La Avenida de Mayo de Buenos Aires, mucho más que un bulevar

Fue creada en 1894 con un estilo parisino y cuanta cosa de interés sucede en la ciudad transcurre en esta avenida, donde hasta Federico García Lorca vivió.
martes, 09 de julio de 2019 · 00:04

EFE / Buenos Aires

 La Avenida de Mayo de Buenos Aires es mucho más que un bulevar. Es el corazón y escaparate de la ciudad, un símbolo de exaltación cultural y reivindicaciones políticas donde la inmigración española ha dejado su impronta y la cual  hoy celebra su 125º aniversario.

Creada el 9 de julio de 1894 con un  estilo parisino, pronto la gran ola inmigratoria europea la transformó en un lugar de encuentro entre hispanos.

 Muestra de eso son los hoteles, bares y restaurantes que todavía hacen referencia a los orígenes de sus dueños –Asturias, Ávila, Marbella, Vedra (Galicia), Iberia e Hispano, entre otros–, los teatros de zarzuelas, como el histórico Avenida, o sus cafés de estilo madrileño. “Cuanta cosa de interés sucede en Buenos Aires transcurre por la Avenida de Mayo”, aseguró a EFE el arquitecto e historiador argentino Horacio Spinetto, sobre una calle “esencial” de la capital que está llena de placas “con el hito hispánico en la ciudad”.

Foto:EFE

Por ella se pasearon algunos de los artistas y escritores españoles más queridos: Margarita Xirgu, Jacinto Benavente, Vicente Blasco Ibáñez y Alfonso Daniel R. Castelao, entre otros.

El gran poeta Federico García Lorca tiene incluso un museo en el Hotel Castelar, en el que se alojó mientras vivió en la ciudad y la Guerra Civil española (1936-1939) se extrapoló por momentos a una de las esquinas de esta arteria a través de dos históricos cafés situados a escasos metros de distancia: el Iberia, afín al bando republicano, y el Español, más próximo al franquista. “Cuando el general Emilio Mola fue alcanzado por las fuerzas republicanas y el avión en que viajaba desaparece, teníamos una situación muy terrible en esa esquina, porque por un lado había una especie de velatorio y, enfrente, estaban brindando con sidra El Gaitero. ¿Eso qué provocaba?, que en esa esquina se produjeran terribles peleas”, aseveró Spinetto.

Todos estos ingredientes fueron transformando poco a poco el estilo de este eje fundamental del casco histórico porteño, hasta lograr su hermanamiento en 2011 con la Gran Vía madrileña.

Para el historiador ambas calles guardan un parecido sobre todo “sentimental”, por el lugar único que ocupan dentro de sus respectivas ciudades y el valor patrimonial de sus edificios.

Foto:EFE

La Avenida de Mayo fue el primer bulevar de Sudamérica, aquí se inauguró el primer subterráneo de Latinoamérica  y la que durante años fue la construcción más alta de la región, el Palacio Barolo. “La Avenida de Mayo representa para nosotros un lugar o una arteria histórica, representa ese paseo de cuando éramos niños”, aseguró a EFE Adrián Finola, uno de los argentinos que la transita a diario y para quien tiene un “encanto especial”.

El joven Sebastián Boero, de 25 años, es porteño “de toda la vida” y, para él, recorrerla es una rutina. De la avenida destacan esos cafés tan “bien ambientados” y que “mantienen el estilo de una época”, aunque no se olvida del tráfico intenso que caracteriza el centro de Buenos Aires, ni de las marchas que avanzan bajo el frondoso pasillo de árboles que recorre este bulevar y conecta el Congreso Nacional con la Casa Rosada.

Aquí se congregan cada fin de semana miles de personas dentro del programa “Buenos Aires celebra”, que busca honrar la diversidad de una ciudad que creció inexorablemente al calor de la inmigración, festejando a colectividades de todo el mundo.

A contramano también la recorre cada cuatro años la persona que asume la Presidencia del país. En este 125º aniversario, la ciudad de Buenos Aires quiere que turistas y ciudadanía puedan “redescubrir, reconocer y valorar la historia y el patrimonio” de este eje cívico con una amplia programación de visitas guiadas, charlas, conciertos y actividades culturales.

 El festejo central fue ayer, con un  recorrido teatralizado desde el monolito, que marca el origen de todas las rutas del país y que sirvió para repasar algunas leyendas y anécdotas forjadas en los edificios de una de las arterias principales de la capital. También hubo  actuaciones musicales en bares notables y  exposiciones de vehículos antiguos.
 

 

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