La Pirámide del Louvre cumple 30 años de polémicas

Muy criticada, la obra de Ieoh Ming Pei es celebrada de forma unánime actualmente.
jueves, 28 de marzo de 2019 · 00:04

AFP y EFE  / París

Hasta su inauguración en 1989, la Pirámide del Louvre levantó ampollas entre quienes veían en esta escultura de cristal que sirve de entrada al museo parisino una profanación cultural. Pero, 30 años después, la obra de Ieoh Ming Pei es celebrada de forma unánime. 

La polémica, atizada por grandes nombres en los medios de comunicación, duró muchos años, reflejo del eterno conflicto entre amantes de lo antiguo y lo moderno, como ya había sido el caso de tantas otras obras como el Centro Pompidou de París. 

El país entero se involucró. Michel Laclotte, director del Louvre entre 1987 y 1995, recuerda el arrebato de un taxista en Niza (sureste): “¡Pero qué diablos están haciendo al Louvre!”.

Todo empezó el 31 de julio de 1981, cuando Jack Lang, nuevo ministro de Cultura, escribió al presidente François Mitterrand: “Hay una idea potente: recrear el Gran Louvre destinando todo el edificio al museo”. 

Pero el Ministerio de Finanzas ocupaba una parte del museo. “Es una buena idea, pero difícil de concretar como todas las buenas ideas”, dictaminó Mitterrand sobre la misma carta.

 “Entonces creíamos que el poderoso ministerio no se dejaría trasladar”, comenta a la AFP Jack Lang. Pero “el patio Napoleón era un estacionamiento horrible. El museo adolecía de la falta de una entrada central”, agrega.

 “Con Mitterrand, teníamos en mente contactar a Pei. El Presidente admiraba sus obras en Estados Unidos”. 

Michel Laclotte recuerda que  “había una gran maqueta sobre la mesa. Luego, colocaron la pirámide, todo el mundo quedó seducido”. Pero cuando el diario France Soir publicó la maqueta en 1984, hubo una explosión de críticas, que denunciaban por ejemplo que el Louvre se convertiría en “la casa de los muertos”, en términos de un periodista de Le Monde. 

 Llamamientos a la “insurrección”, bromas sobre las intenciones de Mitterrand de convertirse en el primer “faraón” de Francia... se publicó incluso un libro contra la pirámide, París mistificado. La gran ilusión del Gran Louvre, firmado por tres historiadores. La crítica no afectaba tanto la ampliación del museo como a la estética de una arquitectura contemporánea en un decorado de Napoleón III.

 

La  controversia

  • Emblema En los cristales de la pirámide del Museo del Louvre, que mañana cumple 30 años convertida en un emblema más de la ciudad, ya no quedan cicatrices de la controversia que provocó su diseño vanguardista en medio de un palacio neoclásico. Jack Lang, el ministro socialista de Cultura   impulsó el proyecto en los años 80  y ahora esta obra  engrosa la nómina de los símbolos de París.
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