Encuentran 800 huesos de 14 mamuts en el centro de México

Es el hallazgo más grande de ese país. Estos animales crecían, se reproducían, morían o los cazaban. En el lugar se encontraron trampas artificiales.
sábado, 09 de noviembre de 2019 · 00:04

AFPy EFE  / México 

Unos 800 huesos de al menos 14 mamuts, que habrían vivido hace más de 14.000 años, fueron hallados en el centro de México, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En lo que marcaría el “hallazgo más grande de este tipo”, según arqueólogos del INAH, los restos óseos de estos gigantes mamíferos fueron encontrados en Tultepec, una comunidad del central Estado de México y localizada a unos 45 kilómetros de la capital.

Un arqueólogo limpia las osamentas encontradas. 
Foto:AFP

“Los mamuts vivieron aquí durante miles de años. Esas manadas crecían, se reproducían, morían, los cazaban. Es un proceso de una especie en esta zona, pero que además convivía con otras especies como caballos y camellos”, explicó el arqueólogo Luis Córdoba a la prensa.

La zona donde ocurrió el hallazgo se ubica a unos 10 kilómetros de donde se construye una nueva terminal aérea en la base militar de Santa Lucía, una de las obras insignias del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con los arqueólogos, en la zona habitaban al menos cinco manadas de mamuts que convivían con humanos, bizontes y otros animales de los cuales no se encuentran restos con frecuencia porque “son mucho más frágiles y seguro muchos de ellos morían en tierra seca”.

Esta no es la primera vez que ocurre este tipo de descubrimiento en México. Durante la década de 1970 mientras ocurrían las excavaciones para construir el metro de Ciudad de México, los restos de un mamut fueron encontrados debajo del terreno, al norte de la capital.

Los huesos se ubicaron en trampas artificiales. 
Foto:EFE

Los mamuts, como mamíferos herbívoros que necesitaban gran cantidad de alimento, encontraron en el entorno de los lagos de la cuenca de México un espacio perfecto para vivir, según los especialistas.

En el lugar también se encontraron las primeras trampas artificiales para estos animales  de las que se haya tenido constancia en el mundo se han descubierto en el municipio de Tultepec.


“Hay muchos sitios así en Europa y en Siberia, pero los autores hablan de trampas naturales, no excavadas. Por eso, esto es importante. Porque está hablando de la organización de los cazadores recolectores, primero para ubicar los sitios, luego para cavar las trampas y luego para destazar a los mamuts”, indicó.

Las trampas descubiertas, de un metro setenta de profundidad y usadas durante cinco siglos, datan, según se desprende por la información de las capas estratigráficas, de unos 15.000 años atrás, aunque, preciso Córdoba, “todavía no se ha realizado a los restos encontrados la prueba del carbono catorce”.

Los huesos de los proboscídeos y de todo el sistema de caza que hubo alrededor se encontraron de forma casual, cuando el ayuntamiento de Tultepec inició la construcción de una nueva celda para almacenar la basura, algo que según el arqueólogo al mando de la operación facilitó las cosas “por el gran tamaño de la zanja”.

Los huesos de los animales gigantes. 
Foto:AFP

Ese municipio ya tiene experiencia en exploraciones arqueológicas relacionadas con los mamuts, ya que en 2016 se encontró allí, en el proyecto Tultepec I, la osamenta casi completa de un ejemplar, un esqueleto que se puede visitar en la Casa de Cultura de la población. 


En cuanto a los procedimientos de cacería, algunas piezas descubiertas en el yacimiento refuerzan la teoría de que los humanos enfrentaban a estos animales de grandes dimensiones con sus armas, en vez de esperar su muerte una vez caídos en las trampas. “En uno de los cráneos se aprecia la marca de un ataque con lanza. Tiene unos 15 centímetros de largo. Resbaló en el hueso, no atravesó. Es un dato importante porque había pocas evidencias de que el hombre atacara directamente al mamut”, expuso  Córdoba.

Además, los cazadores de la época, según el investigador, “tenían un gran conocimiento de la fisonomía del animal” y usaban esa cultura para transformar partes de la osamenta en herramientas “con huesos bien elegidos según la utilidad”. Más allá de la carne y de la disección del esqueleto, operaciones que se realizaban, de acuerdo con las exploraciones, en la propia trampa, los humanos rendían culto a la presa tras su muerte.

Parte  de las piezas de mamuts identificadas. 
Foto.AFP


 

Confidencial

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