Los inauditos hallazgos en las aduanas francesas

Los agentes cumplen una función estratégica para aplicar la normativa sobre especies en peligro o la lucha contra el tráfico de arte.
domingo, 07 de julio de 2019 · 00:00

AFP  / París, Francia

 Un cuadro de Degas o un Picasso, animales o plantas protegidos y hasta objetos romanos de oro  son algunas de las piezas incautadas en los últimos años por las aduanas francesas, que luego tienen que restituir, un proceso a menudo tedioso.

En las estaciones, los aeropuertos y los centros de clasificación del servicio de correos, los agentes de aduanas cumplen una función estratégica para aplicar la normativa sobre especies en peligro o para la lucha contra el tráfico de arte.  Y muy a menudo dan con importantes tesoros escondidos. Como el cachorro de león vivo que encontraron en octubre en un garaje de Marsella, en el sur del país. En el caso de animales vivos, sobre todo, se intenta devolverlos al país de origen y reintroducirlos “en su entorno natural”.  Cuando no se puede, hay que encontrar una solución de acogida, y rápido.

“El reto es lograr mantenerlos con vida, pese a las condiciones de transporte y el estrés relacionados con su captura”, según las aduanas.  Así, de los cien ruiseñores de Japón hallados en cinco cajas de madera en marzo de 2014, la mitad murieron en la primera noche, deshidratados.  En cuanto al cachorro de león, fue entregado a la asociación Tonga, la misma que recogió a dos monos de Gibraltar encontrados en una caja para gatos en agosto de 2008, abrazados y petrificados de terror, en el suroeste de Francia.

En algunos casos, los hallazgos facilitan avances en la investigación científica. En mayo, se entregó un kilo de caparazones de tortuga al Instituto Nacional del Patrimonio para restaurar dos caparazones del museo Réattu de Arles. En 2015, los agentes de aduanas decomisaron en Lyon unas cajas gigantescas que contenían el esqueleto de un dinosaurio de entre 70 y 60 millones de años antigüedad, un Tarbosaurus bataar, valorado en 700.000 euros, procedente de Mongolia.

De vez en cuando, también salen a la luz obras de arte, como el cuadro de Picasso Cabeza de mujer joven, evaluado en 25 millones de euros, que atrajo la atención de los agentes de Bastia, en Córcega, en julio de 2015 a raíz de una solicitud de autorización para exportarlo a Suiza. La obra pertenecía desde 1977 al banquero español Jaime Botín, pero no podía salir de España porque está considerado un tesoro nacional español. Ahora está expuesto en el Museo Reina Sofía de Madrid.

En 2018, durante la inspección de un autobús estacionado en un área de servicio de las afueras de París, los agentes descubrieron una pintura de Edgar Degas que había sido robado ocho años antes en Marsella. Ahora, cuelga en una de las salas del Museo de Orsay.

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