Adiós a Karl Lagerfeld, el Káiser de la moda de Chanel

Dirigía tres marcas: Chanel, Fendi y su marca epónima, pero su nombre siempre será indivisible de Chanel, marca a la que reinventó durante 30 años.
miércoles, 20 de febrero de 2019 · 00:04

AFP  / París

 Estrella planetaria de la alta costura, Karl Lagerfeld, fallecido ayer a los 85 años, reinventó con brillantez la casa Chanel durante más de 30 años mientras construía su personaje casi teatral, famoso por su aspecto, sus frases lapidarias y su erudición. 

Con su cabello blanco siempre recogido en coleta, sus sempiternas gafas de sol, sus cuellos almidonados, sus guantes y su verborrea, el diseñador alemán, apodado a veces el Kaiser, tenía una apariencia perfectamente reconocible. 

Tan narciso como propenso a la autoburla, cuando perdió 42 kilos en 2002 afirmó que era para ser una “buena percha” y poder entrar en la ropa que entonces diseñaba Hedi Slimane para Dior. Pero detrás de esta figura de lengua afilada se escondía un hombre intuitivo que sabía captar mejor que nadie las necesidades de su tiempo. 

Como en 2004, cuando bajó de su pedestal para diseñar una colección cápsula para el gigante sueco de la moda H&M, hoy algo completamente normal. 

Nacido en Hamburgo, Lagerfeld siempre mantuvo un aura de misterio en torno a su fecha de nacimiento. Varios diarios alemanes, basándose en documentos oficiales, afirman que vio la luz el 10 de septiembre de 1933. 

Él dijo haber nacido en 1935, en una entrevista en la que decía que su “madre había cambiado la fecha”.  Tuvo una infancia feliz pero aburrida en una zona recóndita del campo alemán durante el nazismo, entre un padre industrial y viajero, y una madre con una fuerte personalidad, gran lectora pero poco afectuosa que le inculcó la pasión por la moda.

 El pequeño Karl dibujaba vestidos mientras soñaba con París, adonde llegó en la adolescencia. 

En 1954, ganó un concurso organizado por el Secretariado Internacional de la Lana, empatado con Yves Saint Laurent, con quien simpatizó antes de enemistarse irremediablemente. El diseñador Pierre Balmain lo contrató. Lagerfeld permaneció tres años en su casa de moda antes de convertirse en el director artístico de Jean Patou. 

A principios de los años 60 empezó una carrera de diseñador independiente, trabajando para varias casas a la vez. “Soy el primero que se hizo un nombre con un nombre que no era el suyo. Debo tener mentalidad de mercenario”, decía. 

Desde 1965, creaba también para la italiana Fendi. Para el gran público, el nombre de Lagerfeld sigue siendo indivisible de Chanel. 

Cuando llegó en 1983, la firma se había quedado un poco anticuada. Bajo su impulso, volvió a ser joven y deseable. 

Durante más de 30 años reinventó la marca cada temporada, jugando con sus códigos, empezando por el famoso traje de chaqueta. Acorde con los nuevos tiempos, organizó desfiles con unas puestas en escena sorprendentes y espectaculares, reconstituyendo tanto un supermercado, como una galería de arte o una calle, que tuvieron un gran éxito en las redes sociales. 

Su propia marca, lanzada en 1984, sufrió fortunas diversas antes de conocer el éxito desde hace ya algunos años.

Un perfecto  ícono

  • Pérdida Con la muerte de Karl Lagerfeld, el diseñador que en los 80 devolvió a la entonces trasnochada casa Chanel al Olimpo de la alta costura, la moda ha perdido a uno de sus grandes creadores de estilo pero, sobre todo, a un perfecto ícono de la hoguera de las vanidades.
  • Estilo  Este alemán afincado en París cinceló durante décadas su imagen, hasta convertirse en un símbolo universal de la elegancia. Su perfil, casi siembre en blanco y negro, llegó hasta a las latas de Coca Cola.
  • Moda “Solo la inteligencia dura. La juventud y la belleza son temporales”, decía y  definía la moda como “efímera, peligrosa e injusta”. Era hijo de un comerciante de origen sueco y de una madre prusiana.

 Las frases   mordaces  del diseñador

“Nadie quiere ver a mujeres rechonchas en las pasarelas (...). Son las mujeres gordas sentadas con una bolsa de patatas frente al televisor quienes dicen que las modelos delgadas son algo horrible”.

“Si me pregunta qué me habría gustado inventar en la moda, le diría una camisa blanca. La camisa es la base de todo. Todo lo demás viene después”.

“Todo el mundo debería irse a dormir vestido como si tuviera una cita esperándole en la puerta”.

“Soy una especie de ninfómano de la moda que nunca alcanza el orgasmo”.

“Sufro una especie de alzhéimer con mi propio trabajo, lo cual es muy positivo. Hay que olvidarlo todo y empezar de nuevo”.

“Mis gafas son mi burka. Los miopes  tienen un aire de gatito lindo”.

“Llevo guantes desde hace al menos 15 años para evitar que me salgan manchas”.

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