos aquellos que lo conocieron dicen que no tenía carisma, que era alguien demasiado discreto, al menos al principio. Después se enardeció merced al poder que le brindó su condición de califa, al frente de un Estado rico y ultraviolento, al punto de lograr asestar golpes en pleno corazón de Europa”.

“Cuando se lo observa en su primer video, en 2014, en el cual se hace llamar califa, se ve a un hombre que renguea al subir la escalera del minbar (torre) de la mezquita Al Nur en Mosul, Irak. Para nada es un hombre que inspire terror. Más bien parece un imán de un suburbio”, añade.

“Desde su infancia -prosigue- tenía problemas para expresarse, al punto que se entrenaba durante horas frente a un espejo para hilvanar algunas frases seguidas”.

“Quiso ser abogado, pero no tenía calificaciones suficientes. Tampoco pudo ser soldado porque era miope”. “Su exesposa me decía que era alguien muy paciente, con mentalidad de docente”, añadió.

“Una rehén yazidí que estaba a su servicio cuenta que en medio de los bombardeos de la coalición (internacional), la hizo llamar junto a otras chicas. Las hizo lavarse y a las tres de la mañana que recitaran el Corán. Esto dice mucho sobre este personaje, que parece realmente patético”.

“Siempre hablaba en voz baja (...) Daba la impresión de no tener la autoridad que le confería su título de califa”.

 ¿Cómo logró imponerse?

“No tenía carisma, pero logró superar su timidez gracias al dinero y su poder sobre los hombres bajo su mando, hasta unos 50.000 o 60.000 combatientes”, explica Amara.  “Consciente de que no tenía el CV adecuado -no combatió en Afganistán, tampoco en Pakistán, nunca utilizó realmente las armas, era apenas un imán. Se ufanaba de ser doctor en Teología-”, añade.

“Nacido en Irak, también supo cómo vincularse con los miembros del partido Baaz (panárabe socialista) y sacar provecho de los acontecimientos en Siria para lanzar un puente entre los dos países y crear un califato”.

“Hizo un recorrido sorprendente, en tanto logró inscribir en la geografía este proyecto de califato, que inclusive (Osama) bin Laden no había logrado, y ello sin ser uno de los grandes líderes de la Yihad ni de la resistencia a la ocupación estadounidense en Irak desde 2003”, sostuvo Amara, que estudió al líder.

El cuerpo del jefe del Estado Islámico fue lanzado al mar

El cuerpo del líder del grupo yihadista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, fue lanzado al mar por las fuerzas militares de Estados Unidos (EEUU) luego de que se suicidara tras un operativo el fin de semana, dijeron a la AFP fuentes del Pentágono ayer.

No se proporcionaron detalles respecto a cuándo ni dónde se lanzó el cuerpo al mar, pero hicieron un paralelismo con el destino del cadáver del líder de Al Qaida, Osama bin Laden, tras su asesinato por fuerzas especiales estadounidenses en 2011.

Ese procedimiento se eligió con Bin Laden para evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinaje para sus seguidores. Los restos de Bagdadi “fueron tratados de forma apropiada”, había dicho previamente el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Mark Milley.

EEUU llevaba años buscando al dirigente del EI, que sembró el terror en un inmenso territorio entre Irak y Siria, y recibió informaciones sobre su presencia en una casa en la región de Idlib, en el noroeste de Siria, “donde vivía de forma permanente”, precisó el general.

Según Milley, el autoproclamado califa del EI detonó el cinturón de explosivos que vestía al verse acorralado en un túnel junto con tres de sus hijos. 

Sus restos fueron luego “transportados a un lugar seguro para confirmar su identidad gracias a un análisis de ADN”, añadió.

Dos hombres fueron capturados por fuerzas militares de Estados Unidos durante el operativo en Siria que ultimó al líder del Estado Islámico (EI). (AFP)

Su ropa   fue sometida a análisis de ADN antes del operativo. 
Foto: EFE

 

Confidencial

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