Eclipses solares y el temor que sentían las antiguas sociedades

Hasta comienzos del siglo XX, la sociedad moderna no se despojó de estos miedos. Hoy en día los eclipses son un fenómeno con explicación científica.
lunes, 01 de julio de 2019 · 00:04

BBC  Mundo / La Paz

Pese a que hoy día los eclipses son uno de los espectáculos naturales más impresionantes y bellos, no hace mucho tiempo  eran recibidos con profundo temor.

Mañana se producirá un eclipse solar total que será visto en el océano Pacífico, en Chile y al atardecer en Argentina.

Mientras tanto, en el resto del territorio de estos dos países se podrá disfrutar del espectáculo de forma parcial; también se verá en toda Sudamérica y parte de Centroamérica.

En la historia de la astronomía de varias culturas hay una serie de fenómenos naturales que siempre fueron temidos: los cometas, los meteoritos, los eclipses lunares y los eclipses solares. Antes de la era moderna, estos cuatro fenómenos tenían algo en común: eran impredecibles.

Según dijo el profesor de astronomía y astrofísica en la Universidad Estatal de Luisiana (EEUU), Bradley Schaefer,  en 2017, estos fenómenos “se interpretaba como el augurio de la muerte del rey, del emperador o incluso como el fin de la humanidad”.

Un mal presagio

La palabra “eclipse” deriva de una antigua expresión griega que significa “abandono” y hace referencia a la desaparición momentánea de la luz.

Durante los segundos o minutos en que dura un eclipse solar total y la Luna bloquea por completo al Sol, la perspectiva desde la Tierra es dramática y por eso se vivía como un mal presagio que anunciaba sucesos negativos.

Esta sensación era compartida por muchas culturas, aunque la interpretación de cada una era diferente.

“Cada cultura, en todas partes y todos los continentes hasta inicios del siglo XX, se sentía así”, dijo el astrofísico.

“Todo el mundo tenía miedo, estaba aterrorizado porque un eclipse en el cielo era la peor profecía”, agregó.

En la búsqueda de explicaciones para entender por qué había tal coincidencia entre civilizaciones tan lejanas, la primera idea citada por Schaefer es la fascinación y respeto que infundía el cielo como lugar donde habitaban los dioses o héroes.

Otro elemento que compartían las culturas ancestrales, aunque fuera en distintos niveles, era la adoración al Sol.

Desde Babilonia hasta los mapuches

En Babilonia ocurrió el eclipse más antiguo que se ha logrado fechar con exactitud, el llamado eclipse de Babilonia.

“Se transformó el día en la noche el 26 del mes de Sivan, en el séptimo año del reino y hubo un fuego en medio del cielo”, narran las escrituras. El eclipse se observó en el sur de Babilonia el 31 de julio del año 1062 a.C.

Otro ejemplo se encuentra en el libro del Apocalipsis en la Biblia, donde se relacionan los eclipses de Sol y de Luna con los terremotos.

En China se interpretaba que el sol era devorado por dragones, mientras que en Vietnam, por una rana o sapo.

En cambio, en algunas regiones del oeste de África el eclipse era un momento en que el Sol (masculino) y la Luna (femenina) apagaban la luz para tener un romance.

Por otra parte, en la antigua Grecia los astrónomos fueron grandes observadores del fenómeno y eso ha dejado varios registros históricos.

En el clásico de Homero,  La Odisea, hay una referencia a un eclipse probablemente observado en el año 1178 a.C. en Itaca: “Y el Sol ha muerto en el cielo y una maligna niebla todo lo cubre”.

En la América precolombina también existen mitos y leyendas relativos a  los eclipses.

Los mayas y los aztecas dejaron narraciones sobre combates estelares entre dioses por obtener los mejores sitios en el universo.

Los mapuches, por su parte, llaman a este fenómeno Lai antu o Lan antu, que hace referencia a “la muerte del Sol”.

“Dada la importancia del Sol como principal deidad, el hecho de que este perdiera su fuerza y fuese eclipsado generaba mucho miedo”, dijo el astrofísico del Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile, Juan Carlos Beamín.

“En particular las machis (mujeres líderes espirituales mapuches) se abocan a hacer rogativas, llamadas Nguillatun, para poder aplacar cualquier efecto negativo”, explicó.

Más conocimiento, menos temor

Hasta comienzos del siglo XX, la sociedad moderna no se despojó de estos miedos.

Surgen entonces libros populares que explican el fenómeno, se empieza a enseñar en las escuelas y el eclipse ya no se ve como el fin del mundo, la muerte de un dios o de un rey, sino como un fenómeno con explicación científica.

Por un lado, pasaron a ser predecibles. Por ejemplo, se sabe que el próximo eclipse solar visible desde América Latina sucederá el 14 de diciembre de 2020 y que será total. El siguiente para la región ocurrirá el 14 de octubre de 2023 y será anular.

“Una vez que tienes un evento predecible ya no supone la ruptura de la armonía de la naturaleza”, sostuvo Schaefer.

Por otro lado, se extendió el conocimiento general de cómo sucede un eclipse solar y es que el Sol, la Tierra y la Luna se alinean de tal forma que esta última se interpone en el trayecto de la luz solar antes de que llegue a nuestro planeta.

En definitiva no es más que “una coincidencia celestial”, como dice la NASA.

 

15
3
Cargando más noticias
Cargar mas noticias