Con empanizado y miel de caña, Moxos apuesta al dulce natural

Familias indígenas crean productos alternativos al azúcar, sólo requieren el néctar natural proveniente de los cañaverales.
domingo, 11 de agosto de 2019 · 00:04

Madeleyne Aguilar A. /San Ignacio de Moxos

Empanizado, miel, jalea y caramelos de caña  son algunas de las alternativas al azúcar  que se producen artesanalmente en  Mercedes del Apere. Estas delicias, que no contienen ningún saborizante artificial, se elaboran gracias a un trapiche que el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca) aportó a las comunidades del  Territorio Indígena Multiétnico en San Ignacio de Moxos.

“La mayoría de nuestros clientes son ganaderos. Compran el empanizado (pasta de caña) y lo llevan para su familia. A veces no hay azúcar y  usan esto. También lo ponen  al pan como mermelada. La miel  sirve  para endulzar  el té o el refresco”, explica la productora Mirtha Caumol.

El proceso

La producción comienza cuando los kilos de caña provenientes de las chacras son triturados con el trapiche. Así se obtiene un caldo que es vaciado en grandes recipientes hondos. 

Ese néctar es llevado a los hornos  para  que cuaje.  En diferentes puntos de ese proceso se va separando el líquido para elaborar varios productos. Por ejemplo, cuando es colado por una tela se obtiene la  jalea o el endulzado.

 La caña   de azúcar se recoge justo antes de que florezca.

 “Mientras hierve el caldo en la paila nosotros debemos descachazar para que no quede sucio. Sacamos  eso a un  balde  y lo que queda ya es  la miel”, explica Miriam Guzmán, mientras trabaja .

Para obtener empanizado, una especie de chancaca, el caldo debe  cuajar aproximadamente por cinco  horas. Entonces los trabajadores baten el líquido con unas palas artesanales. Después lo vierten en moldes hechos de madera que están diseñados para un desmolde rápido y fácil.

La  jalea  es uno de los productos de los  cañaverales.

Los únicos elementos que se usan para producirlo son: el jugo de la caña  y un poco de agua que se vierte en tutuma.

Nada es desperdiciado, incluso  los residuos, tras  dar forma al empanizado, son usados para endulzar los alimentos de las familias . La jalea también se vende  en palitos cubiertos y  con la masa se forman pastillas de caramelo artesanal.

El caldo  se pone a fuego hasta que cuaje, luego se bate.

Los clientes de los dulces  naturales provienen de diversos sectores. “Viene gente de San Ignacio, de  Perú, gente del pueblo El desengaño”, comenta la productora  Cristina Muiba, quien es ayudada por niños de la comunidad en todo el proceso. Los recompensa con pedazos de empanizado.

  Soledad Enríquez, técnica de Cipca,  explica que  se obtienen   146 litros de caldo  de aproximadamente 400 kilos de caña.  Con él, se produce 30 empanizados, que venderán  a  15 bolivianos el kilo. El  litro de miel cuesta 20.

 

 

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