Un hallazgo genético da pie a repelentes supereficaces

Los Aedes aegypti, a diferencia de otros mosquitos, están “especializados en humanos”. Los machos se alimentan de néctar, pero las hembras necesitan sangre humana.
viernes, 29 de marzo de 2019 · 00:04

 EFE  / Miami

Científicos de una universidad de Florida han descubierto el gen que hace que el mosquito Aedes aegypti detecte los ácidos del olor humano y encuentre así a sus “víctimas”, lo que abre la puerta a la creación de repelentes más eficaces contra esos grandes transmisores de enfermedades.

“Ahora podemos usar esa información para entender cómo los mosquitos encuentran a la gente y para crear nuevos olores que bloqueen o alteren los que atraen al mosquito”, explicó  Matthew DeGennaro, de la Florida International University (FIU)

La investigación dio con el gen IR8a, un receptor olfativo que funciona junto a otros para la detección de los ácidos en la piel humana. Los Aedes aegypti, a diferencia de otros mosquitos, están “especializados en humanos”. Los machos se alimentan de néctar, pero las hembras necesitan alimentarse de sangre humana para reproducirse. Sin eso, no pueden poner huevos, explica DeGennaro.

DeGennaro ya era conocido en el mundo de la genética por haber creado en 2013, cuando trabajaba como investigador en la Rockfeller University, el primer mosquito mutante de la historia, al que le faltaba un gen.

Desde entonces, guiado por los resultados de las investigaciones sobre el genoma de la mosca realizadas por otros científicos, su equipo siguió quitándoles genes a ingentes cantidades de mosquitos para ver los cambios que se producían y de esa manera llegar a conocer las funciones de los distintos genes.

Así dieron con el IR8a. Los mosquitos a los que se les privó de ese gen tenían problemas para detectar el ácido láctico y otros componentes ácidos en el olor humano, aunque sí seguían percibiendo el dióxido de carbono y el calor que emitimos las personas.

Ante la incapacidad para sentir el olor del ácido, más del 50 % no pudo buscar alimento picando a alguien.

El científico nigeriano Joshua Raji, del equipo de DeGennaro, se usó a sí mismo como cobaya y descubrió que si bien era atractivo para los mosquitos naturales, los mutantes sin el gen IR8a no se le acercaban. “La ciencia es un viaje”, “a veces encontrábamos sorpresas y otras, no”, dice DeGennaro con entusiasmo.

El biólogo neoyorquino señaló que ahora que conocen la función del IR8a, el objetivo no es crear en laboratorio millones de mosquitos Aedes aegypti sin ese gen, sino avanzar hacia la elaboración de repelentes diseñados de “una manera más racional”.

Al respecto, John S. Castillo, quien forma parte también del Laboratorio de Genética Tropical de FIU, destacó que las mujeres embarazadas necesitan protegerse bien para no ser picadas por el Aedes aegypti, pero a la vez no pueden correr riesgos usando repelentes que podrían ser dañinos para ellas.

Entre otras enfermedades, este mosquito transmite el zika, que puede producir microcefalia y otras malformaciones en el feto si una mujer embarazada es infectada. DeGennaro cree que con el descubrimiento del IR8a los científicos pueden entender mejor que nunca el comportamiento de los Aedes aegypti y cómo trabajan sus sensores, para así buscar maneras de hacer a los humanos “invisibles” para ellos.

 

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